Seis miradas de altos ejecutivos, un desafío común para la salmonicultura chilena
Representantes de las empresas socias del Consejo del Salmón, compartieron experiencias y proyectos para fortalecer la innovación, la colaboración y el vínculo con los territorios.
Representantes de las seis empresas socias del Consejo del Salmón coincidieron en que la sostenibilidad dejó de ser un elemento complementario para transformarse en un eje estratégico de la salmonicultura. Esa fue una de las principales conclusiones del conversatorio realizado en el marco del lanzamiento del 6º Reporte de Impacto Sostenible, moderado por la directora de Estudios Aplicados del gremio, Alejandra Bustamante, instancia que permitió conocer cómo AquaChile, Australis Seafoods, Cermaq Chile, Mowi Chile, Salmones Aysén y Ventisqueros han incorporado esta mirada en sus operaciones mediante iniciativas orientadas a fortalecer la innovación, la vinculación con las comunidades y la generación de valor en los territorios donde operan.
Una visión compartida
“La sustentabilidad partió como un adorno y finalmente hoy es un tema estratégico que está dentro de la matriz del negocio”, afirmó el gerente de Sustentabilidad y Asuntos Públicos de Mowi Chile, Álvaro Pérez, al reflexionar sobre la evolución que ha experimentado la industria durante las últimas décadas. A su juicio, la incorporación de nuevas tecnologías, el uso de indicadores cada vez más robustos y la consolidación de una cultura de mejora continua han permitido integrar esta visión al corazón del negocio. Una mirada similar compartió el gerente técnico de Salmones Aysén, David Garrido, quien recordó que uno de los principales aprendizajes ha sido comenzar a medir de manera sistemática el desempeño de las compañías. “Empezamos a ver cosas que eran muy positivas y cosas que también eran negativas y que teníamos que mejorar”, comentó, destacando que ese proceso permitió fijar objetivos y orientar la toma de decisiones.
Para el gerente Técnico de Ventisqueros, Igor Stack, la crisis provocada por el virus ISA marcó un punto de inflexión en la forma en que la salmonicultura entiende su relación con el entorno. Desde entonces, explicó, la industria dejó de concentrarse exclusivamente en el cumplimiento normativo y la producción para incorporar variables sanitarias, sociales, económicas y ambientales dentro de su estrategia. “Hoy estamos trabajando con inteligencia artificial, monitoreando en tiempo real los centros de cultivo y utilizando modelos predictivos. La tecnología nos ha ayudado en este camino de la sostenibilidad a trabajar mucho mejor”, señaló, agregando que desafíos como el cambio climático, la biodiversidad y el fortalecimiento de la confianza con las comunidades seguirán marcando la evolución del sector durante los próximos años.
El desafío de consolidar una industria cada vez más responsable no sólo depende de la innovación o la incorporación de nuevas tecnologías. Según Santiago Villarino, oficial de Asuntos Públicos de AquaChile, el futuro de la actividad también pasa por fortalecer la confianza con las comunidades, mantener altos estándares ambientales y sociales, y avanzar sobre la base de reglas claras. “Una acuicultura moderna exige reglas claras y nosotros, como productores de salmón, estamos conscientes de eso. Siempre hemos buscado ir un paso más allá produciendo de manera responsable”, afirmó, convencido de que el diálogo permanente con los territorios seguirá siendo un elemento clave para fortalecer la legitimidad de la salmonicultura.
Esa visión fue complementada por Mauricio Delgado, gerente de Asuntos Públicos de Australis Seafoods, quien planteó que uno de los principales retos consiste en lograr que los compromisos asumidos por las empresas se traduzcan en una cultura organizacional compartida por todos sus equipos. El profesional explicó que fortalecer los procesos internos de cumplimiento y alineamiento ha sido fundamental para avanzar con una mirada de largo plazo. “No hay balas de plata. Es importante ponernos metas honestas, construir identidad y persistir en lo que nos moviliza”, señaló, enfatizando que los cambios más relevantes se alcanzan a través de un trabajo constante y coherente en toda la organización.
La conversación también abordó la necesidad de que la regulación evolucione al mismo ritmo que la industria. Desde esa perspectiva, Jaime Varas, gerente de Medio Ambiente y Concesiones de Cermaq Chile, sostuvo que el diseño de nuevas normas debe sustentarse en evidencia científica y en una mayor participación del mundo académico. A su juicio, avanzar hacia criterios más homogéneos para la evaluación ambiental, social y territorial contribuirá a entregar mayor certeza para el desarrollo de la actividad. “Cuando estamos legislando falta un poco la comprobación de los estudios y que las reglas sean claras. Tenemos que seguir avanzando en esa línea”, remarcó, agregando que ese proceso debe resguardar el rigor técnico sin perder de vista las particularidades de los territorios donde opera la salmonicultura.
