Innovar en el alimento será clave para el futuro de la salmonicultura, advierte estudio
El informe identifica al alimento como el principal factor crítico para la competitividad y sostenibilidad del salmón, ello, en un escenario de mayores exigencias ambientales y sanitarias.
Un nuevo informe de S2G Investments sitúa a la innovación en los alimentos como el principal cuello de botella —y a la vez la mayor oportunidad— para que la acuicultura, y en particular la salmonicultura, pueda crecer de forma sostenible en la próxima década.
El estudio, titulado “Aquaculture Feed Innovation: A Critical Unlock to Global Food Security”, advierte que hacia 2030 el sector requerirá más de 60 millones de toneladas adicionales de alimento, en un contexto de alta presión ambiental, volatilidad de precios y crecientes exigencias regulatorias y de mercado.
Según el reporte, la acuicultura ya provee más del 56% del seafood consumido a nivel global, proporción que se elevaría a casi dos tercios hacia 2030. En ese escenario, el salmón —como especie carnívora y altamente dependiente de insumos de alto valor nutricional— queda en el centro del debate. Hoy, el alimento puede representar hasta el 70% de los costos de producción, además de concentrar buena parte de la huella ambiental del cultivo.
Menos harina y aceite de pescado, más diversificación
El informe identifica como principal limitación del sistema actual la dependencia histórica de harina y aceite de pescado, insumos vinculados a pesquerías de forraje sometidas a presión ecológica y alta volatilidad de precios. Aunque seguirán siendo parte de las dietas —especialmente en salmón—, S2G proyecta una reducción progresiva de su uso, complementada por proteínas alternativas, aceites no marinos y dietas más eficientes.
La soya, que hoy puede representar entre 20% y 30% de algunas dietas de salmón, también enfrenta límites por su vínculo con deforestación, emisiones y competencia con la alimentación humana y terrestre.
En respuesta, el estudio plantea un portafolio más diverso que incorpore proteínas de insectos, algas, fermentación microbiana y subproductos circulares, con un mercado potencial estimado entre US$ 10.000 y 15.000 millones hacia comienzos de la década de 2030.
Alimentación de precisión y dietas funcionales
Más allá de los ingredientes, el reporte pone especial énfasis en la alimentación de precisión, apoyada en inteligencia artificial, sensores y análisis de comportamiento. Estas tecnologías permitirían reducir pérdidas de alimento, mejorar el factor de conversión y disminuir impactos ambientales en jaulas y sistemas en tierra. El mercado de soluciones digitales aplicadas a la alimentación acuícola podría superar los US$ 1.000–2.000 millones hacia 2030, impulsado por la necesidad de eficiencia en especies de alto valor como el salmón.
En paralelo, las dietas funcionales —con probióticos, inmunoestimulantes, vitaminas y compuestos bioactivos— emergen como una herramienta estratégica frente a uno de los mayores costos del sector: la enfermedad. En salmónidos, donde los desafíos sanitarios siguen condicionando resultados productivos, estas soluciones apuntan a reducir mortalidades y el uso de antibióticos, alineándose con regulaciones más estrictas y demandas de los mercados de destino.
El informe concluye que la combinación de cuatro palancas —proteínas alternativas, economía circular, alimentación de precisión y dietas funcionales— podría transformar la industria de alimentos acuícolas desde un mercado de US$ 75.000 millones hoy a uno de US$ 110.000 millones en 2030, con beneficios directos en costos, resiliencia y sostenibilidad. Para la salmonicultura, esto implica acelerar validaciones a escala comercial, asegurar contratos de suministro de nuevos ingredientes y avanzar en marcos regulatorios claros que permitan adoptar innovación sin comprometer bioseguridad ni desempeño productivo.
Esta transformación integral del alimento se basa en cuatro pilares complementarios: la incorporación de proteínas y aceites alternativos como insectos, fermentación microbiana y algas ricas en omega-3 para reducir la dependencia de harina y aceite de pescado; el avance de la economía circular, valorizando residuos y subproductos como nuevos insumos para las dietas; el uso de alimentación de precisión, apoyada en datos e inteligencia artificial para ajustar las raciones al comportamiento real de los peces y mejorar la eficiencia productiva; y el desarrollo de dietas funcionales, que fortalecen la salud e inmunidad del salmón, reduciendo mortalidades y el uso de antibióticos.
En conjunto, estos ejes configuran una hoja de ruta para que la salmonicultura pueda crecer de forma más competitiva, resiliente y alineada con las crecientes exigencias ambientales y de mercado.
Para la salmonicultura, este escenario implica acelerar validaciones a escala comercial, asegurar contratos de suministro de nuevos ingredientes y avanzar en marcos regulatorios claros que permitan adoptar innovación sin comprometer bioseguridad ni desempeño productivo. En un contexto de crecimiento limitado por licencias, medio ambiente y presión social, el mensaje del informe es claro: el futuro del salmón no solo se define en el mar o en tierra, sino también en el alimento que se formula y en la manera en que se entrega a los peces.
Puedes encontrar el estudio completo aquí.