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Una Sola Salud gana protagonismo como eje para la sostenibilidad de la acuicultura

Representantes de la FAO, la OMSA y autoridades sanitarias analizaron los desafíos que enfrenta el sector frente al cambio climático, las enfermedades y la resistencia a los antimicrobianos.

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El webinar “Una Sola Salud como enfoque estratégico para la sostenibilidad de la acuicultura y la pesca en América Latina y el Caribe” reunió a representantes de distintos países de la región para analizar la incorporación del enfoque One Health como una herramienta estratégica para promover la sostenibilidad de los sistemas alimentarios acuáticos. La actividad respondió a las prioridades definidas durante la XIX Reunión Ordinaria de la Comisión de Pesca en Pequeña Escala, Artesanal y Acuicultura para América Latina y el Caribe (COPPESAALC), donde los países miembros reafirmaron la necesidad de avanzar hacia una gestión más resiliente, preventiva e integrada de la acuicultura y la pesca.

Durante la jornada se compartieron experiencias, herramientas y marcos normativos orientados a impulsar la implementación de este enfoque, que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud de los animales acuáticos y la de los ecosistemas. Asimismo, se destacó su aporte para enfrentar desafíos como las enfermedades emergentes, la resistencia a los antimicrobianos, la protección ambiental y la producción sostenible de alimentos acuáticos, en línea con las Directrices para la Acuicultura Sostenible impulsadas por la FAO. 

Cooperación regional

Al inaugurar el webinar, José Aguilar, Oficial de Acuicultura de la FAO para América Latina y el Caribe, destacó que el enfoque Una Sola Salud constituye una herramienta estratégica para promover la resiliencia y la bioseguridad del sector frente a desafíos como las enfermedades emergentes, la resistencia a los antimicrobianos, la contaminación ambiental y el cambio climático. En ese sentido, sostuvo que “ninguno de estos desafíos puede abordarse de forma aislada. Todos requieren una respuesta coordinada entre sectores, disciplinas e instituciones, que es precisamente la esencia del enfoque de Una Sola Salud”, añadiendo que el webinar buscó “compartir los fundamentos del enfoque, intercambiar experiencias y contribuir con buenas prácticas que fortalezcan una acuicultura y una pesca más resilientes y sostenibles”, además de promover nuevas alianzas para avanzar en su implementación en América Latina y el Caribe.

Desde la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), su Representante Regional para las Américas, Francisco D’Alessio, resaltó el webinar como una instancia para profundizar la cooperación regional en materia de sanidad de animales acuáticos, señalando que el crecimiento de la producción acuícola en distintas subregiones hace cada vez más necesario adoptar una visión integrada de Una Sola Salud. A su juicio, la reciente declaración conjunta suscrita por organismos internacionales y socios regionales “refuerza la importancia de trabajar de manera coordinada en estos temas” y demuestra que resulta “sumamente pertinente que podamos también reflexionar cómo integrar toda la problemática asociada a la producción de animales acuáticos dentro de ese mismo enfoque”. Asimismo, valoró el aporte de la OMSA mediante el desarrollo de normas sanitarias y herramientas para mejorar la gestión de información sobre sanidad y uso de productos veterinarios.

En representación de la COPPESAALC, Gerardo Irimia, subadministrador de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá, planteó que este enfoque se ha convertido en un elemento clave para impulsar la sostenibilidad del sector frente a desafíos como el cambio climático, las enfermedades transfronterizas y la resistencia a los antimicrobianos. Al respecto, expresó que “hoy nos convoca un enfoque que ya no es opcional, sino una necesidad imperativa para la supervivencia de nuestros sectores”, añadiendo que este paradigma “nos brinda el marco estratégico indispensable para diseñar políticas públicas y sistemas de producción que sean resilientes, responsables y sostenibles en el tiempo”. Además, enfatizó que la cooperación regional permitirá compartir experiencias y desarrollar capacidades para enfrentar los desafíos sanitarios y ambientales de la acuicultura y la pesca.

Bioseguridad y prevención

Uno de los temas que concentró la atención durante el webinar fue la inocuidad de los alimentos acuáticos. En ese ámbito, Esther Garrido, Oficial de la División de Pesca y Acuicultura de la FAO, explicó que la seguridad de estos productos comienza mucho antes del procesamiento, ya que depende directamente del estado de los ecosistemas donde se producen. “La inocuidad de los productos acuáticos no comienza en el procesamiento o en la cocina, sino en el estado del ecosistema acuático del que provienen”, indicó, advirtiendo que la presencia de contaminantes, patógenos y desequilibrios ecológicos puede traducirse en riesgos para los consumidores. A su juicio, comprender las interacciones entre los factores ambientales, productivos y las etapas posteriores a la cosecha resulta fundamental para prevenir estos riesgos.

La especialista también abordó algunos de los principales desafíos para la inocuidad en la producción acuícola, advirtiendo que el uso inadecuado de antimicrobianos puede favorecer el desarrollo de resistencia bacteriana y extender sus efectos más allá de los centros de cultivo. “Este fenómeno trasciende la acuicultura, ya que las bacterias resistentes pueden dispersarse en el ambiente acuático y llegar a las personas a través del agua, los alimentos o el contacto directo”, explicó. En esa línea, remarcó que la vigilancia ambiental, la gestión basada en riesgos y la detección temprana constituyen herramientas esenciales para reducir amenazas sanitarias y recordó que “la prevención es más efectiva y económica que responder a cualquier crisis”, por lo que integrar este enfoque representa una inversión en salud pública, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico.

