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Nuevo caso de ISAV pone el foco en la vigilancia genómica del virus en Chile

Dr. Marcelo Cortez, académico e investigador de la Universidad de Santiago de Chile.

El Dr. Marcelo Cortez plantea que la caracterización genética del virus detectado en Aysén será clave para determinar su relación con cepas previamente identificadas y evaluar eventuales cambios en sus características biológicas.

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La detección de virus ISA en el centro Izaza, ubicado en el Barrio 20 de la Región de Aysén, vuelve a poner a este patógeno bajo la lupa. Más que anticipar escenarios a partir de una primera detección positiva, el desafío ahora está en conocer con precisión qué variante del virus está circulando y cómo se relaciona con los aislamientos previamente registrados en el país.

Para el Dr. Marcelo Cortez, académico e investigador de la Universidad de Santiago de Chile, antes de establecer el nivel de riesgo asociado al episodio es necesario reunir antecedentes epidemiológicos y virológicos que permitan poner el hallazgo en contexto.

“Sería necesario contar con antecedentes que permitan evaluar el nivel de riesgo asociado y orientar eventuales acciones de monitoreo”, señala el experto.

Uno de los primeros elementos que el investigador considera relevantes es conocer los antecedentes históricos de detecciones de ISAV en la zona, junto con el contexto sanitario de las concesiones ubicadas en el área.

Pero, desde el punto de vista virológico, el siguiente paso será caracterizar el virus detectado.

Así, Cortez plantea que disponer de muestras permitiría realizar una caracterización molecular y, eventualmente, avanzar hacia el aislamiento del virus. Esta última posibilidad adquiere importancia porque una detección molecular y un aislamiento viral no son equivalentes.

“Si bien las herramientas moleculares actuales permiten realizar una caracterización directamente a partir de las muestras, contar con un aislado viral proporcionaría una oportunidad adicional para una caracterización más completa del agente”, explica el científico.

¿Qué puede contar el genoma?

Una vez obtenidas las secuencias, la genética puede entregar información que va mucho más allá de confirmar la presencia del patógeno.

La comparación con virus previamente caracterizados permitiría establecer relaciones filogenéticas y conocer cuáles son sus parientes evolutivos más cercanos. En este análisis, algunos segmentos genómicos adquieren especial importancia.

“La secuenciación de los segmentos que codifican proteínas de superficie, como la proteína de fusión y la hemaglutinina, correspondientes a los segmentos 5 y 6, permitiría analizar marcadores genéticos de virulencia relevantes”, detalla el Dr. Cortez.

Entre ellos se encuentra la región HPR y la presencia o ausencia de inserciones en el segmento 5. Sin embargo, el investigador plantea que limitar el análisis a estos segmentos dejaría fuera parte de la información disponible.

“La secuenciación del genoma completo permitiría obtener una visión mucho más amplia de las características genéticas del virus y de potenciales determinantes de virulencia. Además, esta información constituiría un insumo relevante para comparar futuros brotes, tanto a nivel nacional como internacional, y evaluar la posible contribución de determinados segmentos o regiones genómicas a las características de virulencia”, agrega el especialista.

Considerando que Isavirus, al igual que Influenza, corresponde a un virus de genoma segmentado, resulta particularmente relevante disponer de la secuencia de todos sus segmentos genómicos para realizar una caracterización integral del agente.

La lección después de 2007

Chile ya cuenta con la experiencia de la crisis sanitaria iniciada en 2007, que significó profundas modificaciones en materia de regulación, manejo sanitario y control del ISAV. Para el Dr. Cortez, la diferencia actual está también en las herramientas científicas disponibles.

“Actualmente disponemos de herramientas científicas y tecnológicas mucho más avanzadas, particularmente en vigilancia y secuenciación molecular”, detalla el experto de la USACh.

En ese escenario, propone avanzar hacia una vigilancia genómica de ISAV que no se limite a uno o dos segmentos, sino que incorpore, idealmente, el genoma completo.

La información acumulada podría permitir seguir la evolución de los virus circulantes y generar antecedentes para estudiar patrones de dispersión o eventuales cambios asociados a características de virulencia. Además, el investigador plantea que una vigilancia genética sistemática podría aportar evidencia para evaluar en el futuro si las vacunas utilizadas actualmente requieren actualización.

Vigilar antes de reaccionar

La posibilidad de que el nuevo aislamiento permita comprender mejor la evolución de ISAV en Chile es precisamente uno de los aspectos que, para Cortez, justifican fortalecer la investigación.

Su grupo en la USACh desarrolla actualmente el proyecto Fondecyt 1251842, orientado a estudiar las bases moleculares de la virulencia de Isavirus. La iniciativa busca comprender factores asociados al comportamiento del virus y, entre otros objetivos, generar conocimiento que contribuya al desarrollo de estrategias de prevención.

El investigador advierte que el análisis tampoco debería concentrarse exclusivamente en las proteínas de superficie. Otros componentes del genoma, incluidos genes relacionados con la polimerasa viral y mecanismos de evasión de la respuesta inmune, también podrían entregar información relevante.

Y aunque actualmente no existen antecedentes suficientes para plantear que el caso de Aysén pueda evolucionar hacia un escenario comparable con la crisis de 2007–2008, Cortez sostiene que la vigilancia debe mantenerse activa.

“Aunque actualmente este riesgo pueda considerarse bajo, la capacidad de los virus para evolucionar, replicarse y dispersarse justifica mantener una caracterización y seguimiento permanente. Por ello, resulta fundamental mantener una vigilancia activa y desarrollar investigación sobre los patógenos de relevancia para la salmonicultura, generando evidencia que permita anticipar y responder oportunamente ante eventuales cambios epidemiológicos”, concluye al respecto Cortez.