Anuncio

Respuesta inmune del salmón abre nuevas pistas para combatir la tenacibaculosis

Dra. Débora Torrealba, científica de la Universidad de O’Higgins.

Científicos identificaron señales inflamatorias y mecanismos de regulación inmune frente a Tenacibaculum dicentrarchi. Los hallazgos podrían orientar la evaluación de compuestos con potencial terapéutico.

Published

La respuesta inmune que monta el salmón del Atlántico frente a una infección por Tenacibaculum dicentrarchi podría entregar pistas relevantes para desarrollar nuevas herramientas contra el patógeno.

En esa dirección, un equipo de investigadores estudió la respuesta del salmón del Atlántico frente a este patógeno mediante aproximaciones in vivo e in vitro, combinando un modelo experimental de infección con el análisis de la respuesta de células inmunes.

Uno de los resultados que llamó la atención fue la evolución de la mortalidad y de las lesiones durante el desafío experimental. La mortalidad acumulada alcanzó un 32,4%, concentrándose principalmente durante la primera semana. Al día 7 ya se había registrado cerca del 30% de mortalidad, mientras que posteriormente la cifra se estabilizó.

“Esto indica que los primeros días de la infección son críticos y que los peces que logran superarlos tienen buenas probabilidades de sobrevivir”, comenta a Salmonexpert la Dra. Débora Torrealba, científica de la Universidad de O’Higgins y parte del equipo de investigadores.

Asimismo, la proporción de peces muestreados con úlceras disminuyó del 100% a cerca del 17% hacia el día 28.

“Contar con un panorama más extenso de la infección nos permite observar sus distintas etapas”, explica la Dra. Torrealba, quien además destaca que muchos desafíos experimentales terminan entre los días 8 y 14.

La científica, sin embargo, advierte que no es posible atribuir esta disminución de las lesiones a una recuperación individual, dado que los peces fueron muestreados al azar en cada período.

No obstante, menciona que en la recuperación observada podrían estar actuando dos procesos. El primero es la respuesta innata temprana: la inflamación y la inducción de inos, enzima que produce óxido nítrico, observadas en macrófagos, ayudarían a limitar la proliferación bacteriana.

El segundo es una respuesta adaptativa con anticuerpos específicos, como se ha descrito para otras especies de Tenacibaculum en lubina y rodaballo. “A esto se suma que los sobrevivientes probablemente eran individuos con mejor capacidad de respuesta”, agrega la investigadora.

Inflamación y regulación inmune

El estudio también mostró que los macrófagos responden rápidamente ante la bacteria. En los ensayos in vitro, los genes proinflamatorios tnfα, il1β e il8 aumentaron desde las ocho horas posteriores a la exposición y alcanzaron su máximo a las 12 horas.

En paralelo, se observó un incremento de il10, asociada a la regulación de la inflamación. Para la científica de la Universidad de O’Higgins, esta combinación podría representar un mecanismo que permite mantener la defensa frente al patógeno y, al mismo tiempo, limitar el daño tisular.

“Este perfil podría indicar un mecanismo de regulación que permite al macrófago seguir combatiendo la bacteria sin suprimir por completo la respuesta inmune”, precisa la experta.

La respuesta dual también se detectó a nivel proteico, mediante la presencia de TNF-α e IL-10 en la línea celular SHK-1. No obstante, la investigadora enfatiza que aún deben analizarse las muestras de los peces desafiados para establecer si estos mecanismos también ocurren in vivo.

Marcadores y vacunas

Entre las posibles aplicaciones, los genes identificados podrían convertirse en candidatos para evaluar diferencias de resistencia o susceptibilidad entre salmones. Para ello, será necesario demostrar que sus perfiles varían entre peces sobrevivientes y muertos, además de estudiar tejidos como la piel y el riñón.

La proporción entre las señales proinflamatorias y la expresión de il10 constituye, a su juicio de la experta, una línea especialmente interesante para futuras investigaciones.

Otro aporte es el modelo experimental basado en cultivos primarios de macrófagos, que permite estudiar la interacción con Tenacibaculum y evaluar compuestos de potencial terapéutico en etapas iniciales, contribuyendo a reducir el uso de animales de experimentación bajo el principio de las 3R.

Actualmente, el equipo está analizando las muestras del ensayo in vivo y complementando los resultados con muestreos de campo. El objetivo es determinar si la respuesta observada en los modelos celulares se reproduce en los peces y avanzar en la comprensión de los mecanismos que podrían contribuir al control de la tenacibaculosis.