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Sobre el 90% de las truchas arcoíris tenían deformidades

Los peces afectados tienen dificultades para nadar con normalidad y además crecen más lentamente de lo habitual según una nueva investigación.

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En un experimento, los investigadores siguieron a un grupo de truchas arcoíris desde un peso promedio de 36 gramos hasta 5,5 kilos, como escribe el Instituto de Investigación Marina de Noruega en un informe en su sitio web.

“Más del 90% de ellos presentaban deformidades en la columna al alcanzar los 5,5 kilos”, afirma el investigador Per Gunnar Fjelldal.

Esta cantidad es considerablemente mayor que la habitual en el salmón de cultivo, por ejemplo.

Las deformidades esqueléticas causan problemas de bienestar en los peces de cultivo y, además, reducen el crecimiento y la calidad. Por lo tanto, es importante conocer cómo se desarrollan las deformidades a lo largo de todo el ciclo de producción del salmón.

Deformidades adquiridas a medida que crecía

Cuando los peces eran pequeños, los investigadores encontraron muy pocos rastros de deformidades, pero esto cambió a medida que crecieron.

“Vimos que los peces desarrollaron cada vez más deformidades en diferentes áreas de la columna vertebral a lo largo del experimento”, dice Fjelldal.

El experimento duró 13 meses e incluyó el examen con rayos X de 80 a 100 peces en cuatro rondas.

Los peces se mantuvieron en tanques de agua dulce hasta que pesaron 160 gramos en junio, luego fueron transferidos a jaulas donde se mantuvieron hasta mayo del año siguiente, cuando alcanzaron los 5,5 kilos.

"Esta es aproximadamente la misma tasa de crecimiento que en los centros de peces tradicionales".

Muchos tuvieron cambios en la aleta

Durante el período en la jaula, los peces desarrollaron vértebras deformadas en la región del cuello, parte anterior de la cavidad abdominal, región de la cola y de la aleta caudal.

"El sesenta y cinco por ciento de los peces tenían deformidades en las vértebras traseras de la región de la aleta caudal", indica Fjelldal.

Estas vértebras forman parte del complejo de la aleta caudal y contribuyen al funcionamiento normal de la aleta caudal durante la natación.

Paralelamente a estos cambios, el pez también desarrolló una aleta caudal degenerada y anormalmente pequeña. Ambos cambios afectan la capacidad del pez para nadar normalmente.

Efecto negativo sobre el bienestar animal

El desarrollo de deformidades en este experimento fue de tal magnitud que los investigadores observaron un efecto negativo en el bienestar animal.

Cuando el pez desarrolla deformidades en la columna vertebral, también se ve afectada su capacidad de movimiento. Una columna vertebral deformada pierde flexibilidad, lo que a su vez impide una natación normal. Sumado a una aleta caudal pequeña degenerada, esto se agrava aún más, afirma Fjelldal.

Además, los investigadores observan que cuanto más deformado esté el pez, peor será su crecimiento.

Se han realizado pocas investigaciones sobre las deformidades en general y qué conduce a tales cambios en la trucha arcoíris, pero hay muchas investigaciones similares sobre el salmón.

"No sabemos qué causa que la trucha arcoíris desarrolle tanta deformidad, pero según el conocimiento del salmón, la nutrición y las condiciones de cultivo pueden desempeñar un papel", sostiene Fjelldal.