A 40 años, SalmonChile abre nueva etapa con foco en recuperar competitividad y certezas jurídicas
El cambio de mando del gremio dejó un mensaje transversal: la industria superó la crisis de legitimidad, pero hoy enfrenta el desafío estructural de recuperar crecimiento en un entorno normativo incierto.
En una ceremonia cargada de simbolismo político y sectorial, SalmonChile oficializó el traspaso de su presidencia en el marco de su 40° aniversario, reuniendo a alcaldes del sur austral, autoridades de Los Lagos, Aysén y Magallanes, parlamentarios, dirigentes sindicales, representantes de pueblos originarios, servicios públicos, academia y empresas productoras y proveedoras. El acto no sólo marcó el cierre de una gestión de ocho años, sino que instaló con claridad un debate estratégico: la salmonicultura chilena enfrenta hoy un problema estructural de competitividad que exige definiciones de política pública de largo plazo.
José Ramón Gutiérrez, presidente del directorio de Multi X, abrió el análisis recordando que la salmonicultura dejó hace tiempo de ser una actividad regional para transformarse en un pilar del desarrollo nacional. “Somos el segundo mayor exportador del país, representamos más del 2% del PIB nacional, generamos más de 86 mil empleos y articulamos miles de empresas proveedoras desde Biobío hasta Magallanes. Esto es descentralización real, es movilidad social para miles de familias del sur”, afirmó, subrayando que el liderazgo gremial ya no puede entenderse como una cuestión corporativa, sino estratégica para Chile.
Asimismo, subrayó que Arturo Clément asumió en 2018 en un escenario de crisis sanitaria y desconfianza social hacia la industria. “No era un momento para el protagonismo, sino para asumir responsabilidad”, indicó, destacando que entendió que el crecimiento sin legitimidad territorial era frágil y que la confianza debía reconstruirse con presencia y planificación estratégica. A su juicio, su mayor legado fue haber profesionalizado al gremio y cambiado la forma en que la salmonicultura se relaciona con Chile.
Sin embargo, su intervención no fue solamente de reconocimiento, sino también de advertencia. Gutiérrez sostuvo que el país ha perdido eficiencia relativa frente a competidores internacionales debido a un entorno regulatorio incierto y fragmentado. “Lo hemos perdido por incertidumbre regulatoria, por superposición normativa, por interpretaciones contradictorias de organismos públicos, por procesos administrativos sin plazos definidos y por una burocracia que inmoviliza decisiones estratégicas hace más de una década”, señaló, agregando que mientras Chile debate, otros países consolidan su posición productiva.
En ese marco, detalló que existen relocalizaciones detenidas por 14 años, fusiones que permitirían mejorar desempeño ambiental y proyectos optimizadores paralizados en trámites. “No pedimos subsidios ni privilegios especiales, no pedimos rebajar estándares ambientales. Pedimos reglas claras, coherencia regulatoria y estabilidad jurídica. Cuando el segundo sector exportador del país enfrenta incertidumbre estructural, el problema deja de ser sectorial; es un problema país”.
Vínculo territorial
Al realizar su balance, Arturo Clément, past president de SalmonChile, recordó que asumió la presidencia en 2018 en medio de una crisis sanitaria y social que expuso la fragilidad del vínculo territorial de la industria. “Éramos el motor económico del sur, pero operábamos en una soledad absoluta. No teníamos defensores porque no habíamos construido confianzas”, reconoció, señalando que ese diagnóstico obligó a replantear la forma en que el gremio se relacionaba con comunidades, autoridades y opinión pública.
Según explicó, la estrategia adoptada se centró en presencia territorial, transparencia y diálogo técnico permanente. “Concluimos que la confianza no se pide, se construye. Nos desplegamos desde Biobío a Magallanes, pusimos la cara en cada debate, llevamos datos, ciencia, evidencia, y enfrentamos la desinformación con trabajo en terreno”, apuntó, destacando que la legitimidad se convirtió en el eje rector de la gestión.
Clément sostuvo que en estos ocho años la industria enfrentó pandemia, crisis ambientales, incendios, presiones legislativas y aranceles internacionales, pero logró consolidar una red transversal de apoyo y comprensión pública. “Hoy somos una industria más conocida, más comprendida y menos cuestionada. Nuestra voz en el debate nacional no es casualidad, es consecuencia directa de nuestro peso económico y nuestro trabajo territorial”.
Asimismo, destacó la consolidación del “orgullo salmonero” como activo social y político del sector. “Si a la salmonicultura le va bien, al sur le va bien y a Chile le va bien. Este no es un proyecto empresarial aislado; es un proyecto productivo con impacto social”, precisó, enfatizando que el legado principal no es personal, sino institucional, con un equipo profesional, una estrategia compartida y una cultura de planificación estratégica.
Recuperar crecimiento
Al asumir la presidencia, Patricio Melero reconoció que recibe un gremio fortalecido en legitimidad, pero enfrentando un estancamiento productivo y una pérdida de dinamismo competitivo. “Asumo en un momento diferente al de hace ocho años. Hoy el desafío no es reconstruir confianza territorial; es recuperar crecimiento y competitividad en un tablero global cada vez más exigente”.
En su diagnóstico político, manifestó que Chile no ha dimensionado adecuadamente la relevancia estratégica del segundo sector exportador después de la minería. “Como país hemos perdido tiempo valioso por falta de visión estratégica de mediano y largo plazo. Sin certeza jurídica no hay inversión; sin inversión no hay crecimiento; sin crecimiento no hay desarrollo”, declaró, insistiendo en la urgencia de revisar reglamentos contradictorios y destrabar procesos paralizados.
En el plano internacional, Melero enfatizó que el salmón chileno llega a más de 100 mercados y que Estados Unidos concentra más del 40% de los envíos. “Competimos con países donde existe una alianza estratégica entre Estado e industria. Necesitamos igualdad de condiciones. La política arancelaria no puede transformarse en una obstrucción permanente a nuestra competitividad”, afirmó, anunciando una agenda activa de diálogo diplomático y comercial.
Asimismo, planteó que el gremio impulsará modificaciones regulatorias que armonicen sustentabilidad y crecimiento. “Sostenibilidad y producción no son conceptos contrapuestos; son complementarios. La regulación debe permitir armonía, no inmovilización”, señaló, destacando que la meta es avanzar hacia un marco moderno que incentive innovación y nuevas tecnologías.
Finalmente, Melero hizo un llamado explícito a construir una política de Estado para la salmonicultura, comparable a modelos internacionales de largo plazo. “Como dijo José Ramón Gutiérrez, no queremos subsidios ni protecciones especiales. Queremos que nos dejen trabajar con reglas claras y visión estratégica. Chile tiene ante sí una oportunidad histórica y no puede desperdiciarla”, concluyó, delineando una etapa marcada por incidencia política, modernización normativa y recuperación del liderazgo competitivo del salmón chileno.