Arturo Clément: "Cometimos errores, como cualquier actividad, pero hemos aprendido bastante”
El presidente de SalmonChile destacó que, como salmonicultores, "en cuarenta años nos transformamos en el principal producto de exportación después del cobre".
La necesidad de avanzar hacia una mirada sistémica del desarrollo marino de Chile, que articule ciencia, industria, Estado y sociedad civil, marcó el panel “Perspectiva sistémica desde la ciencia e industria, una mirada integral al potencial de nuestro mar”, realizado en el marco del seminario “Futuro del Mar: Propuestas desde las costas chilenas”, actividad desarrollada como parte de la conmemoración de los 15 años de Congreso Futuro.
El seminario se llevó a cabo en la Sala Teatro de Cámara del CEINA, en Santiago, y fue organizado por la Fundación Encuentros del Futuro, junto al Ministerio de Economía, el Banco Mundial, Subpesca, el Senado de la República, Oceana Chile y Fundación Chile. La instancia se consolidó como un espacio de convergencia multisectorial para proyectar el futuro de los recursos marinos del país en un escenario marcado por el cambio climático, la sostenibilidad productiva y el desarrollo económico de largo plazo.
Durante la jornada, el concepto de economía azul —entendido como el uso sostenible de los recursos oceánicos para generar crecimiento económico y empleo mientras se preservan los ecosistemas marinos— fue el eje transversal de las distintas intervenciones. En ese contexto, se destacó el potencial de la acuicultura diversificada y el sector de macroalgas como motores de crecimiento, innovación y desarrollo territorial para Chile.
El panel contó con la participación de Andrés Mansilla, profesor titular en la Universidad de Magallanes e investigador principal del Centro Basal-CHIC; Sergio Mesa, encargado de Algas de la División de Acuicultura de Subpesca; Tana Rheinen, subdirectora ejecutiva de Oceana Chile; y Arturo Clément, presidente de SalmonChile.
Durante la conversación, coincidieron en que el futuro del desarrollo marino chileno dependerá de la capacidad de articular productividad, conservación y bienestar territorial desde una estrategia país de largo plazo.
En la apertura del seminario, el ministro de Economía, Álvaro García, subrayó la importancia estratégica de impulsar una visión integrada de los recursos marinos en el desarrollo económico futuro del país: “Este seminario es una oportunidad para identificar nuevos mercados y modelos de negocio, intercambiar experiencias y aprendizajes, y avanzar hacia una economía donde la innovación, la inversión y la productividad se conecten con la sostenibilidad y oportunidades globales”.
En la misma línea, Jean-Marc Arbogast, gerente de país Grupo Banco Mundial, entregó una perspectiva internacional sobre las oportunidades que la economía azul representa para países con las características geográficas de Chile. “La economía azul ofrece a Chile una oportunidad única para diversificar su matriz productiva costera. El desarrollo de la acuicultura sostenible y el sector de macroalgas pueden convertirse en verdaderos motores de crecimiento, empleo e innovación territorial".
Visión integrada y aprendizajes de la salmonicultura
En representación de la industria salmonicultora, Arturo Clément, presidente de SalmonChile, relevó la experiencia acumulada por la salmonicultura chilena como un aprendizaje clave para proyectar el desarrollo futuro del sector acuícola nacional. “Las cosas funcionan cuando la ciencia, el sector privado, el sector público y el mundo de la conservación conversan. Cuando eso no ocurre, es cuando estamos en problemas”.
Durante su intervención, el presidente de SalmonChile destacó que, pese a los desafíos y errores cometidos, la industria ha logrado avances significativos en sus cuatro décadas de desarrollo. “En cuarenta años nos transformamos en el principal producto de exportación después del cobre. Indudablemente cometimos errores, como cualquier actividad, pero lo importante es aprender de ellos, y creo que hemos aprendido bastante".
En materia sanitaria, Clément subrayó los progresos recientes del sector. “En los últimos cuatro años hemos reducido en un 35% el uso de antibióticos, lo que refleja el compromiso de la industria con prácticas más sostenibles”.
Cuatro pilares para el desarrollo acuícola al 2050
Mirando hacia el futuro, Clément planteó que Chile enfrenta el desafío de construir una visión acuícola de largo plazo, que no se limite al salmón, sino que incorpore también mitílidos, macroalgas y nuevas especies productivas. “Uno de los puntos más importantes es tener una visión acuícola a largo plazo. No solamente para los salmones, también para los choritos, las algas y las nuevas especies que queramos desarrollar”.
A esa visión estratégica, agregó la necesidad de avanzar en políticas públicas modernas y coherentes con la diversidad territorial del país, advirtiendo sobre los efectos de la excesiva centralización y la complejidad regulatoria. “Hoy tenemos una permisología que nadie entiende. No puede ser que las empresas necesiten cuatro o cinco profesionales sólo para gestionar permisos”, afirmó, añadiendo que “Chile es tan diverso que el nivel central no es capaz de absorber esa diversidad y generar soluciones adecuadas para los territorios”.
Un tercer eje, indicó, es fortalecer una ciencia con sentido, capaz de abordar las brechas reales del sector y traducirse en soluciones aplicadas. “El desarrollo productivo tiene que estar basado en la ciencia, pero en una ciencia que dialogue con la industria y con las políticas públicas”, sostuvo, destacando además la necesidad de cerrar la brecha histórica entre academia y sector productivo.
El cuarto pilar, según Clément, es avanzar en un ordenamiento territorial claro, que permita compatibilizar desarrollo productivo, conservación y uso eficiente del espacio marino. “No es lo uno o lo otro. Es absolutamente posible que exista desarrollo acuícola y conservación. Las cosas no son blanco y negro”, enfatizó el representante del gremio salmonicultor.
Diversificación y cultivo de algas
Durante el panel, la conversación también abordó el potencial del cultivo de macroalgas como parte de una estrategia de diversificación productiva, con impacto ambiental y social positivo, especialmente en comunidades costeras. En ese ámbito, Clément destacó experiencias concretas impulsadas desde la industria salmonicultora. “Hoy existen cerca de 60 centros que producen algas en espacios que no ocupábamos, trabajando además con la pesca artesanal. No porque nos obligaran, sino porque tiene sentido productivo, ambiental y social”.
A su juicio, la salmonicultura ha cumplido un rol habilitante para el desarrollo de nuevas actividades acuícolas. “La industria del salmón fue un rompehielos. Gracias a ese camino hoy existen muelles, empresas de servicios, laboratorios y centros de investigación que permiten impulsar otras actividades como el cultivo de algas”.
Clément cerró su intervención con una mirada optimista sobre el potencial del mar chileno y su rol en los desafíos alimentarios globales. “El mundo de la alimentación futura, la revolución azul, está en el mar”.