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GMO = OMG!

Publicado Última actualización

POR CHRISTIAN PÉREZ MALLEA EDITOR christian@salmonxpert.cl 

A fines de Noviembre pasado, el depar- tamento de Medio Ambiente de Canadá (Environment Canada) informó a la empresa Aquabounty que su producción de ovas genéticamente modificadas en Prince Edward Island, no reviste riesgos para el medioambiente o la salud humana, am- pliando su autorización desde producción experimental a comercial. A pesar de estar contentos con la noticia, Aquabounty adelantó que no iniciarán el escalamiento productivo de sus ovas “estériles y sólo hembras”, hasta obtener el permiso que esperan de la FDA desde hace cinco años. Una semana después, Marine Harvest Noruega y la WWF se hicieron también parte del debate, al difundir un llamado a etiquetar los productos provenientes de salmón genéticamente modificado, dado que bajo el actual sistema, el consumidor estadounidense no estaría en condiciones de distinguir si un ejemplar desciende de ovas convencionales o es un organismo genéticamente modificado (GMO, por su sigla en inglés). Además, el gigante noruego enfatizó que no respalda la producción de salmón transgénico, especialmente por ser un tema controversial que puede debilitar la reputación del salmón. Frente a la posibilidad de que la FDA apruebe la producción, venta y exportación de salmón AquaAdvantage, se abre un amplio abanico de frentes con los que lidiar. Por ejemplo, se convertiría en un precedente para la producción comercial de otros animales transgénicos. De este modo, en una sociedad ávida por información nutricional y bombardeada por campañas en los medios y redes sociales, pareciera más que prudente apoyar el llamado a rotular especialmente dichos productos, en la eventualidad de ser aprobados. Basta con ver la preocupación e interés que despierta la forma en que son endulzados nuestros alimentos, los que han impulsado a cada vez más consumidores a revisar si éstos contienen azúcar, sacarina, ciclamato de sodio, sucralosa o stevia. Independientemente del nivel de acuciosidad con que Aquabounty respalde -ante la FDA- la inocuidad de su producto, especialmente sobre el medioambiente y los salmónidos silvestres, este momento podría ser muy provechoso para planificar una maniobra conjunta que permita al consumidor diferenciar la paja del grano. Los beneficios a la salud que entrega el salmón, así como su versatilidad culinaria y apreciado sabor, han ganado terreno paso a paso durante las últimas décadas en gran cantidad de mercados. Una campaña del terror sería capaz de dilapidar muchos de esos esfuerzos y es responsabilidad de los productores de salmón defender cada atributo que han posicionado en el imaginario colectivo. Ya en marzo de este año un grupo de minoristas que representa a más de 2.000 almacenes en los Estados Unidos, acordó no comercializar alimentos de origen acuático modificados genéticamente en el caso de que éstos sean aprobados. En tanto, a sólo meses de la primera entrega del borrador formal que liberará el Consorcio Internacional para la Investigación Genómica de Salmónidos(cGRASP)-también conocido como Proyecto Genoma del Salmón- las múltiples potenciales aplicaciones y herramientas que surgirán desde sus anotaciones, permitirían perfeccionar la selección genética hacia los rasgos productivos que la industria salmonicultora más aprecia y necesita.