La sostenibilidad en acción
“Hay un cambio de paradigma de pasar de una transacción a una relación de valor compartido”. Con esa definición, Álvaro Pérez resumió la forma en que Mowi Chile ha replanteado su vínculo con los proveedores de la Región de Aysén. El ejecutivo explicó que el desafío dejó de centrarse únicamente en la contratación de servicios para orientarse al fortalecimiento de capacidades locales, mediante programas desarrollados junto a Corfo que apoyan la gestión empresarial, el cumplimiento normativo y la incorporación de nuevas tecnologías. Para Pérez, impulsar el crecimiento de las empresas proveedoras significa, al mismo tiempo, fortalecer el tejido productivo de los territorios donde opera la salmonicultura.
Lo que comenzó con ropa corporativa en desuso terminó convirtiéndose en una oportunidad de emprendimiento para mujeres de Panitao Alto. Esa experiencia dio origen a ReDiseña, iniciativa desarrollada por Salmones Aysén que transformó antiguos uniformes en mochilas, bolsos y otros productos confeccionados por vecinas del sector. David Garrido recordó que el trabajo fue evolucionando a medida que la empresa identificó nuevas necesidades en la comunidad y entendió que la economía circular también podía convertirse en una herramienta para generar impacto social. “Fuimos viendo las necesidades que existían y cómo podíamos aportar buscando un beneficio mutuo”.
La transición hacia operaciones con una menor huella de carbono fue otro de los ejemplos compartidos durante el conversatorio. En ese contexto, Ventisqueros presentó E-Site, sistema que abastece con energía renovable uno de sus centros de cultivo mediante un cable submarino conectado a la red eléctrica. Según explicó Igor Stack, esta experiencia ha permitido reducir de manera significativa el consumo de diésel sin afectar la operación del centro, demostrando que la innovación tecnológica puede transformarse en una herramienta concreta para avanzar hacia procesos más eficientes. “Hoy evitamos consumir alrededor de 428 mil litros de diésel y creemos que este tipo de iniciativas son perfectamente replicables en la industria”.
Conocer una industria desde dentro puede cambiar la percepción que existe sobre ella. Esa fue una de las conclusiones que motivó a AquaChile a crear Casa Abierta, programa que invita a estudiantes, dirigentes sociales y vecinos a recorrer centros de cultivo y plantas de proceso en Magallanes. Santiago Villarino explicó que la experiencia busca generar espacios de encuentro que permitan conocer en terreno el funcionamiento de la actividad y construir relaciones de confianza con las comunidades. “Muchas veces las personas tienen una percepción de la industria sin haber tenido la oportunidad de conocer cómo trabajamos”, sostuvo, convencido de que la cercanía y el diálogo son herramientas fundamentales para derribar mitos y fortalecer el vínculo con el territorio.
La formación de las nuevas generaciones fue otro de los ejes abordados durante el conversatorio. En esa línea, Mauricio Delgado destacó el trabajo que Australis Seafoods desarrolla junto a liceos técnicos de la macrozona sur, con el propósito de acercar a los estudiantes a la realidad de la salmonicultura antes de su incorporación al mundo laboral. A través de esta colaboración, explicó, la empresa busca contribuir a la formación de capital humano y responder a las necesidades productivas de las regiones donde mantiene operaciones. “Queremos que los jóvenes conozcan esta industria antes de decidir su futuro laboral, porque aquí existen oportunidades reales de desarrollo profesional y personal”.
La innovación, sin embargo, no sólo pasa por incorporar nuevas tecnologías, sino también por explorar formas distintas de utilizar el borde costero. Bajo esa mirada, Jaime Varas presentó el trabajo que Cermaq Chile desarrolla en el cultivo de macroalgas, una experiencia orientada a diversificar las actividades productivas y generar oportunidades para pescadores artesanales y comunidades locales. El ejecutivo planteó que este tipo de iniciativas demuestra el potencial de la colaboración entre empresas, academia y actores del territorio para impulsar soluciones con beneficios compartidos. “Tenemos que ser capaces de mirar el mar de una manera distinta y entender que existen oportunidades para desarrollar nuevas actividades de forma complementaria”.
Más que una receta única, el conversatorio dejó una convicción compartida entre los representantes de las seis empresas socias del Consejo del Salmón: la sostenibilidad se construye como un proceso permanente de aprendizaje, donde la innovación, la colaboración, la evidencia y el vínculo con los territorios se complementan para responder a desafíos cada vez más complejos. Desde esa mirada, coincidieron en que el futuro de la salmonicultura dependerá tanto de su capacidad para seguir mejorando sus procesos productivos como de fortalecer la confianza con las comunidades, generar valor compartido y adaptarse a las nuevas exigencias ambientales y sociales que enfrenta la actividad.