Manuela Erazo es la coordinadora del Proyecto GEF de Gobernanza Marino Costera, iniciativa que partirá con talleres para comunidades el 2 de junio. Foto: FAO.
Manuela Erazo es la coordinadora del Proyecto GEF de Gobernanza Marino Costera, iniciativa que partirá con talleres para comunidades el 2 de junio. Foto: FAO.

Salmonicultura jugará papel clave en acuerdos para uso del borde costero en Aysén

Chile: La experiencia de cuatro años en la comuna de Cisnes es un piloto del que pretenden extraer buenas prácticas y modelos de diálogo que sirvan más adelante para la gobernanza en otros espacios costeros. 

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El Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Global Environment Facility, GEF, en inglés) financia una experiencia a cuatro años plazo en la comuna de Cisnes para desarrollar un sistema de gobernanza económica y ambiental de los ecosistemas marinos costeros que integre a todos los actores, ente ellos la industria salmonicultora.

Se trata de un trabajo de largo aliento que parte desde la base de reconocer la importancia de los ecosistemas costeros para la economía nacional, principalmente por las exportaciones de recursos marinos.

Junto a eso, se reconoce que las costas son un sistema amenazado por actividades que condicionan su sustentabilidad. Sin embargo, el proyecto asume que el origen del problema no está en las actividades económicas propiamente tales, sino que en la falta de una gobernanza.

“Se trata de cómo nos organizamos previamente para gestionar estos espacios marinos costeros”, explicó a Salmonexpert la coordinadora nacional del Proyecto GEF de Gobernanza Marino Costera, Manuela Erazo.

Si el financiamiento de esta iniciativa lo aporta el Fondo Mundial para el Medio Ambiente, su ejecución estará a cargo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente y la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura.

Talleres en junio

Las primeras actividades se harán el 2 de junio en Puerto Cisnes, con talleres dirigidos a las comunidades ayseninas de Raúl Marín Balmaceda, Melimoyu, Puyuhuapi, Puerto Gala y Puerto Gaviota. Y más tarde buscarán integrar al diálogo a todos los actores involucrados con el borde costero, entre ellos por supuesto a las empresas salmonicultoras.

Reconocen que en el caso de esta industria hay miradas contrapuestas y debate entre el desarrollo económico y el cuidado del medio ambiente, pero aseguran que tienen experiencia en trabajar con enfoques ecosistémicos integradores.

“Como funcionarios de las Naciones Unidas no tomamos partido por ningún grupo o discurso local y buscamos favorecer el diálogo de los distintos actores. Partimos del reconocimiento de que la industria salmonicultora juega un rol súper importante en la Patagonia, son usuarios de estos espacios y por lo tanto son un actor relevante”, indicó Erazo.

Según Sernapesca, el año pasado el sector salmonicultor de la región de Aysén aportó el 34% de la cosecha a nivel nacional.

Una visión común del territorio

La experiencia de cuatro años en la comuna de Cisnes es un piloto del que pretenden extraer buenas prácticas y modelos de diálogo que sirvan más adelante para la gobernanza en otros espacios costeros y eventualmente se incorporen a la institucionalidad.

El Seremi Julián Cárdenas afirma que en el proyecto hay una oportunidad para la industria. Foto: Seremi del Medio Ambiente.
El Seremi Julián Cárdenas afirma que en el proyecto hay una oportunidad para la industria. Foto: Seremi del Medio Ambiente.

El secretario regional ministerial de Medio Ambiente de Aysén, Julián Cárdenas, dijo que “en este convenio con FAO buscaremos impulsar la participación de los distintos actores que conviven en nuestra área costera, mediante el diálogo que considere el desarrollo de planes de manejo y prácticas y tecnologías acorde a los desafíos actuales y los del futuro, promoviendo una visión común del territorio”.

¿Cómo se inserta a la industria en este trabajo?

“Las comunidades locales son uno de los principales actores en el cuidado y conservación de los ecosistemas y sus recursos y, por tanto, deben tener una mayor incidencia en la toma de decisiones respecto de su gestión, actual y futura.

Creemos que al amparo del Proyecto GEF, la industria acuícola se enfrenta a un gran desafío, y también una oportunidad, de avanzar y desarrollar de mejor manera sus artes productivas, con un sentido de responsabilidad y consciencia sobre el medio marino, en armonía, respeto y diálogo con las comunidades locales que se dedican tanto a la pesca artesanal como al ecoturismo”.