Imagen referencial de salmones. Foto: Archivo Salmonexpert.
Imagen referencial de salmones. Foto: Archivo Salmonexpert.

Afirman que norma de la nueva Constitución restringiría la actividad salmonicultora

Chile: La propuesta de Carta Magna señala que los animales tienen derechos. Esto implicaría, según los expertos, que organizaciones podrían exigir cerrar instalaciones por calidad de vida de peces.

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En el marco del “Conversatorio: Trabajadores, Comunidad y Nueva Constitución”, organizado por la Multisindical de Trabajadores del Salmón y Ramas Afines, se dieron a conocer las preocupaciones que aquejan a los colaboradores de la industria salmonicultora ante la propuesta de Carta Magna. 

Una de ellas, es una norma que resguarda la integridad de los seres vivos, que a su juicio, no hace distinción de qué animal se trata, no teniéndose claridad si incluye o no a salmónidos. 

Salmonexpert contactó a dos expertos en el tema, quienes expusieron en el conversatorio. Jorge Vives, abogado de la Universidad de Chile, Profesor de Derecho Constitucional, señaló que el texto de la Convención establece que la naturaleza tiene derechos. 

“Esto es completamente novedoso en nuestra historia y tradición constitucional. Implica que no solamente las personas sino que también los bienes muebles, entre las cuales están los animales o semovientes, tienen derechos”, indicó Vives. 

Así las cosas, de acuerdo con el especialista en Derecho Constitucional, el alcance de este cambio es imprevisible. “Dependerá del legislador (regulación legal), no descartándose, incluso, el fin de la actividad salmonicultora. Lo anterior debe entenderse con el fin de los derechos sobre concesiones acuícolas, las que pasarían a ser nada más que permisos administrativos, esencialmente revocables o precarios. No es mejorable. Es, a lo menos, una restricción a la actividad productiva o económica”.

Por su parte, Álvaro Villanueva, abogado socio de la oficina Alemparte y Villanueva, experto en Derecho Público, detalló que en la propuesta de nueva Constitución se apunta la protección a seres sintientes, sin especificar cuáles serían. “La indefinición abre la puerta a que se amplíe el concepto, porque probablemente, en el original se pensó en mascotas solamente”. 

“Si se aprobara la propuesta de la Convención, organizaciones ambientalistas podrían pedir en el futuro regular la "calidad de vida" de salmones. La forma de mejorar este punto es que, de aprobarse la propuesta de la Convención, se dicte una ley referida a maltrato animal que precise cuáles son considerados "seres sintientes", que identifique si ello comprende todo ser o sólo algunos animales”, puntualizó el abogado. 

“No me consta que haya estudios internacionales sobre cómo sienten los salmones, pero regular esa materia podría traer como consecuencia el cierre de instalaciones, que organizaciones digan que el salmón no está en su hábitat natural, sino que encerrado, y se restrinja la actividad”, alertó en ese sentido Villanueva.