Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes. Foto: Archivo Salmonexpert.
Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes. Foto: Archivo Salmonexpert.

“Calificar a la industria salmonicultora de extractivista es erróneo”

Chile: El presidente de los productores de Magallanes asevera que es difícil establecer diálogos con una oposición que, a su juicio, tiene ánimos de destruir y no de mejorar la industria del salmón en la región austral.

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La industria salmonicultora en Magallanes, junto a las seis empresas que se encuentran operando en la región, produjo 180 mil toneladas en 2020, y hasta noviembre del año pasado habían aproximadamente 120 mil toneladas, y las estimaciones apuntan que se llegaron a las 145 mil toneladas a fines de 2021. Son más de 3.500 empleos directos que aportan las compañías de la región, mientras que una cantidad similar opera de manera externa prestando servicios.

Por otro lado, son 133 las concesiones que el Estado ha entregado a estas empresas, de las cuales una cifra cercana a 1/3 de estas se mantiene operativa, mientras las otras están en período de descanso. Particularmente, en Puerto Natales es donde se mantiene la mayor cantidad de distribución de operaciones tanto en plantas de proceso como en la piscicultura, además de otras zonas de la región, posicionando a Magallanes como una de las zonas de alta producción salmonicultora.

Clasificación de “buena alternativa”

De acuerdo con lo informado por La Prensa Austral, existen organizaciones ambientalistas, como también comunidades principalmente Kawésqar que han dado a conocer su opinión respecto al exponencial crecimiento de la salmonicultura en la región, y en muchas ocasiones ésta ha sido negativa. Para muchos, este ascenso no ha ido de la mano con un avance amigable ni con el medio ambiente ni con las comunidades.

Por otra parte, la ONG internacional Monterey Bay Aquarium, a través de su programa Seafood Watch, entregó la calificación de “buena alternativa” para el salmón producido en  Magallanes, siendo una de las ocho que obtuvo este reconocimiento a nivel mundial entre las más de 30. Además, fue la única región en Chile que se le concedió esta calificación.

“Esta región se caracteriza por un uso muy reducido de antibióticos y de antiparasitarios, particularmente porque no tenemos algunas enfermedades que se encuentran en otras plantas del mundo, lo cual las obliga a tener que tomar medidas como las de usar estos medicamentos. Es de considerar que dentro del sector de producción de proteína animal, la salmonicultura es la que tiene menor huella de carbono como también de huella hídrica. Hay hartas cifras de esta industria que son poco conocidas y muchas veces negadas”, afirmó el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret.

Adjetivos equivocados

Según señala Odebret, la salmonicultura en Magallanes ha sido víctima de connotaciones que no tienen que ver con la realidad, particularmente con el adjetivo de “industria extractivista”, la cual asegura no tiene relación con la definición que da origen a la palabra.

“Existe una clasificación equivocada, ya que por definición, cultivar algo no es extraer necesariamente, sino más bien, en este caso, es colocar un insumo y a partir de eso generar una producción. Es por eso que creo que uno puede ver cierto grado de oposición que siempre va a existir y está bien, pero es difícil establecer diálogos con una oposición con ánimos de destruir y no de mejorar la industria del salmón en la región”, subrayó el directivo.

Son cerca de 2 mil hectáreas que la salmonicultura tiene otorgada por concesión en la región, y considerando lo afirmado por Odebret, en su mayoría se encuentra distante de los centros urbanos. Además, destaca que son alrededor de 13 instituciones que fiscalizan y regulan el sector, lo cual califica de positivo.

“Además de velar por cumplir estas regulaciones, algunas empresas también adquieren distintas certificaciones de manera voluntaria. Sin embargo, creo que hay muchísimo por avanzar, pero creo que esto se tiene que construir en base al diálogo y en colaboración, apoyado por la investigación y la ciencia. Está claro que tenemos que seguir avanzando y mejorando regulaciones con el ánimo de minimizar las consecuencias de la industria y mejorar la competitividad de la industria que sin dudas pasa por el desempeño ambiental de las empresas”, concluyó Odebret.