Este es el camino para que la salmonicultura chilena sea una de las industrias más seguras
Informe indica que fortaleciendo la voluntad colectiva de gremios, gerencias, Estado y trabajadores llevaría a la salmonicultura en una de las industrias más seguras de Chile. Muerte de buzos es uno de los desafíos.
Un análisis elaborado por el ingeniero en prevención de riesgos Felipe Andrés Quintu, HSEQ de Anzen Safety, plantea que la salmonicultura chilena podría transformarse en una de las industrias más seguras del país para el año 2030, aplicando de forma efectiva herramientas que ya funcionan en minería, aviación, industria química y acuicultura internacional.
De acuerdo con el análisis, el país ya cuenta con herramientas legales, tecnológicas y de gestión para avanzar hacia una industria más segura. Sin embargo, el desafío estaría en controlar los riesgos de alta severidad (entre los que destacan las fatalidades de buzos), fiscalizar a contratistas y pasar desde indicadores reactivos hacia una prevención basada en controles críticos.
El riesgo en cifras
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 2,93 millones de personas mueren cada año por causas laborales. Si bien en Chile la tasa de accidentabilidad ha ido disminuyendo (2,4% en 2025), la mortalidad laboral aumentó 42% ese mismo año, con 225 fallecidos por accidentes del trabajo.
Uno de los principales hallazgos es que la tasa general de accidentabilidad no permite evaluar por sí sola el control de los riesgos fatales. La cifra de 1,7% informada para la salmonicultura en 2024 corresponde únicamente a trabajadores directos de productoras afiliadas a la ACHS, por lo que excluye a contratistas de otras mutualidades y no representa necesariamente a quienes ejecutan labores críticas como el buceo.
En este último ámbito, el documento recopila antecedentes de Directemar que contabilizan 51 muertes entre 277 accidentes de buceo ocurridos en centros de cultivo de Los Lagos, Aysén y Magallanes durante el período 2004-2026. Como referencia, se citan tres fatalidades en 34 años de buceo salmonicultor en Noruega y una muerte en la industria escocesa entre 2020 y marzo de 2025, aunque el informe advierte que las diferencias en dotación, cobertura y sistemas de registro impiden realizar una comparación directa de tasas.
El análisis identifica también los riesgos y accidentes dentro de las plantas de proceso: atrapamientos y amputaciones vinculados con evisceradoras, molinos y líneas de fileteo. Se advierte que estos riesgos deben controlarse mediante guardas de maquinaria, enclavamientos y procedimientos de bloqueo y etiquetado de energías, tecnologías maduras y de menor complejidad que la sustitución de inmersiones mediante robótica submarina, por ejemplo, soluciones las industrias minera y forestal ya gestionan mediante auditorías bajo ISO 45001, pero que en la salmonicultura carecerían de un estándar sectorial equivalente.
Regulación
Chile cuenta con un marco legal recientemente modernizado (DS 44, Ley 21.789) que exige un régimen de gestión preventiva y comités paritarios, situando al país en una posición regulatoria avanzada. El DS 44 establece obligaciones como matrices de identificación de peligros, investigación de causas raíz, gestión del cambio, capacitación continua y participación de los trabajadores. Por otro lado, la Ley 21.789 aporta a la seguridad a través de un contrato especial para el buceo, refuerza la responsabilidad solidaria de la empresa mandante ante lesiones o fallecimientos y exige exige trazabilidad electrónica de las inmersiones.
El marco vigente busca evitar la dilución de responsabilidad en la subcontratación, aunque la fiscalización efectiva de contratistas sigue siendo un punto débil. Entre las medidas propuestas se encuentran auditar el funcionamiento real de los comités paritarios, comprobar la representación de trabajadores subcontratados y transformar los protocolos voluntarios de buceo en obligaciones contractuales verificables para empresas prestadoras de servicios.
