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Ricardo García responde a New York Times y despeja mitos sobre la alimentación del salmón

Ricardo García.

"La salmonicultura produce un 55% más de kilos de salmón que las sardinas y anchovetas que usa en su alimentación. Y transforma un pescado que nadie comería directamente en un pescado que casi todo el mundo quiere", afirma el vicepresidente de Salmones Camanchaca.

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Ricardo García, vicepresidente de Salmones Camanchaca, respondió en sus redes sociales a un reportaje del diario New York Times, que ataca a la industria del salmón por el uso de pesquerías en harina y aceite de pescado que son ingredientes claves en el alimento. A continuación, se reproduce íntegramente el artículo, publicado por el ejecutivo.

"Recientemente se publicó un artículo difamatorio en el New York Times contra el uso de pesquerías que producen harina y aceite de pescado, atacando las dietas del salmón cultivado, pues su alimentación dañaría el ecosistema y a los pescadores artesanales.

Más allá del evidente sesgo de los artículos, que hablan del “colonialismo alimentario”, conviene derribar mitos respecto a este tema que han sido instalados como verdades por organizaciones financiadas con recursos sin remitente oficial, aunque tras ello está una vez más la organización de David y Lucy Packard.

¿Qué come un salmón?

Lo primero es recordar que todas las especies de salmón son carnívoras y se alimentan en la vida salvaje de otros organismos del mar.

Hace unos 40 años, la alimentación del salmón cultivado dependía mucho de la harina y el aceite de pescado. Pero hoy, buscando reducir los ingredientes marinos, los pellets contienen mayoritariamente materias primas vegetales, y la proporción de ingredientes marinos se ha reducido considerablemente, representando la harina de pescado entre el 5% y el 8% de la dieta.

En el caso del aceite, es menos sustituible que la harina por cuanto contiene omega 3, un tipo de grasa muy saludable que el cuerpo del salmón -y del ser humano- necesita ineludiblemente para la salud cardiovascular (omega 3: EPA) y neurológica (omega 3: DHA).

Los pescados como la sardina, la anchoveta y el jurel son ricos en omega 3, y su aceite es saludable para el ser humano y el salmón.

Una parte importante de estas harinas y aceites se obtiene de pescados que no son aptos para consumo humano directo -sardinas y anchovetas pescadas en Chile y Perú- y son capturados casi totalmente por pescadores artesanales que venden su pesca a plantas que producen estos ingredientes para consumo animal (cerdos, salmones, camarones, entre otros), y por eso se dice que su destino es el consumo indirecto.

En el caso del jurel chileno, va a consumo directo de las personas, pero sus descartes (colas, cabezas, vísceras, esquelones) se destinan a hacer harina y aceite, generando una economía circular muy valiosa. En 2025, el 35% de la harina y el 57% del aceite de pescado del mundo ya provenían de estos subproductos o descartes que en otras épocas iban a vertederos.

Una parte importante de estas harinas y aceites se obtiene de pescados que no son aptos para consumo humano directo -sardinas y anchovetas pescadas en Chile y Perú- y son capturados casi totalmente por pescadores artesanales que venden su pesca a plantas que producen estos ingredientes para consumo animal (cerdos, salmones, camarones, entre otros), y por eso se dice que su destino es el consumo indirecto"

Ricardo García.

En Camanchaca compramos estas capturas de pescadores artesanales y, junto a los descartes del jurel, producimos harina y aceite de pescado, productos que se exportan y/o se venden a las empresas que producen alimentos para salmones.

Gracias a la búsqueda de mejores dietas y al objetivo de tener un uso prudente de ingredientes marinos en las dietas, Camanchaca ha venido usando cada vez menos de estos últimos, y en 2024, por ejemplo, redujimos un 36% la cantidad de pescado silvestre necesaria para producir cada kilo de salmón.

En 2025 destinamos la gran mayoría de nuestro jurel al consumo humano directo, y los recortes/descartes de ese proceso se transformaron en harina y aceite en nuestra planta de Coronel.

En el caso de la pesca de anchoveta del norte, toda es comprada a artesanales y el aceite que producimos, muy rico en omega-3, se destina principalmente a consumo humano directo (cápsulas).

Para entender bien las matemáticas de estos procesos: en el sur de Chile de 100 kilos de sardina y anchoveta se obtienen entre 26 y 28 kilos de harina y aceite que, junto a otros ingredientes, sirven para producir unos 180 kilos de alimento para salmones. Y los salmones cosechados a 5 kg c/u en promedio, han comido unos 5,8 kg de alimentos, por lo que esos 100 kilos de pescado permiten obtener unos 155 kilos de salmón.

Es decir, la salmonicultura produce un 55% más de kilos de salmón que las sardinas y anchovetas que usa en su alimentación. Y transforma un pescado que nadie comería directamente en un pescado que casi todo el mundo quiere.

¿Por qué su carne es anaranjada?

El color del salmón es su sello y la huella de su alimentación. En estado salvaje, lo obtiene de los crustáceos que come.

Como no es posible darle crustáceos, su alimentación contiene el elemento que está en ellos: la astaxantina, un carotenoide presente en la naturaleza típicamente en la cáscara de los crustáceos y que tiene un poder antioxidante que, en parte, es asimilado por el humano al consumir salmón.

No se trata, como dicen algunos ignorantes o malintencionados, de pintar el músculo del pescado, sino de entregarle un antioxidante que forma parte de la dieta del animal para su bienestar y cuyo uso está regulado.

Todo esto importa porque producir alimentos para una población creciente y evitar que se produzca más presión ambiental en la tierra, desde donde proviene más del 90% de la alimentación mundial, es críticamente importante para la salud del planeta.

Por supuesto que debemos seguir siendo prudentes en el uso de recursos marinos que son finitos, innovando en alimentación y haciendo cada vez más eficiente la conversión de alimento en proteína digestible.

Pero las críticas pasan muy fácilmente por alto algo importante: el salmón aporta proteínas de alta calidad y es una fuente de Omega-3 EPA y DHA. Su cultivo es una de las formas más sustentables de obtener proteínas y aumentar la disponibilidad de alimentos del mar, sin presionar a las especies silvestres que sí se pueden comer directamente por las personas.

La conclusión es que los artículos sobre esta materia que aparecieron en el New York Times fueron escritos por personas ignorantes o malintencionadas, financiadas como siempre por organizaciones extranjeras que no quieren que haya actividades productivas en la Patagonia.

No hay otras lecturas".