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Prevención de la resistencia antibacteriana (RAM): desafíos para la salmonicultura

Alicia Gallardo, vicepresidenta de la comisión de estándares sanitarios para los animales acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Alicia Gallardo, vicepresidenta de la comisión de estándares sanitarios para los animales acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

*Columna de opinión para Salmonexpert de Alicia Gallardo, vicepresidenta de la comisión de estándares sanitarios para los animales acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

De acuerdo al informe del estado de situación de la Pesca y Acuicultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, 2022), se prevé una intensificación y expansión de la producción acuícola sostenible en el próximo decenio, para abordar las necesidades de seguridad alimentaria de la población mundial. Para el 2030, se espera que la producción de alimentos acuáticos aumente un 15% más. Sin embargo, este crecimiento debe preservar la salud de los ecosistemas acuáticos, evitar la contaminación y proteger la biodiversidad y la igualdad social.

Nuestro primer desafío en la acuicultura es, entonces, acelerar las medidas para abordar la seguridad alimentaria, conservando al mismo tiempo los recursos naturales y la sustentabilidad social y económica.

Desde el 2010 se ha acuñado el concepto “un mundo, una salud” que resalta el vínculo existente entre las enfermedades animales y la salud pública. La FAO, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) firmaron una alianza tripartita para reforzar el liderazgo colaborativo y multisectorial frente a los desafíos sanitarios. Desde esa fecha, la alianza tripartita concentra sus esfuerzos en tres temas técnicos principales: la resistencia a los agentes antimicrobianos (RAM), la rabia y las enfermedades zoonóticas, tres áreas de trabajo representativas de la importancia de la colaboración multisectorial para una gestión del riesgo eficaz.

A raíz de los últimos acontecimientos ocurridos a nivel mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se unió a la Alianza Tripartita FAO-OIE-OMS en marzo del 2022, para acelerar la estrategia de gestión de riesgos de manera coordinada entre los sectores de la salud humana, animal y el medio ambiente, en el modelo de “Una Salud”. A través de la firma de un memorándum de entendimiento, se ratificó formalmente su participación y convierte a la Alianza en Cuadripartita.

En el contexto de “Una Salud”, la aparición y propagación de bacterias resistentes y de genes de resistencia a los antibióticos constituye una de las amenazas más graves a las que se enfrenta la salud pública y la sanidad animal hoy en día, al incrementarse el riesgo de propagación de las enfermedades, la aparición de formas graves y la mortalidad tanto en los animales terrestres, como en las especies acuáticas y el hombre. La resistencia antimicrobiana (RAM), es un mecanismo natural de defensa que desarrollan las bacterias, virus y parásitos frente a los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de las infecciones.

No obstante, aunque los mayores problemas se observan en el entorno clínico, el medioambiente desempeña un papel fundamental en la creación y diseminación de la RAM.

Es por esto que existe consenso a nivel mundial de que la RAM debe tener un enfoque multisectorial de “Una Salud”: para mitigar su ocurrencia y diseminación es necesario un accionar coordinado entre los sectores de la sanidad animal y vegetal, la salud humana, y el medio ambiente. Dentro de este contexto, la ahora Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, ex OIE) promueve el uso prudente y responsable de los antimicrobianos en los animales terrestres y acuáticos, con el fin de preservar su eficacia terapéutica y prolongar su uso.

Nuestro segundo desafío, entonces es frenar el avance de la RAM utilizando los antimicrobianos de manera prudente y siguiendo el enfoque «Una salud».

Desafíos para la prevención de la RAM en la salmonicultura

La salmonicultura, al igual que todas las actividades productivas, enfrenta desafíos de bioseguridad y sanitarios. Es fundamental poder controlar la presentación de enfermedades bacterianas y las medidas de prevención establecidas en el modelo de gestión sanitaria.

El arsenal de antibióticos autorizados para su uso en las especies acuícolas es escaso a nivel mundial, por lo tanto, hay que cuidarlos. Desde este punto de vista, es imperioso fomentar la implementación de las normas de la OMSA para los animales acuáticos, tales como el uso prudente de antimicrobianos, así como también, los programas de vigilancia de la resistencia antimicrobiana.

En el “Código Sanitario para los Animales Acuáticos” de la OMSA (2022), se indica que el uso responsable y prudente incluye un conjunto de medidas y recomendaciones prácticas destinadas a disminuir el riesgo asociado con la selección y diseminación de microorganismos resistentes a los antibacterianos y de determinantes de antibiorresistencia en la producción de animales acuáticos. Además, se definen las responsabilidades y obligaciones específicas de las autoridades competentes, la industria farmacéutica veterinaria, los veterinarios, los distribuidores, los fabricantes de alimentos para animales y los productores de animales.

Otros elementos a considerar para prevenir la RAM, son el análisis y transparencia de la información de uso de antimicrobianos y RAM; colaboración estrecha con organizaciones internacionales organizaciones como la OMS, la OMSA y la FAO, a través de los planes nacionales de prevención de la RAM; fomento del desarrollo de productos alternativos a los antimicrobianos; investigación y desarrollo de vacunas.

Aun cuando se hayan implementado las normativas específicas para la salmonicultura y un plan de prevención de la RAM interinstitucional en Chile, aún persisten desafíos en el ámbito de la ciencia. En el 2015, se implementó en Chile, el Programa de Gestión Sanitaria para Salmonicultura (PGSA), iniciativa público-privada, con financiamiento por parte del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, y de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile). Este programa buscó mejorar la gestión sanitaria pública y privada en la acuicultura, generando conocimiento estratégico, con enfoque multidisciplinario. Los resultados permitieron mejorar políticas públicas y reducir el uso de antimicrobianos en la salmonicultura. El programa ya concluyó. En la actualidad, es un desafío mantener la investigación aplicada, como un bien público, en la salmonicultura nacional para prevenir la RAM.

La evaluación del origen, comportamiento ambiental de los antimicrobianos y su relevancia en la resistencia en el medio marino, es un desafío en el marco de “Una Salud”. Es necesario analizar los riesgos de contaminación por las diferentes vías (agricultura, emisarios, salmonicultura, etc) y su aporte de genes de resistencia al ambiente.

Finalmente, las campañas de comunicación y educación basadas en los hechos, para promover el uso racional y responsable de antimicrobianos en todos los sectores, debiesen ser prioritarias en nuestro sistema de salud pública. Para frenar la RAM, “todos debemos ser parte de la solución”.