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Juan Manuel Grünwald, encargado de Selección y Crecimiento de Endeavor Patagonia. Foto: Endeavor.
Juan Manuel Grünwald, encargado de Selección y Crecimiento de Endeavor Patagonia. Foto: Endeavor.

*Columna de opinión para Salmonexpert de Juan Manuel Grünwald, encargado de Selección y Crecimiento de Endeavor Patagonia.

La industria salmonicultora, con menos de 50 años en el país, es muy joven en comparación con otras que nos identifican como la de minería o agricultura. A pesar de esto, Chile está posicionado como el segundo productor mundial de salmón con el 26% de la industria global lo que transforma a la industria acuícola, liderada en mayor parte por las salmoneras, como la segunda más grande del país en exportaciones, después de la minería en los últimos 10 años superando así a los sectores frutícola, productos químicos, celulosa y forestal.

En términos alimenticios, al día de hoy, se estima teóricamente que, si cerca de un 40% del salmón producido en Chile se quedara en nuestro país, se podría abastecer diariamente a cada persona en la macrozona sur con la ingesta completa de la dosis diaria recomendada de proteínas, omega 3, fósforo y vitaminas, D, B12 y B6; además de suplir en altas concentraciones, otros minerales y vitaminas fundamentales.

Actualmente, la industria es reconocida como un motor económico regional que provee gran cantidad de empleos estables de alta calidad. Existen miles de actores y colaboradores que fortalecen la cadena de valor y cada vez más apuntan en la dirección del triple impacto, cualidad que debe volverse tendencia en la industria si queremos liderar el mercado mundial en el futuro.

De todo lo anterior nace la oportunidad de posicionarnos como líderes mundiales en calidad alimenticia, excelencia productiva y por supuesto, impulsores del triple impacto. Para esto, se debe entender el potencial que tiene y la gran capacidad de adaptación a las condiciones de los mercados y externalidades existentes. Las empresas salmonicultoras requieren ser cada vez más disruptivas, adaptarse a la tecnología y aprovechar del capital humano e intelectual para generar más innovación.

A parte de los desafíos regulatorios y una mala percepción de la industria por parte de las comunidades: ¿Qué es lo que hace necesario tanto avance tecnológico? El exceso de nutrientes en la columna de agua hace necesario recurrir a técnicas avanzadas de biorremediación de fondos marinos. En salud de peces, se busca disminuir el uso de antibióticos y se recurre constantemente a la biotecnología para descubrir nuevos insumos para combatir enfermedades, virus y otros organismos como el Caligus además estas patologías deben detectarse con mayor rapidez y precisión para reaccionar con mayor efectividad frente a un evento.

Por su parte, la limpieza del mar y las playas se presenta como una necesidad evidente y es el punto de partida para infundir el funcionamiento de una economía circular potente en torno a la industria, permitiendo revalorizar una gran parte de materia prima en desuso. La mantención de las jaulas que contienen los peces es crucial para evitar los escapes y los robots se imponen en esta labor para disminuir los accidentes que sufren los buzos año a año.

En línea con todo esto está el avance en digitalización, uso de sensores, IOT y automatización, presente también en toda la cadena logística del salmón. ¿De dónde viene todo este avance? Los responsables de este salto cuántico de cubrimiento de necesidades son los proveedores de tecnología y servicios. Estos componen una masa crítica de la industria y son parte directa o indirecta de la calidad del producto final, la operación y/o la logística.

Gran parte de los proveedores adoptan modelos cada vez más propios de las Start-ups/Scale-ups: empresas que apuntan a la masificación de sus ventas, al crecimiento exponencial, captación de talento clave, a modelos de negocios disruptivos y al diseño de la innovación como un proceso intrínseco de la compañía. Se debe entender a los emprendedores como un vehículo tecnológico y que, junto con la industria, son el motor del desarrollo en las regiones más australes del país.

Junto a Endeavor hay muchas otras instituciones en la zona que comparten esta visión y buscan potenciar a los emprendedores de la industria catalizando su capacidad para crecer. Programas como la Red Mentores del Salmón funcionan como una plataforma que brinda la posibilidad a personas de la industria de compartir su experiencia con los emprendedores lo que además de validar la transferencia de conocimiento, ayuda a generar una cohesión en el ecosistema.

Crear una cultura consciente en torno a la industria, que respete objetivamente la macro realidad de nuestro país y su gente en cuanto a nuestros recursos, geografía y capital humano es fundamental para tener comunidades, instituciones y empresas que nos orgullezcan y ayuden a permanecer cada vez más unidos, espero que así sea.