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¿Cómo responde el salmón del Atlántico frente a la infección Tenacibaculum dicentrarchi?

Lesiones observadas en salmones del Atlántico desafiados con T. dicentrarchi. (A) y (B) daño en la boca a los 4 dpe; (C) daño en la piel a los 4 dpe; (D) úlceras en la piel a los 4 dpe; y (E) úlceras en la piel y aletas deshilachadas a los 14 dpe.

Científicos chilenos combinaron ensayos in vitro e in vivo para caracterizar la respuesta inmunitaria del pez frente a este patógeno, identificando una respuesta inflamatoria y una mortalidad acumulada del 32,4%.

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Según el informe sanitario de Sernapesca, del total de mortalidad declarada como causa Infecciosa en el 2025 para el salmón del Atlántico, el 31,5% como fue clasificado como tenacibaculosis, lo que significa un aumento del 2,1% con respecto al 2024; una tendencia que se viene observando desde hace ya varios años.

Debido a esta importancia de la enfermedad, y para entender en mayor profundidad qué ocurre dentro de las células del pez durante la infección por Tenacibaculum dicentrarchi, científicos chilenos realizaron un estudio que buscó precisamente caracterizar cómo responde el salmón del Atlántico frente al patógeno mediante una combinación de aproximaciones in vitro e in vivo.

Los expertos utilizaron macrófagos obtenidos del riñón cefálico de salmón del Atlántico para estudiar directamente la interacción con una cepa chilena de T. dicentrarchi. En paralelo, realizaron un desafío experimental por inmersión para observar cómo se desarrolla la enfermedad en el pez completo. De esta manera, el estudio buscó conectar la respuesta celular con lo que finalmente ocurre durante la infección.

En los ensayos celulares apareció rápidamente una señal de activación inflamatoria. Los genes tnfα, il1β e il8 aumentaron entre las primeras horas posteriores al contacto con la bacteria, alcanzando sus mayores niveles alrededor de las 12 horas. Posteriormente, a las 24 horas, también se observó un incremento de inos, relacionado con mecanismos de defensa antimicrobiana.

El patrón observado fue compatible con una respuesta de tipo M1, asociada a la activación proinflamatoria de los macrófagos. Sin embargo, la respuesta no fue exclusivamente inflamatoria. Los investigadores también detectaron una fuerte inducción de IL-10, una molécula asociada a la regulación de la respuesta inmune, mientras que el marcador arg disminuyó durante las primeras etapas.

“Ll-10 se reguló positivamente de forma robusta, mientras que el marcador M2 arg se reguló negativamente, lo que refleja una inmunorregulación equilibrada con supresión activa de la activación alternativa. La producción de proteínas TNF-α e IL-10 se confirmó mediante inmunofluorescencia”, explicaron los autores.

Del laboratorio al pez

La segunda parte del estudio permitió comprobar si estas respuestas celulares se relacionaban con una infección capaz de reproducir características observadas en terreno.

Curva de supervivencia del salmón del Atlántico expuesto a T. dicentrarchi.

En el desafío por inmersión, los peces alcanzaron una mortalidad acumulada de 32,4%, mientras que los primeros signos aparecieron desde los primeros días posteriores a la exposición.

Entre las manifestaciones observadas estuvieron el desgaste de las aletas, úlceras cutáneas, lesiones en la boca y hemorragias, reproduciendo parte de la signología asociada a cuadros naturales de tenacibaculosis.

Un elemento llamativo fue que hacia el día 28 algunas de las lesiones comenzaron a disminuir, sugiriendo la existencia de una fase de recuperación en parte de los peces sobrevivientes.

Para los autores, la combinación de ambos modelos entrega una herramienta experimental para estudiar con mayor resolución la interacción entre T. dicentrarchi y su hospedador.

“En conjunto, estos resultados proporcionan la primera caracterización integrada in vitro-in vivo de la respuesta del salmón del Atlántico a T. dicentrarchi, combinando el perfil de respuesta inmune celular con la progresión experimental de la enfermedad y estableciendo un enfoque reproducible que captura tanto las fases agudas como las de recuperación de la enfermedad, lo que respalda el desarrollo futuro de vacunas y terapias contra la tenacibaculosis”, concluyeron los científicos.

Lea el estudio completo titulado “Characterization of the Immune Response of Atlantic Salmon to Tenacibaculum dicentrarchi Using In Vivo and In Vitro Approaches”, aquí.