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Columna de Opinión

Mercados revueltos, rumbo claro

Pablo Barahona.

La discusión sobre aranceles en Estados Unidos, los ajustes impositivos en Brasil y las disrupciones logísticas por conflictos internacionales obligan a mirar con atención el tablero, advierte el Consejo del Salmón.

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*Columna de opinión para Salmonexpert de Pablo Barahona, director de Comercio Internacional en el Consejo del Salmón.

En el comercio internacional hay algo peor que los mercados en crisis: los mercados impredecibles. Y hoy el escenario global vuelve a recordárnoslo. Tensiones geopolíticas, conflictos abiertos en distintas regiones y señales contradictorias en materia arancelaria o tributaria generan un clima de incertidumbre que inevitablemente repercute en las cadenas de suministro, en los costos logísticos y, finalmente, en las decisiones de los mercados.

La industria del salmón chileno no es ajena a ese contexto. La discusión sobre eventuales aranceles en Estados Unidos, los ajustes impositivos que se debaten en Brasil y las disrupciones logísticas que pueden provocar conflictos internacionales obligan a mirar con atención cada movimiento del tablero. En tiempos de tensiones comerciales, los países y sectores productivos que logran sostener relaciones de confianza son los que terminan consolidando su presencia en los mercados.

Estados Unidos sigue siendo un socio fundamental. Con un consumo cercano a los dos kilos de salmón per cápita al año, el salmón chileno ha estado presente por décadas en la mesa de millones de hogares. No se trata de una relación coyuntural, sino de una historia de abastecimiento confiable, estándares sanitarios rigurosos y una cadena logística que ha demostrado resiliencia incluso en momentos complejos, como la pandemia o las recientes disrupciones globales.

Brasil representa otra dimensión del desafío. Hoy su consumo de salmón bordea los 500 gramos per cápita, una cifra que revela al mismo tiempo el tamaño del mercado y su enorme potencial de crecimiento. Es un vecino cercano, accesible por transporte terrestre y con una afinidad cultural que facilita la construcción de confianza comercial. Si Estados Unidos ha sido un socio consolidado, Brasil aparece como una oportunidad estratégica para la próxima etapa de expansión.

Japón, por su parte, sigue siendo el mercado donde el prestigio se construye con paciencia. Allí la exigencia del consumidor ha sido históricamente un estándar de referencia para la industria global. Mantener presencia en ese mercado no solo implica volumen, sino reputación, consistencia y una cultura de calidad que el salmón chileno ha sabido cultivar.

Luego está China. Un mercado todavía emergente para nuestro producto... El crecimiento de su clase media, la expansión del consumo de proteínas de origen marino y el interés creciente por alimentos saludables proyectan un espacio de desarrollo significativo para el salmón chileno en los próximos años.

Chile ha construido su posición global sobre una base clara. Tenemos altos estándares sanitarios, trazabilidad, innovación tecnológica y una industria que ha aprendido a adaptarse a condiciones cambiantes"

Pablo Barahona.

Y hay más, Chile puede más. En un escenario internacional más complejo, la diplomacia económica y la coordinación público-privada adquieren una relevancia mayor. En ese esfuerzo participan activamente instituciones como ProChile, la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, junto con la red de embajadas que permiten sostener y profundizar las relaciones comerciales de Chile con el mundo.

En esa misma línea, el Consejo del Salmón ha desarrollado un trabajo permanente de diálogo y cooperación con las distintas embajadas presentes en Chile. Ese intercambio —muchas veces lejos de los titulares— permite comprender mejor las prioridades de cada mercado, fortalecer vínculos institucionales y abrir espacios de colaboración que terminan siendo decisivos para el crecimiento sostenido de la industria.

Porque en el comercio internacional las exportaciones no se sostienen sólo con buenos productos. También dependen de la calidad de las relaciones, de la confianza entre países y de la capacidad de anticipar escenarios complejos. En esa tarea, el trabajo que realizamos junto a autoridades sectoriales, organismos públicos y representaciones diplomáticas resulta esencial para proyectar la presencia del salmón chileno en el mundo.

Chile ha construido su posición global sobre una base clara. Tenemos altos estándares sanitarios, trazabilidad, innovación tecnológica y una industria que ha aprendido a adaptarse a condiciones cambiantes. Ese conjunto de atributos ha permitido que el país se consolide entre los principales productores mundiales de salmón y uno de los proveedores más confiables del mercado internacional.

Los mercados pueden estar revueltos. La historia del comercio internacional muestra que siempre lo han estado. Pero en ese contexto, los países que logran construir confianza sostenida con sus socios comerciales son los que finalmente consolidan su lugar en el mundo.

Y esa es, precisamente, la ventaja estratégica que Chile ha logrado construir y que como Consejo del Salmón seguimos trabajando, no sólo para mantener la competitividad del salmón chileno a nivel global, sino que también seguir mostrando al mundo que somos el motor que impulsa el potencial alimentario de nuestro país hacia el futuro.