“La etapa de agua dulce es crucial. Es todo”
Arnoldo Barahona explicará en Sin Escamas por qué las condiciones entregadas durante agua dulce resultan determinantes para obtener peces robustos y preparados para enfrentar su posterior etapa en el mar.
La importancia de la etapa de agua dulce en el desempeño posterior de los salmones, la evolución hacia sistemas productivos más precisos y el uso de nuevas herramientas para anticiparse a las condiciones de cultivo serán parte del sexto capítulo de la cuarta temporada de Sin Escamas. El episodio, que se estrenará el próximo 2 de octubre, tendrá como invitado a Arnoldo Barahona, subgerente de Agua Dulce de Invermar, quien abordará los principales desafíos que enfrenta esta fase de la producción.
“Yo creo que actualmente la producción de agua dulce, o la etapa de agua dulce, es crucial. Es todo, porque un pez que llega al mar ya es muy difícil darle las condiciones que no tuvo en agua dulce”, sostuvo Barahona. Según explicó, desde la producción de ovas, pasando por la primera alimentación y hasta la esmoltificación, el objetivo es entregar las condiciones necesarias para obtener peces robustos y preparados para enfrentar el ambiente marino. “Acá se define la carrera que los peces van a correr en el mar”.
Con más de 30 años ligado a la salmonicultura, el ejecutivo ha sido testigo de la transformación de esta etapa productiva. Recordó que la industria comenzó de una manera mucho más artesanal, donde el oficio y la experiencia tenían un peso relevante, para posteriormente avanzar hacia una producción profesionalizada y respaldada por conocimiento científico. “Hoy se miden muchos parámetros, hay gente muy especializada y profesionales que se han perfeccionado, por ejemplo, en sistemas RAS y en las condiciones que les damos a los peces”.
Entre los desafíos que persisten, Barahona puso especial énfasis en el bienestar de los peces, la calidad del agua y la bioseguridad. En sistemas de flujo abierto, explicó, factores como crecidas de ríos, turbidez o presencia de determinados metales pueden afectar la producción, mientras que en sistemas confinados resulta fundamental conocer las características del agua utilizada. En Invermar, agregó, también han reforzado los protocolos para disminuir el riesgo de ingreso de patógenos, incluyendo medidas específicas de desinfección durante el traslado de peces entre sus instalaciones.
Acuicultura de precisión
“Acuicultura de precisión es justamente la sensorización, los sistemas de alimentación y la inteligencia artificial, que nos van a ayudar a tomar decisiones más rápidas y en momentos más oportunos”, explicó Barahona al profundizar en uno de los conceptos que Invermar ha incorporado en el desarrollo de sus Ecopisciculturas. A su juicio, disponer de información en línea permite detectar desviaciones y realizar correcciones antes de que determinadas condiciones terminen afectando a los peces, avanzando hacia resultados productivos más predecibles.
Esta estrategia también está dando paso a desarrollos surgidos desde los propios equipos de la compañía. Barahona reveló que profesionales de la piscicultura Aucha están probando un modelo que permite proyectar la calidad del agua para los siguientes siete días y utilizar esa información para ajustar variables productivas. “Con esto de la precisión ellos pudieron bajar el consumo de agua, que es súper importante. Nosotros ya estamos en el 98,5% de recirculación”, detalló sobre una herramienta que se encuentra en etapa de prueba.
Otro de los temas abordados durante la conversación fue la producción de post-smolt y la tendencia a aumentar el tamaño de los peces antes de su ingreso al mar. Invermar, indicó Barahona, ya ha realizado pruebas con post-smolt de hasta 420 gramos y mantiene grupos bajo esta estrategia en sus centros. “Nosotros creemos firmemente en Invermar que el post-smolt es el camino y el tamaño lo va a definir la estrategia de la compañía”, afirmó, precisando que uno de los aspectos que deberá evaluarse es si el mayor costo de producción en tierra logra compensarse posteriormente durante la fase marina.
De cara a los próximos años, Barahona proyectó una mayor consolidación de los sistemas RAS, especialmente frente a desafíos relacionados con el aumento de las temperaturas, disponibilidad de agua y cambio climático. A ello sumó el creciente papel que podría adquirir la inteligencia artificial para gestionar las pisciculturas y apoyar la toma de decisiones. “Van a faltar profesionales que tengan mucha preparación en química del agua, tecnología, un poco de electrónica también, porque se usa mucho el tema de los sensores y manejo de datos. Creo que eso va a ser muy importante para gestionar la acuicultura de los próximos años”.
La entrevista en extenso podrá ser escuchada y vista a través de nuestras plataformas de Spotify y Apple Podcasts y en nuestro canal de YouTube.