Representantes de la Coordinadora de Trabajadores de la Industria del Salmón se hicieron presentes en el diálogo territorial. Foto: Cedida.
Representantes de la Coordinadora de Trabajadores de la Industria del Salmón se hicieron presentes en el diálogo territorial. Foto: Cedida.

Trabajadores del salmón rechazan estudio de instituto ligado a Derechos Humanos

Chile: Como un informe deshonesto y carente de argumentos fue calificado un estudio del Instituto Danés de Derechos Humanos. La Coordinadora de Trabajadores de la Industria del Salmón los llama a retractarse.

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El pasado miércoles se realizó en Quellón un diálogo territorial denominado “Impacto de la industria salmonera en las comunidades indígenas y costeras”, organizado por el Instituto Danés de Derechos Humanos, el Observatorio Ciudadano y Fundación Terram. En la instancia, el organismo de DDHH presentó los resultados del “Informe Industria Salmonera en Chile y Derechos Humanos: Evaluación de Impacto Sectorial”, elaborado en 2021.

En conversación con Salmonexpert, Marta Oyarzo, presidenta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria del Salmón, manifestó que como trabajadores de la salmonicultura no fueron convocados a esta actividad. “Sin embargo, nos hicimos presentes como dirigentes sindicales, acompañados por trabajadores asociados a los sindicatos presentes en Quellón, con el objetivo de rebatir este estudio ya que analiza desde un punto de vista muy ambiguo los impactos de orden laboral y de normativa laboral dentro de la industria salmonicultora”.

A juicio de la dirigenta, como Coordinadora están en total desacuerdo con lo expuesto en el informe que se ha hecho público. “Hay muchas cosas dentro del texto que no se ajustan a la verdad, muy ambiguo, y no presenta cifras certeras ni datos duros, sino que se basan en suposiciones y frases subjetivas que están totalmente fuera de la realidad”.

En el informe se expone que, para la elaboración del estudio, entrevistaron a 260 personas, de los cuales 70 (27%) eran trabajadores de la industria. “No sabemos a qué otras personas o a qué grupos pertenecían. Eso no se da a conocer y no está clara esa cifra”.

Otro de los tópicos abordados en el informe es el control que ejercen las empresas sobre la cantidad de veces que un trabajador puede ir al servicio sanitario. “Puedo decir con toda certeza que eso está fuera de la realidad, porque esa mala práctica no existe dentro de la industria. También se habla del derecho universal a la salud, exponiendo que las empresas no tienen las condiciones sanitarias adecuadas, pero no se especifica cuáles son las condiciones sanitarias adecuadas. ¿Se refieren a los baños? Además, el estudio fue hecho en tiempos de pandemia ¿Se refieren a esas condiciones sanitarias? No hay claridad al respecto y solo hay frases que quedan inconclusas, sin argumentación fidedigna”, expuso la presidenta de la Confederación.

Derechos de la mujer

El informe igual menciona la vulneración de los derechos de la mujer y la maternidad. “Como Coordinadora, desde que estamos conformados, hemos trabajado arduamente para que esto no ocurra. En este estudio se menciona que a las trabajadoras se les descuenta del sueldo los controles maternales, cosa que no es real, porque no existen los descuentos y, además, este tema está regulado por el Código del Trabajo. Esta mala práctica no existe”, sostuvo Oyarzo.

Marta Oyarzo.
Marta Oyarzo.

Sobre este punto, la presidenta de la Coordinadora destacó que, luego de varias conversaciones, han logrado que la industria salmonicultora se comprometa con la equidad de género, formando una mesa de trabajo para continuar mejorando la participación de la mujer en este rubro, y que las empresas salmonicultoras se certifiquen en la norma de equidad de género y fomentar mejores condiciones de trabajo y desarrollo laboral de las mujeres.

En relación con la violencia física dentro de las empresas salmonicultoras, a la que hace referencia el estudio, la dirigenta sindical enfatizó en la irresponsabilidad de asegurar que esto ocurre. “Si me hablan de violencia física en las empresas, inmediatamente pienso en que un superior agrede físicamente a un trabajador, lo que en mis años que llevo como dirigenta sindical, no lo he visto. Y si hubiese pasado, yo no lo hubiera permitido, porque ningún dirigente avalaría la violencia en el lugar de trabajo. Además, si hubiera sucedido, nos habrían informado inmediatamente. Nuevamente, aseveraciones alejadas de la realidad”, argumentó Marta Oyarzo.

“Otra vulneración de derechos que se menciona en el informe es hacia las personas extranjeras, particularmente hacia personas de nacionalidad haitiana que trabajan en la industria salmonicultora. Pero no se expone en qué sentido se le vulneran los derechos. En la Coordinadora tenemos asociados de origen haitiano, con contratos indefinidos y ellos mismos nos comentan que lo que se dice en el estudio no es real”, agregó la dirigenta.

A juicio de Marta, hacerse presente en la actividad fue para rebatir todos estos puntos. “Nosotros fuimos al diálogo territorial, expusimos lo equivocados que estaban en su planteamiento y los representantes del Instituto Danés de DDHH no fueron capaces de responder nuestras interrogantes. Nos parece de suma irresponsabilidad hacer público un informe a nivel nacional y mundial con datos que no son reales, con inexistentes estadísticas y porcentajes. Y como no tiene esta información, no se puede comparar con nada”, aseveró, agregando que “como trabajadores, no nos queda claro cuál es el objetivo de este informe”.

La dirigenta manifestó igualmente que, en el desarrollo de este estudio, el Instituto se comunicó con dirigentes sindicales de la industria salmonicultora, visitaron las empresas, se les mostró las políticas laborales, información sobre los sueldos, de cómo se trabaja, “y esto no está reflejado en el informe, es decir, no se consideró la opinión de los dirigentes. Y al no considerar las entrevistas de los dirigentes sindicales que actualmente nos encontramos fuertemente trabajando en cada una de las empresas, enloda el trabajo sindical. Por lo tanto, nos parece que es un estudio deshonesto y esperamos que el Instituto Danés de DDHH, por su ética profesional y prestigio internacional, puedan retractarse y pronunciarse respecto de este mal informe”.