“La salmonicultura en Chile puede ser y es la mejor del mundo”
La exjefa de la División de Acuicultura de Subpesca analizó los desafíos regulatorios, la fiscalización, la Ley Lafkenche y las oportunidades para proyectar una acuicultura más competitiva e innovadora.
La modernización de la normativa acuícola, los desafíos de la fiscalización, el ordenamiento territorial y el futuro de la salmonicultura fueron algunos de los temas abordados por Constanza Silva, ingeniera en Acuicultura, exjefa de la División de Acuicultura de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) y actual consultora especializada en normativa y fiscalización, en el tercer capítulo de la cuarta temporada de Sin Escamas, que se estrenará el próximo viernes 26 de junio.
Durante la conversación, Silva sostuvo que uno de los principales problemas que enfrenta la industria es la brecha que se ha generado entre la velocidad de evolución tecnológica y productiva de la salmonicultura y la capacidad de actualización de la normativa. “La normativa sí está un poco desencajada y le falta actualizarse y modernizarse”, afirmó, explicando que mientras la industria ha incorporado conectividad, digitalización e incluso inteligencia artificial en diversos procesos, gran parte de las exigencias regulatorias continúan respondiendo a una realidad muy distinta a la actual.
En esa línea, destacó que la salmonicultura opera bajo uno de los marcos regulatorios más exigentes del mundo. “La norma chilena tiene más de 32 reglamentos en acuicultura y más de 1.300 resoluciones que son procedimientos que te dicen cómo cumplir la norma”, señaló. A su juicio, si bien las empresas han desarrollado procesos internos que permiten cumplir tanto la regulación nacional como estándares internacionales cada vez más exigentes, persisten trabas administrativas que dificultan avanzar con mayor rapidez hacia procesos más eficientes.
Asimismo, planteó que la relación entre el Estado y el sector productivo requiere mayores espacios de colaboración para avanzar en mejoras regulatorias. “La industria sí cumple la norma y sí es proactiva, pero este círculo virtuoso que debe existir entre el legislativo, el fiscalizador y el fiscalizado no se puede realizar completamente”, indicó. Según explicó, otros países productores de salmón han logrado desarrollar modelos regulatorios más flexibles, basados en mayores niveles de confianza y coordinación entre los distintos actores involucrados.
Otro de los temas abordados fue la discusión en torno a la Ley Lafkenche y los desafíos asociados al ordenamiento territorial costero. Desde su experiencia en el sector público, Silva sostuvo que el principal problema no radica en la falta de instancias de coordinación, sino en la complejidad para articular voluntades entre las distintas instituciones. “La coordinación no sucede porque las instancias de coordinación no están bien establecidas”, afirmó, agregando que Chile necesita avanzar hacia acuerdos de largo plazo que permitan ordenar los distintos usos del borde costero y entregar mayores certezas para todas las actividades que se desarrollan en el mar.
Respecto de la fiscalización, la profesional valoró los avances que se han producido en materia de digitalización y uso de información, aunque advirtió que todavía existe un amplio espacio para incorporar nuevas tecnologías. “Invertir en tecnología para cruzar estos datos es importante”, sostuvo. En ese contexto, planteó que una mayor integración de información entre organismos públicos permitiría focalizar mejor los esfuerzos fiscalizadores y optimizar el uso de recursos humanos y logísticos, especialmente en regiones con una geografía compleja como el sur austral.
La conversación también abordó las oportunidades de diversificación productiva y el rol que podría desempeñar la salmonicultura en el desarrollo de nuevas especies acuícolas. Para Silva, la experiencia acumulada por el sector puede transformarse en una plataforma de apoyo para iniciativas vinculadas al cultivo de algas, congrio, seriola u otras especies con potencial comercial. “La salmonicultura ya recorrió el camino y puede venir a ayudar a las pequeñas producciones”, comentó, destacando además las oportunidades que existen para impulsar proyectos orientados a la recuperación de biodiversidad y la generación de nuevos modelos de producción.
Mirando hacia el futuro, la exautoridad sostuvo que Chile posee las capacidades técnicas, científicas y productivas para consolidar un liderazgo global en acuicultura, siempre que exista una visión compartida respecto del desarrollo del sector. “La salmonicultura en Chile puede ser y es la mejor del mundo”, manifestó. Junto con ello, enfatizó que la regulación debe seguir cumpliendo su rol de resguardo ambiental y sanitario, pero evitando transformarse en una barrera para la incorporación de innovación y nuevas tecnologías. “La norma tiene que apretar, pero no ahorcar”, concluyó.
La entrevista en extenso podrá ser escuchada y vista a través de nuestras plataformas de Spotify y Apple Podcasts y en nuestro canal de YouTube.