El informe también recomienda exigir ISO 45001 o sistemas equivalentes a productoras y contratistas críticos. Esta ISO es un estándar internacional para sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo genérico completo que aborda el liderazgo de la alta dirección, la matriz de riesgos, la participación de los trabajadores, la investigación de incidentes y la mejora continua mediante auditorías externas dedicadas a SST. Dado su carácter genérico, el informe señala que la ISO 45001 requeriría de una "capa sectorial adicional" para abordar riesgos específicos de la salmonicultura, como el buceo y la hiperbaria, pero su efectividad dependería de la calidad de las auditorías, la fiscalización legal y la integración de los trabajadores externos al sistema de gestión.
Las certificaciones de mercado en acuicultura más específicas como BAP, ASC y GLOBALG.A.P. no garantizan por sí solas una buena cultura de SST dentro de una empresa, pero sí podrían ser un punto de partida útil para generar conciencia sobre esta y discutir mejoras, aunque su principal motivación es el acceso a mercados de exportación exigentes, más que el bienestar de los trabajadores. Además, son menos efectivas en contextos donde el marco legal de SST es débil o inexistente.
Propuestas de mitigación de riesgo
Una de las líneas propuestas para abordar los eventos de alta severidad es la Gestión de Controles Críticos utilizada en minería. Este modelo identifica las barreras indispensables para prevenir o mitigar una fatalidad, define cómo y con qué frecuencia deben verificarse y establece previamente cuándo una operación debe detenerse. Su aplicación se apoya en indicadores predictivos que permiten evaluar si los controles están operativos antes de que el riesgo se materialice, complementando los indicadores reactivos tradicionales, como la accidentabilidad, la fatalidad y los días perdidos.
El informe integra modelos como la Curva de Bradley, la Escalera de Cultura de Seguridad y el enfoque de factores humanos y organizacionales. Todos convergen en cuatro elementos transferibles a la salmonicultura: liderazgo visible, participación activa de los trabajadores, indicadores predictivos y aprendizaje no punitivo. Estas herramientas, ya aplicadas en minería, aviación e industria química, permitirían avanzar hacia una cultura de seguridad más madura en el sector.
En la salmonicultura, especialmente en las operaciones de buceo, que concentran el mayor riesgo de fatalidad del sector (un riesgo de baja frecuencia y alta consecuencia, comparable desde la gestión con los accidentes mayores), esto implicaría exigir y registrar el 100% de las verificaciones completas de un checklist crítico antes de cada inmersión (suministro de aire, comunicaciones, equipos de emergencia, condición médica y capacidad de respuesta ante incidentes), definir el procedimiento para abortar la inmersión si alguno de los controles críticos no se cumple y realizar un seguimiento mensual de la tasa de aborto de inmersiones por incumplimiento de controles críticos.
Otra propuesta es implementar un pasaporte digital del buzo acuícola –equivalente al pasaporte minero— que concentre matrícula, certificaciones ChileValora, capacitaciones, evaluaciones médicas, historial de exposición hiperbárica e historial de inmersiones. La herramienta permitiría homologar exigencias entre empresas y evitar que la información de seguridad permanezca fragmentada entre distintos empleadores.
La reducción de exposición mediante tecnología constituye una segunda línea de acción. Los casos recopilados indican disminuciones cercanas a 20% en horas de buceo destinadas a inspección y de hasta 40% en remoción de mortalidad mediante robótica submarina. El objetivo no sería eliminar completamente la intervención humana, sino reservarla para tareas que no puedan ejecutarse de forma remota.
Finalmente, el análisis propone crear un registro público y consolidado de accidentabilidad y fatalidad para la salmonicultura, además de un banco sectorial de lecciones aprendidas que sistematice causas raíz y controles derivados de accidentes graves. Según el documento, alcanzar una transformación significativa hacia 2030 dependerá menos de desarrollar nuevas herramientas que de volver obligatorias, trazables y comparables aquellas que ya existen. La clave reside en la determinación de la industria para implementar y gestionar activamente los cambios necesarios, replicando la reducción de fatalidad lograda por la minería chilena y estableciendo como meta un historial de fatalidad cero en buceo.
Puedes leer el informe completo en este enlace.