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“No todo es energía cuando hablamos del rendimiento productivo del salmón”

Michael Adler.

El gerente Técnico de BioMar, Michael Adler, analizó cambios en nutrición y sanidad del salmón, y presentó una estrategia dietaria que busca peces más magros sin sacrificar crecimiento ni eficiencia productiva.

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Durante una nueva edición del Farmer of the Year de BioMar Chile, instancia que reunió a productores, equipos técnicos y representantes de distintas compañías salmoneras, el gerente Técnico de la empresa, Michael Adler, presentó un análisis de las principales tendencias observadas en los últimos años en nutrición, desempeño productivo y manejo sanitario en la salmonicultura. La exposición abordó la evolución de las dietas utilizadas en salmón Atlántico, los cambios en el uso de alimentos medicados y el desarrollo de nuevas estrategias nutricionales orientadas a optimizar el rendimiento productivo.

En ese contexto, el ejecutivo explicó que durante la última década la industria ha experimentado una transformación relevante en las formulaciones nutricionales, avanzando hacia dietas de mayor rendimiento y densidad energética. “Hemos ido evolucionando de una dieta CPK, de menor energía, que fue reemplazada completamente por dietas de alta energía o performance, como Power Smolt”, señaló, destacando que esta transición ha permitido mejorar indicadores de crecimiento y eficiencia en el uso del alimento.

Junto con el aumento en la energía de las dietas, Adler subrayó que la nutrición temprana ha adquirido un rol cada vez más estratégico dentro del ciclo productivo, particularmente durante la esmoltificación. “Desde 2022 en adelante ha ido creciendo el uso de Inicio Plus, que es una de nuestras dietas para la etapa de esmoltificación, pensada para generar smolts robustos y de alto crecimiento”, indicó, enfatizando que fortalecer la condición fisiológica de los peces en esa etapa puede influir significativamente en su desempeño posterior en el mar.

El análisis también evidenció cambios relevantes en el ámbito sanitario. De acuerdo con el ejecutivo, el uso de alimentos medicados —que incluyen antibióticos y antiparasitarios— ha mostrado un incremento en los últimos años, reflejando los desafíos sanitarios que enfrenta actualmente la salmonicultura. “Hemos visto un aumento desde 12 o 13% hasta cerca de 14% en el uso de antibióticos dentro de los alimentos medicados que estamos entregando”, dio a conocer Adler.

En paralelo, el gerente Técnico de BioMar se refirió al retorno de la emamectina como herramienta terapéutica para el control del Caligus, especialmente tras la disminución en la efectividad de otras alternativas utilizadas previamente. “La emamectina, que en 2018 prácticamente se había dejado de utilizar, ha ido siendo utilizada nuevamente en el tiempo. Después de la baja en la efectividad de otras alternativas terapéuticas, volvió a ser una herramienta”.

Este escenario sanitario también estaría teniendo efectos sobre algunos indicadores productivos. Según Adler, el uso de antibióticos puede impactar negativamente en variables clave como el crecimiento o la eficiencia de conversión del alimento. “Los antibióticos tienen un efecto negativo en el crecimiento y en la conversión, y eso es parte de los resultados que estamos viendo”, afirmó, señalando que durante el último ciclo productivo se observó una disminución en el crecimiento promedio de los peces y un aumento en el factor de conversión respecto de la tendencia de mejora sostenida registrada en años anteriores.

A pesar de ello, algunos indicadores sanitarios han mostrado un comportamiento relativamente estable. En particular, Adler destacó que la mortalidad del salmón Atlántico no ha evidenciado deterioros relevantes durante el último período. “Cuando vemos la mortalidad del Atlántico, por lo menos se ha mantenido estable e incluso en el último año se observa una pequeña baja a nivel de la industria”, sostuvo.

En ese escenario, el gerente Técnico de BioMar planteó que uno de los desafíos actuales de la nutrición en salmonicultura es avanzar hacia una mirada más integral del rendimiento productivo. “No todo es energía cuando hablamos del rendimiento productivo del salmón. En Chile tenemos una predisposición a evaluar todo en función del nivel energético de la dieta, pero la verdad es que no todo depende de la energía”, afirmó, subrayando que el desempeño de los peces responde a múltiples variables nutricionales y fisiológicas.

Nueva estrategia nutricional

A partir de ese diagnóstico, BioMar está desarrollando una nueva estrategia nutricional orientada a promover crecimientos más magros, es decir, peces con menor acumulación de grasa corporal, pero manteniendo altos niveles de crecimiento y eficiencia productiva. “Lo que estamos buscando es lograr peces más magros, sin hipotecar el crecimiento y sin perder todo lo que hemos ganado en estos años en términos de conversión”, describió Adler.

De acuerdo con el ejecutivo, esta estrategia contempla ajustes en la energía digestible de las dietas, un nuevo equilibrio entre proteína y energía, además de un perfil optimizado de aminoácidos que permita favorecer un crecimiento metabólicamente más eficiente. Los resultados preliminares obtenidos en centros de cultivo han sido promisorios. “Hemos registrado hasta un 16% más de crecimiento y en promedio alrededor de un 9%, además de una reducción cercana a dos puntos en el contenido de grasa del pez”.

Además del desempeño productivo, la estrategia también apunta a mejorar variables asociadas a la calidad del producto final y al rendimiento industrial del pescado. Adler expuso que una menor acumulación de grasa puede traducirse en mayor rendimiento en planta, mejor textura del filete y reducciones en fenómenos como la melanosis, aspectos que inciden directamente en el valor del producto. En ese sentido, el ejecutivo planteó que avanzar hacia peces más magros representa una nueva etapa en el desarrollo nutricional de la salmonicultura, donde la eficiencia productiva comienza a evaluarse de manera más integral.