Enfermedades transfronterizas

Como ejemplo de la aplicación práctica de este enfoque, Muriel Gómez, directora de Reglamentación de la Autoridad Nacional de Sanidad e Inocuidad en Pesca y Acuicultura (Sanipes) de Perú, abordó el impacto que las enfermedades transfronterizas están teniendo sobre la gestión sanitaria del sector, tomando como referencia la experiencia de su país frente al virus de la tilapia del lago (TiLV). Explicó que, tras una alerta emitida por la FAO en 2017, Perú implementó un programa de vigilancia activa, fortaleció el trabajo con productores y desarrolló planes de bioseguridad que posteriormente fueron compartidos con otros países de la región. “Esa transparencia y apertura que tuvimos pudo ayudar mucho al manejo de esta enfermedad transfronteriza”, comentó, destacando que una de las principales lecciones fue reforzar las capacidades de los productores para mejorar la prevención y la gestión sanitaria de los centros de cultivo.

Al cierre de su presentación, la representante de Sanipes advirtió que el cambio climático continuará favoreciendo la aparición de nuevas amenazas sanitarias, como floraciones algales nocivas, enfermedades bacterianas y parásitos que afectan tanto la producción como la inocuidad de los alimentos acuáticos. En ese contexto, sostuvo que “las enfermedades transfronterizas van a seguir representando una amenaza para la acuicultura regional y para ello tenemos que estar preparados”, enfatizando que el intercambio de experiencias y la cooperación entre los países serán fundamentales para responder a estos desafíos. Como reflexión final, afirmó que “la resiliencia sanitaria en la acuicultura depende de nuestra capacidad para anticipar los riesgos, comprender la información y actuar de manera coordinada”. 

La prevención como estrategia para consolidar la sostenibilidad del sector fue otro de los temas abordados por Bin Hao, Oficial de la División de Pesca y Acuicultura de la FAO, quien sostuvo que el crecimiento de esta actividad debe ir acompañado de medidas capaces de resguardar, de manera integrada, la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. En ese contexto, planteó que desafíos como las enfermedades, la contaminación, la resistencia a los antimicrobianos y el cambio climático requieren una gestión coordinada, señalando que “la pregunta no es si deberíamos crecer o no, sino cómo crecer sin debilitar los fundamentos de la salud”. Asimismo, destacó que anticiparse a los brotes sanitarios “involucra menos costos, menos impacto y nos permite proteger a los animales, a las personas y a los ecosistemas”.

En su exposición, Bin Hao también puso de relieve que las Directrices para la Acuicultura Sostenible de la FAO incorporan la bioseguridad y la sanidad de los animales acuáticos como pilares para avanzar hacia una producción más sostenible. “La prevención es una estrategia de sostenibilidad y no un costo adicional, porque protege el futuro del sector”, precisó, indicando que la organización impulsa herramientas para mejorar la vigilancia sanitaria, armonizar criterios entre los países y apoyar tanto a pequeños productores como a empresas acuícolas mediante mejores prácticas de bioseguridad y gestión del riesgo.

Desafíos sanitarios

La sanidad de los animales acuáticos fue otro de los ejes centrales del webinar. En ese contexto, Marcela Lara, Oficial Regional de Sanidad de Animales Acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), destacó que el crecimiento sostenido de la producción acuícola mundial plantea nuevos desafíos para el desarrollo sostenible del sector. Recordó que “la acuicultura ha crecido exponencialmente en los últimos años y va a ser uno de los actores claves para la seguridad alimentaria de aquí al 2050”, agregando que el último informe preliminar de la FAO sitúa a esta actividad como responsable del 53% de la producción mundial de alimentos acuáticos. A su juicio, esta evolución exige avanzar en sanidad animal, inocuidad alimentaria, protección ambiental y uso responsable de antimicrobianos como pilares para el futuro de la actividad.

En esa línea, explicó que la OMSA dispone de herramientas normativas para apoyar a los países en la prevención y control de enfermedades, entre ellas el Código Sanitario para los Animales Acuáticos y el Manual de Pruebas Diagnósticas para los Animales Acuáticos, documentos que establecen estándares para la vigilancia epidemiológica y la bioseguridad. “La bioseguridad es clave, sin bioseguridad vamos a tener enfermedades”, enfatizó, agregando que la notificación oportuna de enfermedades emergentes permite activar una red internacional de colaboración para que otros países refuercen sus medidas de protección.

Otro aspecto que puso de relieve fue la necesidad de profundizar el trabajo conjunto entre autoridades, industria, academia y centros de investigación para enfrentar los desafíos sanitarios del sector. Como ejemplo, mencionó la alianza público-privada que actualmente impulsa Chile para desarrollar nuevas herramientas de control frente a Piscirickettsia salmonis, señalando que “la autoridad y el sector privado se pueden unir y trabajar en conjunto”. Asimismo, recalcó que “la ciencia es clave para avanzar, para modificar los estándares, el código y el manual, para tomar mejores decisiones e identificar los factores de riesgo de aparición de enfermedades”, destacando el aporte de la investigación al desarrollo de estrategias sanitarias más eficaces.

Respecto del uso de antimicrobianos, Lara sostuvo que estos continúan siendo una herramienta necesaria para resguardar el bienestar animal, siempre que su utilización responda a criterios técnicos y sanitarios. “Los antimicrobianos son una herramienta, pero hay que usarlos bien”, expresó, precisando que deben emplearse únicamente cuando exista un diagnóstico clínico, con productos autorizados por la autoridad competente, bajo prescripción médico-veterinaria y acompañados de buenas prácticas de producción y medidas de bioseguridad. En su opinión, avanzar hacia un uso prudente y responsable constituye uno de los principales desafíos sanitarios que enfrenta actualmente la actividad a nivel mundial.