Certificación Halal busca abrir nuevas oportunidades para el salmón chileno
Chilehalal sostiene que la aclaración de aspectos regulatorios permitió retomar la certificación de empresas salmonicultoras interesadas en acceder a nuevos mercados internacionales.
La apertura de nuevos destinos de exportación se ha transformado en uno de los principales desafíos para la salmonicultura chilena. En un escenario donde la industria busca ampliar su presencia internacional y reducir la dependencia de sus mercados tradicionales, la certificación Halal vuelve a instalarse como una alternativa que podría facilitar el acceso a países donde este estándar constituye un requisito comercial o un atributo altamente valorado por importadores y consumidores.
De acuerdo con Chilehalal, este renovado interés responde a una mayor claridad respecto de los requisitos técnicos y regulatorios asociados a la certificación de productos de la acuicultura, lo que permitió reactivar un proceso que durante años permaneció prácticamente detenido. En ese contexto, Marcelo Hidalgo, director de Chilehalal, destacó que este estándar puede transformarse en una herramienta para fortalecer la presencia internacional del salmón chileno.” “La certificación Halal representa una oportunidad concreta para la salmonicultura chilena, ya que permite diversificar mercados, fortalecer la competitividad internacional y acceder a un segmento de consumidores que supera los 2.500 millones de personas a nivel mundial”.
Nuevo escenario
Aunque el pescado es considerado, en términos generales, un alimento Halal, Hidalgo explicó que el principal obstáculo para avanzar en la certificación de salmonicultoras no estuvo relacionado con el producto en sí, sino con cuestionamientos surgidos hace algunos años respecto de determinados ingredientes utilizados en la elaboración de los alimentos para peces. Esa situación, comentó, generó incertidumbre técnica entre distintos actores de la cadena productiva y ralentizó el desarrollo de este tipo de certificaciones para la industria nacional. “Posteriormente se logró aclarar el alcance de la normativa vigente, lo que permitió entregar mayor certeza a la industria y retomar los procesos de certificación Halal para el sector salmonicultor”.
De acuerdo con el director de Chilehalal, otro de los hitos que permitió reactivar estos procesos fue la aclaración del alcance del Decreto N.º 4 de 2016 por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), luego de las gestiones realizadas por la entidad. “El SAG precisó el alcance de la normativa y confirmó que no existe una prohibición legal para el uso de proteínas bovinas u ovinas en la alimentación de salmones bajo las condiciones establecidas por la regulación sanitaria vigente”, destacó Hidalgo. A su juicio, esta definición entregó mayor certeza técnica y regulatoria a las empresas interesadas en incorporar este estándar dentro de sus estrategias comerciales.
Más allá del componente normativo, el representante de Chilehalal explicó que el proceso de certificación contempla una evaluación integral de la cadena productiva, considerando aspectos como la trazabilidad, el origen de los insumos y el cumplimiento de los requisitos exigidos por los mercados de destino. En ese sentido, indicó que este estándar complementa otras certificaciones de calidad e inocuidad ya presentes en la industria salmonicultora, respondiendo a exigencias específicas de determinados compradores internacionales.
Para Hidalgo, uno de los principales atributos de este sello es que facilita el ingreso a mercados donde constituye un requisito comercial o un elemento diferenciador para importadores y distribuidores. “Para el salmón chileno, la certificación Halal constituye una oportunidad relevante porque permite acceder a un mercado global en expansión que valora la trazabilidad, la inocuidad y el cumplimiento de estándares reconocidos internacionalmente”.
Acceso a mercados
Desde Chilehalal aseguran que el interés por este estándar ha ido aumentando a medida que las empresas conocen con mayor profundidad su alcance y las oportunidades que ofrece para acceder a mercados donde la certificación constituye un requisito o un elemento diferenciador. A juicio de Hidalgo, más que una exigencia vinculada exclusivamente a determinados destinos se trata de una herramienta que puede complementar las estrategias de internacionalización de las compañías salmonicultoras.
Un aspecto que, según Chilehalal, suele ser poco conocido es que el mercado Halal no está conformado exclusivamente por consumidores musulmanes. De acuerdo con antecedentes difundidos por la organización, alrededor del 20% de quienes adquieren productos certificados corresponde a personas que valoran atributos asociados a la calidad, la inocuidad, la trazabilidad y los controles aplicados durante el proceso productivo. Desde esa perspectiva, el sello también es percibido como un elemento de confianza para consumidores que buscan altos estándares en los alimentos que incorporan a su dieta.
“A medida que las empresas conocen mejor el alcance de este estándar y los beneficios asociados al acceso a nuevos mercados, aumenta también el interés por incorporarlo dentro de sus estrategias de desarrollo internacional”, sostuvo el director de Chilehalal. Asimismo, añadió que el trabajo de la entidad ha estado orientado a aportar claridad técnica y regulatoria para facilitar el acercamiento entre la industria chilena y aquellos mercados donde esta certificación posee un reconocimiento consolidado.
Si bien la decisión de incorporar esta certificación dependerá de la estrategia comercial de cada empresa y de los destinos hacia los cuales proyecte sus exportaciones, el estándar Halal vuelve a instalarse en la conversación de la salmonicultura chilena en un momento en que la apertura de nuevos mercados y la diferenciación comercial figuran entre las prioridades del sector. En ese escenario, la posibilidad de responder a exigencias específicas de determinados compradores podría transformarse en un atributo adicional para fortalecer la oferta exportadora y competitividad del salmón chileno.