Anuncio

Ciencia e industria del salmón estrechan vínculos para transformar el conocimiento en soluciones

Foto: Salmonexpert.

Rosario Navarro y Manuel Rozas destacaron el gran potencial de Los Lagos para desarrollar proveedores tecnológicos para el sector. “Esperaría que más empresas abran sus puertas y muestren sus laboratorios”.

Published

El vínculo entre conocimiento científico, innovación y necesidades productivas fue el eje del conversatorio “Ciencia con impacto: diálogo sin filtro entre ciencia e industria”, realizado durante Biotech Week. La conversación reunió a Rosario Navarro, presidenta de Sofofa, y Manuel Rozas, CSO de Kura Biotech, quienes analizaron las brechas que todavía separan ambos mundos, junto con las oportunidades que surgen cuando empresas, emprendimientos tecnológicos y ciencia convergen en torno a desafíos comunes.

“Ser empresario es innovar”, planteó Navarro al abordar la percepción de que las compañías mantienen cierta distancia frente a estos procesos. A su juicio, las empresas innovan permanentemente, aunque el actual entorno económico y la creciente complejidad para hacer negocios pueden dificultar que los directorios asuman nuevos riesgos. Precisamente por ello, sostuvo que la innovación puede transformarse en una herramienta para enfrentar esas condiciones y encontrar nuevas formas de resolver problemas.

Una de las principales brechas, agregó, está en la persistencia de estructuras que mantienen separados a los distintos actores. Mientras la academia posee incentivos vinculados a la investigación y las publicaciones, las empresas operan con plazos diferentes y requieren respuestas frente a necesidades concretas. Entre ambos espacios aparecen las startups de base científica, cuyo crecimiento puede acelerarse cuando encuentran oportunidades dentro de grandes compañías y generan encadenamientos con empresas medianas y pequeñas. “Todavía trabajamos muy en silo”, advirtió Navarro, apuntando a la necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación.

Desde la experiencia de Kura Biotech, Rozas puso el acento en la búsqueda de problemas donde el conocimiento científico pueda generar valor. Recordó que la compañía transitó por diferentes alternativas antes de identificar oportunidades comerciales concretas, entre ellas la valorización de descartes. Para el ejecutivo, la ciencia aplicada necesita una dirección, sin que ello implique abandonar la curiosidad que caracteriza a la investigación. “La ciencia aplicada puede fallar temporalmente, pero va en la dirección correcta”, sostuvo, destacando la importancia de encontrar espacios donde ese conocimiento pueda transformarse en soluciones.

Manuel Rozas.

Los prejuicios que persisten entre ambos sectores también formaron parte de la conversación. Navarro reconoció que desde el mundo empresarial existe la percepción de que los procesos científicos son lentos y tienen dificultades para traducirse en resultados aplicables, mientras Rozas apuntó a la visión que asocia al empresario exclusivamente con la búsqueda de resultados económicos, incluso por sobre otras consideraciones. Para ambos, generar mayores espacios de interacción permitiría disminuir esas barreras y comprender mejor las capacidades, motivaciones y restricciones de cada parte.

Rosario Navarro.

Navarro sostuvo, además, que este acercamiento requiere visibilizar la investigación y el desarrollo tecnológico que ya ocurren al interior de las compañías. Abrir estos espacios y mostrar laboratorios, desarrollos y experiencias exitosas permitiría evidenciar que la generación de conocimiento también está presente en los sectores productivos. “Esperaría que más empresas abran sus puertas, muestren sus laboratorios”, expresó, apuntando a la importancia de dar mayor visibilidad a estos procesos y contribuir así a disminuir la distancia entre ciencia e industria.

La posibilidad de experimentar dentro de industrias de gran escala constituye, sin embargo, un desafío adicional. Navarro puso como ejemplo a la salmonicultura, donde una equivocación en variables productivas o la incorporación de una tecnología insuficientemente validada puede generar elevados costos. De ahí, planteó, surge la necesidad de disponer de espacios de exploración, prueba y ensayo que permitan evaluar desarrollos bajo condiciones adecuadas, apoyándose tanto en instrumentos de investigación y desarrollo como en otras herramientas destinadas a impulsar la industria biotecnológica.

“Una capacidad tecnológica puede ser más lenta, pero la aplicación puede ser bien rápida”, afirmó Rozas, cuestionando la percepción de que los negocios biotecnológicos necesariamente requieren plazos excesivamente extensos. Otras actividades productivas, recordó, también trabajan con horizontes de inversión de largo plazo, mientras que tecnologías ya desarrolladas pueden incorporarse con mayor rapidez cuando responden a una necesidad concreta. Navarro coincidió en la necesidad de avanzar hacia mecanismos más ágiles y flexibles que permitan vincular tempranamente a científicos y empresas y, al mismo tiempo, reducir las barreras que todavía dificultan ese trabajo conjunto. 

Desarrollo local

El desarrollo de proveedores tecnológicos locales adquirió especial relevancia hacia el cierre de la conversación. Rozas sostuvo que contar con desarrolladores cercanos permite generar tecnologías adaptadas a las características específicas de cada actividad productiva. “El salmonicultor en Chile es completamente distinto al salmonicultor en Nueva York”, ejemplificó. En ese sentido, señaló que la ausencia de capacidades locales obliga a recurrir a proveedores extranjeros para responder a necesidades para las cuales no necesariamente fueron concebidas sus tecnologías, mientras que disponer de desarrolladores próximos puede convertirse en una ventaja competitiva para la industria.

“Habla de descentralización, habla de innovación local, pero asociada a una gran industria”, manifestó Navarro al referirse a lo que ocurre en la Región de Los Lagos. Según explicó, la presencia de actividades como la salmonicultura, la pesca y la agricultura ha favorecido el desarrollo de proveedores especializados, innovación y emprendimientos tecnológicos en el territorio. A su juicio, comprender las condiciones que permitieron construir este ecosistema podría entregar aprendizajes para otras zonas del país, mientras una mayor vinculación con la ciencia y la inversión de grandes compañías en startups científico-tecnológicas locales podrían contribuir a profundizar este proceso.