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Nuevos marcadores podrían ayudar a seguir la respuesta inmune frente a Tenacibaculum

Dr. Rubén Avendaño-Herrera, científico del Centro Incar2 y la Universidad Andrés Bello.

La expresión de siete genes inmunitarios mostró patrones diferenciados entre piel, branquias, bazo y riñón cefálico del salmón, abriendo una línea de investigación para complementar el monitoreo de la enfermedad.

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La tenacibaculosis continúa planteando interrogantes que van más allá de la detección de las distintas especies de Tenacibaculum en los peces. ¿Cómo responde el salmón del Atlántico cuando entra en contacto con este patógeno? ¿Qué tejidos reaccionan primero? ¿Y esa activación inmunitaria es suficiente para controlar la infección?

Un reciente estudio publicado por científicos chilenos aborda precisamente estas preguntas y entrega la primera caracterización de la respuesta inmune del salmón del Atlántico frente a T. dicentrarchi mediante un desafío experimental por inmersión.

“Este estudio es el primero que se realiza para conocer información sobre la respuesta inmunitaria del salmón del Atlántico frente a infecciones con el patógeno T. dicentrarchi, por lo que los resultados son muy novedosos y contribuyen a una mejor comprensión de las interacciones hospedador-patógeno implicadas en esta importante enfermedad bacteriana”, explica a Salmonexpert el Dr. Rubén Avendaño-Herrera, científico del Centro Incar2 y la Universidad Andrés Bello (UNAB).

Una respuesta que cambia según el tejido

El experimento siguió durante 10 días a peces infectados mediante inmersión, realizando muestreos cada dos días en piel/músculo, branquias, bazo y riñón cefálico. El desafío con el aislado TdCh06 provocó una mortalidad acumulada del 40%, con las primeras muertes registradas desde el segundo día hasta el séptimo.

Los investigadores analizaron la expresión de 20 genes relacionados con la respuesta inmune. Siete de ellos (MHC-I, MHC-II, Arg-1, IL-1β, IL-2, IL-10 e IFN-α1) mostraron una presencia consistente entre los distintos tejidos y fueron utilizados para comparar la respuesta.

Los resultados revelaron que el salmón no responde de una única manera frente a la bacteria. El bazo presentó una activación sistémica temprana y transitoria, mientras que el riñón cefálico mostró una respuesta más tardía, pero de mayor intensidad.

En los tejidos periféricos, la reacción también comenzó rápidamente. La piel y el músculo presentaron una activación local acompañada de una expresión sostenida de IL-1β e IFN-α1, mientras que las branquias desarrollaron una respuesta temprana de mucosas caracterizada por una inducción persistente de IL-1β.

“El bazo responde de manera temprana y transitoria, compatible con una activación sistémica inicial, mientras que el riñón cefálico desarrolla una respuesta transcripcional más tardía, pero de mayor intensidad”, señala el Dr. Avendaño.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que una respuesta inmune persistente no necesariamente implica que el pez esté logrando eliminar la bacteria.

Los patrones observados apuntan a la participación coordinada de procesos inflamatorios, presentación de antígenos, vías asociadas al interferón y funciones relacionadas con macrófagos. Sin embargo, la permanencia o incremento tardío de determinados marcadores podría reflejar una estimulación inmunitaria prolongada, eventualmente insuficiente o desregulada durante el avance de la enfermedad.

“Estos cambios podrían, en cambio, ser indicativos de una estimulación inmunitaria prolongada y de una respuesta que resulta insuficiente o que puede adquirir características desreguladas a medida que progresa la enfermedad”, advierte el investigador de la UNAB.

¿Marcadores para anticipar la infección?

La identificación de los siete genes mencionados anteriormente abre una segunda línea de interés: su eventual utilización como marcadores transcripcionales de la interacción entre el hospedador y T. dicentrarchi.

“Los patrones de expresión observados para IL-1β, MHC-I, MHC-II, IFN-α1, IL-2, IL-10 y Arg-1 respaldan su potencial como marcadores transcripcionales para caracterizar la interacción hospedador-patógeno durante la infección por T. dicentrarchi en el salmón del Atlántico”, exhibe Ruben Avendaño.

Así, el investigador plantea que, en el futuro, estos indicadores podrían complementar las herramientas actualmente utilizadas para evaluar casos de tenacibaculosis en centros de cultivo, integrándose con la evaluación clínica y microbiológica.

Pero el potencial va incluso más allá del diagnóstico. Los mismos marcadores podrían utilizarse para estudiar cómo responden los peces después de una inmunización y determinar si determinadas formulaciones vacunales generan respuestas asociadas a una mayor protección.

“Los resultados contribuyen a establecer una base experimental para el desarrollo y evaluación de estrategias preventivas frente a la tenacibaculosis por T. dicentrarchi”, concluye Avendaño