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Salmones Camanchaca recibe certificación por avances en cambio climático y economía circular

La planta de Valor Agregado en Tomé fue una de las instalaciones certificadas, tras implementar medidas en eficiencia energética, gestión del agua, valorización de residuos y seguimiento de indicadores ambientales.

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Mantener el liderazgo de Chile dentro de la industria salmonera global representa un desafío permanente para las compañías nacionales que avanzan hacia operaciones más sostenibles, innovadoras y resilientes frente a los efectos del cambio climático.

En ese contexto, Salmones Camanchaca, que mantiene alrededor de 1.100 puestos de trabajo en la Región del Biobío, fue una de las 19 empresas certificadas por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo tras implementar el Acuerdo de Producción Limpia (APL) “Estrategia de Cambio Climático y Economía Circular del Sector Salmonero”, ejecutado entre 2021 y 2025 por el gremio SalmonChile, con apoyo de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura y la Agencia de Sostenibilidad Energética.

La compañía alcanzó un 100% de cumplimiento de las 17 acciones que le eran aplicables, las que fueron implementadas en la totalidad de las instalaciones consideradas en el programa. Para el proceso de certificación, se seleccionó una instalación representativa de cada área: la Planta de Valor Agregado en Tomé; la Piscicultura Río Petrohué, en Puerto Varas; y los centros de cultivo Pilpilehue, en Chonchi, y Cahuelmó, en Hualaihué. Las cuatro fueron sometidas a una auditoría externa y obtuvieron la certificación correspondiente.

Durante los cuatro años de ejecución, la empresa avanzó en gestión energética, reducción de emisiones, uso eficiente del agua, economía circular y trazabilidad de activos. Entre las principales medidas se encuentran la conexión de la Piscicultura Río Petrohué a una generadora hidroeléctrica, la certificación ISO 50001 de su Sistema de Gestión de Energía, la medición anual de la huella de carbono corporativa en sus alcances 1, 2 y 3, y la cuantificación de la huella de agua bajo la norma ISO 14046. También se incorporaron plataformas para registrar la recuperación de restos náufragos, las limpiezas de playas y los activos utilizados en las operaciones en mar.

La compañía estableció además una Hoja de Ruta de Economía Circular, con una meta corporativa de reciclaje del 60% para los residuos sólidos industriales, y reforzó la formación de trabajadores, jefaturas, contratistas y proveedores en cambio climático, economía circular y prevención de residuos marinos. A estas acciones se sumaron iniciativas comunitarias como Boyacompostar, que alcanzó una tasa de valorización del 12,5% de los residuos orgánicos gestionados mediante el programa.

“Salmones Camanchaca es una compañía con treinta años de historia y que busca consolidar un liderazgo en materia ambiental y de sostenibilidad. Por ello, este reconocimiento refleja el trabajo que hemos desarrollado para incorporar este pilar de manera concreta a lo largo de toda nuestra cadena productiva. Alimentar al mundo desde el mar con proteínas saludables y nutritivas producidas bajo procesos sostenibles es un desafío permanente, y el cumplimiento de este Acuerdo de Producción Limpia sienta nuevas bases para seguir innovando como sector y fortaleciendo la posición de Chile en el mundo”, señaló Alfredo Tello Gildemeister, Gerente Técnico y Sostenibilidad de Salmones Camanchaca

A nivel sectorial, la implementación del acuerdo movilizó inversiones por $4.223 millones. Entre sus principales resultados, el 52% de la electricidad utilizada por las empresas certificadas provino de fuentes renovables, las emisiones asociadas al alimento de los peces disminuyeron en promedio un 17% y la tasa de valorización de residuos aumentó desde un 56% hasta un 69%.

Planta de Valor Agregado de Tomé

La operación de Salmones Camanchaca en Tomé concentró su trabajo en mejorar el desempeño ambiental y la eficiencia operacional mediante una gestión sistemática de la energía, el agua y los residuos, acompañada por la medición de indicadores y el fortalecimiento de los controles internos.

Entre las acciones implementadas se encuentran el monitoreo energético, mejoras en iluminación y eficiencia de equipos, el fortalecimiento de los programas de reciclaje y valorización, la capacitación del personal en buenas prácticas ambientales y el desarrollo de indicadores para apoyar la toma de decisiones. La planta cuenta, además, con un contrato de suministro eléctrico asociado a Energías Renovables No Convencionales.

Estos indicadores permiten monitorear el consumo de electricidad, combustibles y agua por tonelada procesada, las emisiones de CO₂ equivalente, la cantidad de residuos reciclados y la disminución de desechos industriales enviados a disposición final.

Entre los próximos desafíos se encuentran continuar reduciendo la intensidad energética de las plantas, incrementar la circularidad de los materiales y la valorización de residuos, incorporar nuevas tecnologías para la gestión ambiental y profundizar la medición de las huellas de carbono e hídrica.

“El proceso nos permitió fortalecer la medición y gestión de nuestros impactos, además de contar con información más precisa para orientar las decisiones. Nuestro próximo desafío será identificar nuevas oportunidades de eficiencia y profundizar las medidas que ya forman parte de la operación, manteniendo metas medibles y una evaluación permanente de los resultados”, agregó Tello.

Cabe destacar que la Región del Biobío destaca como un nodo logístico y productivo esencial para la competitividad internacional del salmón chileno, ya que representa el principal punto de exportación marítima. Desde los puertos de Coronel, San Vicente, Lirquén y Penco, se exporta la mitad del total de los embarques nacionales (445.000 toneladas en 2025), teniendo como principal destino mercados en Estados Unidos, Europa y Asia.