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Empresa puertomontina es reconocida por bajar en 66% la mortalidad de salmones

Foto: Biocambio.

Biocambio fue reconocida por reducir en 66% la mortalidad, y acortar en 30 días los ciclos productivos, mediante el uso de probióticos en pisciculturas.

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La creciente exigencia por producir de manera más eficiente y sustentable en la acuicultura ha impulsado el desarrollo de soluciones innovadoras con impacto directo en la operación productiva. En ese marco, la empresa puertomontina de biotecnológica Biocambio, fue reconocida recientemente con el primer lugar en los Premios Iniciativas Sustentables 2025 del Hub Sustentabilidad de La Tercera, en la categoría Naturaleza y Biodiversidad. Este reconocimiento, según explican desde la compañía, “no sólo destaca nuestro compromiso ambiental, sino que valida resultados técnico-productivos que están marcando un precedente en el manejo de aguas dulces”.

En efecto, el galardón pone el foco en el desempeño de Bioescudo, una plataforma basada en probióticos de alta precisión que ha sido diseñada para intervenir directamente en el acondicionamiento biológico del entorno acuático. A partir de su implementación en condiciones reales de producción, la solución ha demostrado que es posible abordar simultáneamente desafíos sanitarios y operacionales, posicionándose como una herramienta crítica para la resiliencia en pisciculturas.

Biocambio fue reconocida por reducir en 66% la mortalidad y acortar en 30 días los ciclos productivos, mediante el uso de probióticos en pisciculturas.

Según Axel Paulsen, líder de Biocambio, “el premio valida nuestra visión de que la sustentabilidad y la rentabilidad deben ir de la mano”, agregando que “al estabilizar biológicamente el ambiente no solo protegemos el patrimonio sanitario, sino que entregamos una ventaja competitiva de tiempo al productor”, lo que —a su juicio— permite avanzar hacia modelos productivos más robustos y competitivos.

Bioescudo

Desde el punto de vista sanitario, uno de los resultados más relevantes se observa en la disminución de mortalidad, donde el uso de Bioescudo permitió reducir en un 66% las pérdidas de alevines y smolts en escenarios críticos asociados a Flavobacterium. Según detallan desde la empresa, esta eficacia “es extrapolable al control de hongos y otras bacterias patógenas por exclusión competitiva”, abriendo nuevas oportunidades para el manejo preventivo en agua dulce.

De igual forma, la implementación de esta tecnología ha permitido reducir de manera significativa la dependencia de baños químicos y tratamientos con sal. Este cambio no solo disminuye el estrés metabólico de los peces, sino que además evita la recurrencia de ayunos forzados, favoreciendo una operación más estable. En esa línea, desde Biocambio destacan que esta reducción de intervenciones “minimiza el impacto fisiológico y permite sostener de mejor manera la curva de crecimiento”.

A partir de estos ajustes, uno de los impactos más concretos se refleja en la duración del ciclo productivo. En efecto, la compañía reporta una reducción de 30 días en un ciclo estándar de siete meses, lo que representa una mejora significativa en términos de eficiencia operativa. Este resultado, explican, se alcanza precisamente por la disminución del estrés y la continuidad en la alimentación, factores clave para mantener un crecimiento sostenido.

Cabe destacar que la validación más exigente de esta solución se realizó en truchas, especie reconocida por su alta sensibilidad frente a desafíos sanitarios. Sin embargo, el potencial de transferencia hacia otras especies es inmediato. “Aunque probamos en condiciones extremas, el objetivo es escalar esta tecnología hacia salmón del Atlántico y coho”, sostienen desde la compañía, proyectando un impacto directo en la salmonicultura chilena.

Bajo esta perspectiva, la propuesta de Biocambio se posiciona como una alternativa concreta para avanzar hacia una acuicultura más limpia desde sus etapas iniciales. Al incorporar herramientas biotecnológicas que reemplazan tratamientos convencionales, la solución permite responder tanto a exigencias regulatorias como a estándares de mercado, integrando sostenibilidad y productividad en una misma estrategia operativa.

Con todo, este reconocimiento a nivel nacional consolida a la compañía como un actor emergente dentro del ecosistema de innovación acuícola. Tal como subraya Axel Paulsen, “al estabilizar el ambiente desde el origen, no solo mejoramos la sanidad, sino que generamos una ventaja competitiva concreta en tiempo y eficiencia”, posicionando a Biocambio como un socio estratégico para la industria del salmón en Chile.