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La salmonicultura despega en el sur y aterriza en todo Chile: aporta US$7.000 millones y 338.000 empleos

El economista Federico Huneeus presentando el estudio “Contribución económica de la industria del salmón en Chile”.

De cada $100 que la industria genera en el PIB, $65 se crean fuera de los centros de cultivo y las plantas de proceso: en proveedores, transporte, comercio y servicios del país.

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Un nuevo informe socioeconómico encargado por SalmonChile y elaborado junto a CoMov Consultores, llamado “Contribución económica de la industria del salmón en Chile”, fue presentado ayer en Santiago por el economista y uno de los autores, Federico Huneeus.

Para Huneeus, la industria despega en el sur, pero aterriza en todo Chile. La cadena del salmón crea y sostiene 337.670 puestos de trabajo y US$6.956 millones de PIB en el país: el 3,8% del empleo y el 2,6% del producto del país, sumando el aporte directo y el indirecto. Por cada empleo directo en cultivo y procesamiento, la cadena sostiene otros 3,3 en el resto de Chile.

En la Región de Aysén la cadena del salmón es el 21,4% del PIB y el 19,3% del empleo; en Los Lagos, el 12,6% del PIB y el 15,2% del empleo, con 47.279 puestos; y en Magallanes, el 11,1% del PIB y el 11,8% del empleo. En la Región del Biobío, sin cultivo, la cadena sostiene 42.361 empleos, el 6,2% del empleo regional, de los cuales 38.728 son indirectos. No es una actividad regional de impacto local: es una cadena nacional anclada en territorios remotos.

De cada $100 que la industria genera en el PIB, $65 se crean fuera de los centros de cultivo y las plantas de proceso: en proveedores, transporte, comercio y servicios. En empleo la proporción es todavía mayor: de cada 100 puestos, 77 están fuera de la industria. Es empleo que ninguna otra actividad repone: el cálculo ya descuenta lo que otras actividades absorberían si la industria no existiera.

La industria no es sólo jaulas en el mar: el procesamiento genera el 59 % del valor agregado directo y el 65 % del empleo directo. Es tanto manufactura de alimentos como acuicultura, y por eso su actividad directa llega a provincias que no cultivan, como Concepción. Las plantas de proceso generan alrededor de 1,5 veces el valor agregado del cultivo y casi el doble de empleo. El cultivo, en cambio, es más productivo por trabajador, reflejo de su mayor intensidad de capital.

La actividad directa se concentra en el sur y el extremo austral, pero sus dos etapas no comparten exactamente la misma geografía. El cultivo se localiza en un conjunto reducido de provincias con condiciones marítimas adecuadas: Aysén (45,4% del valor agregado nacional de la etapa de cultivo) y Llanquihue (38%) explican más del 83%, y en empleo Llanquihue (45,5%) y Aysén (41,3%) suman cerca del 87%. El procesamiento está más repartido: Llanquihue lidera con el 52,4% del valor agregado de la etapa, seguido de Chiloé, Magallanes, Tierra del Fuego y Concepción, esta última sin cultivo. Llanquihue es el único territorio que encabeza ambas etapas y concentra el 46,5% del valor agregado directo y el 47,8% del empleo directo. Las macrozonas Sur y Austral reúnen en conjunto más del 92% del aporte directo.

De izquierda a derecha: Federico Huneeus; Ignacio Briones; Rosario Navarro; Álvaro Fischer; Patricio Melero; Marcela Bravo.

Cada trabajador de la salmonicultura genera $27,1 millones de valor agregado al año, sobre el agropecuario ($19 millones) y bajo la minería ($47 millones).

Las cuatro regiones de origen del cultivo (La Araucanía, Los Lagos, Aysén y Magallanes) concentran cerca del 28% del aporte total nacional al PIB y un 24% del empleo asociado. Una parte importante del efecto agregado, en cambio, recae sobre la Región Metropolitana, que reúne el 58,7% del aporte al PIB ($3.558 mil millones) y el 60,1% del empleo (202.872 puestos), todo de carácter indirecto. La siguen Los Lagos, Biobío y Valparaíso. Por macrozonas, la Austral (regiones de Aysén y de Magallanes) registra el mayor peso relativo, con un aporte equivalente al 14,8% de su PIB, seguida de la macrozona Sur (regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos) con un 6,7%. La Región Metropolitana alcanza el 3,6% de su PIB.

La industria hace algo poco común para zonas remotas: cultiva, procesa y exporta desde el sur, y con esa misma actividad crea manufactura, logística y servicios en el resto del país. El aporte metropolitano no es riqueza trasladada desde el sur, es actividad que la capital no tendría si el sur no produjera. Los 202.872 puestos de la Región Metropolitana no son personas contratadas por empresas salmonicultoras, sino empleos que se sostienen gracias a la actividad que genera la cadena. El estudio precisa además que este patrón se observaría, en distinta magnitud, en cualquier actividad exportadora de tamaño similar, y que parte del efecto es contable, porque varias empresas y proveedores mantienen giros tributarios registrados en la capital.

Donde opera, la cadena del salmón genera más de uno de cada cinco pesos del PIB de la Región de Aysén (21,4%), uno de cada ocho en la Región de Los Lagos (12,6%) y uno de cada nueve en la Región de Magallanes (11,1%). Es actividad estructural, no complementaria. Uno de cada cinco empleos de la región de Aysén depende de la cadena del salmón: 10.126 puestos, el 19,3% del empleo regional. En Los Lagos son 47.279, el 15,2%, y en Magallanes 10.715, el 11,8%.