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Preocupación en Noruega por casos de BKD en su industria salmonicultora

Barbo Klakegg.

La patología se desarrolla muy lentamente desde la infección hasta la enfermedad clínica. Esto significa que puede estar presente mucho antes de que se detecten peces enfermos.

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La Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria informó recientemente sobre la sospecha de enfermedad renal bacteriana (BKD) en un centro del municipio de Hitra en Trøndelag.

La sospecha se refiere a una instalación en la zona de producción 6, Nordmøre y Sør-Trøndelag, donde Noruega ya ha sufrido una extensa epidemia de BKD.

"Después de aproximadamente un año sin nuevos casos en la zona, ahora ha surgido una nueva sospecha de BKD en PO6 en enero de 2026", dice Barbo Rimeslaatten Klakegg, jefe del departamento marino en la división de supervisión de acuicultura de la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, a Kyst.no, medio asociado a Salmonexpert.

Según la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, la incidencia de BKD en Noruega en los últimos años se ha relacionado principalmente con una epidemia limitada en PO6.

"Hubo una epidemia de BKD en PO6 durante el período de diciembre de 2022 a 2024. Además, hemos tenido casos esporádicos en otras partes del país, tanto antes como durante este período", explica la autoridad.

Subraya que la situación fuera del PO6 se ha mantenido en gran medida a un nivel estable. "Fuera de esta zona, la incidencia ha sido aproximadamente la misma que en años anteriores, pero en PO6 ha habido una alta vigilancia como resultado de la epidemia local".

Se considera que la BKD es particularmente difícil de controlar en comparación con muchas otras enfermedades bacterianas de los peces. La enfermedad se desarrolla muy lentamente desde la infección hasta la enfermedad clínica. Esto significa que la infección puede estar presente mucho antes de que se detecten peces enfermos mediante la recolección de peces muertos o controles sanitarios.

Durante este período, la enfermedad puede propagarse aún más, tanto entre centros a través de los barcos como desde los reproductores a las ovas. Por lo tanto, es absolutamente crucial mantener la enfermedad fuera de la población de reproductores, indicaron.

Hasta ahora, los casos de BKD en Noruega han provocado enfermedades y mortalidad limitadas en las instalaciones, pero la Autoridad de Seguridad Alimentaria aún tiene clara la gravedad.

“Esta es una enfermedad que puede agravarse con el tiempo. Lo que más nos preocupa es su desarrollo a largo plazo”, afirma Klakegg.