"A diferencia de antibióticos, péptidos no dependen de bloquear una única proteína intracelular"
Científicos chilenos descubrieron compuestos capaces de inhibir el crecimiento de Piscirickettsia salmonis, abriendo nuevas perspectivas para el control sanitario en la salmonicultura, un gran avance.
A diferencia de los antibióticos tradicionales, que actúan sobre procesos metabólicos específicos, algunos péptidos antimicrobianos destruyen directamente la membrana bacteriana. En este contexto, científicos chilenos descubrieron dos péptidos, taquiplecina I y protegrina-1, que poseen una significativa capacidad de inhibir el crecimiento de Piscirickettsia salmonis.
En conversación con Salmonexpert, el Dr. Jorge Beltrán, investigador de la Universidad de La Frontera y uno de los expertos involucrados en este descubrimiento, analiza en profundidad los hallazgos, abordando los mecanismos de acción de los péptidos, alcances reales y los pasos que aún faltan para llevar esta innovación desde el laboratorio a los centros de cultivo.
En su estudio identifican péptidos tipo beta-hairpin como candidatos destacados. ¿Qué características estructurales explican su mayor eficacia frente a P. salmonis?
Los dos candidatos más activos, taquiplecina I y protegrina-1, son péptidos cortos, con una carga positiva aproximada de +7 y una estructura de horquilla beta estabilizada por dos puentes disulfuro. Esta arquitectura los mantiene relativamente preorganizados y reduce la reorganización estructural necesaria para interactuar con la membrana bacteriana. La combinación de residuos cargados positivamente e hidrofóbicos favorece tanto el reconocimiento de la envoltura bacteriana como la interacción con sus lípidos.
Las simulaciones mostraron comportamientos distintos: taquiplecina I permaneció más compacta y acercó principalmente su región central a la membrana, mientras que protegrina-1 adoptó una disposición más extendida, se ancló mediante sus extremos y estableció más contactos y enlaces de hidrógeno con los lípidos. Sin embargo, taquiplecina I fue más potente en el ensayo experimental. Esto indica que la eficacia no depende simplemente de cuántos contactos forma el péptido, sino también de cómo conserva su estructura y de los procesos posteriores de perturbación de la membrana.
¿Cuál es el principal mecanismo de acción de estos péptidos sobre la bacteria?
La evidencia respalda un mecanismo principalmente asociado con la envoltura bacteriana. El modelo más probable comprende varias etapas: atracción inicial del péptido catiónico hacia la superficie bacteriana, adsorción, inserción interfacial y posterior alteración de la permeabilidad e integridad de la membrana. A diferencia de muchos antibióticos convencionales, estos péptidos no dependen necesariamente de bloquear una única proteína intracelular.
Desde una perspectiva práctica, ¿qué tan lejos estamos de ver este tipo de soluciones aplicadas en centros de cultivo?
Todavía estamos en una etapa preclínica temprana de descubrimiento y priorización. El estudio permitió seleccionar los candidatos que justifican una inversión experimental mayor, pero aún no constituye el desarrollo de un producto aplicable en centros de cultivo.
Antes de llegar a esa etapa será necesario confirmar la actividad frente a diferentes cepas, evaluar toxicidad y selectividad en células de salmónidos, hemólisis, estabilidad en suero y medios biológicos, actividad contra la bacteria dentro de células infectadas, formulación, vía de administración, farmacocinética y eficacia en peces. Posteriormente serían necesarios ensayos de desafío controlado, estudios productivos y evaluación regulatoria. Por tanto, es prematuro establecer un plazo concreto.
¿Visualizan estos péptidos como tratamiento terapéutico, preventivo o ambos?
Visualizamos ambas posibilidades, aunque la evidencia actual se relaciona más directamente con un uso terapéutico, porque demostramos inhibición del crecimiento bacteriano una vez que el microorganismo está expuesto al péptido. También podría explorarse su uso como complemento de otras intervenciones, aunque esas combinaciones todavía deben probarse.
¿Cuáles son los siguientes pasos del estudio?
Los siguientes pasos deberían desarrollarse de manera escalonada: ampliar el análisis a cepas LF-89-like, EM-90-like y aislados de campo; confirmar la actividad mediante recuentos viables y ensayos de cinética de muerte; y determinar estabilidad, citotoxicidad, hemólisis y selectividad en células de salmónidos. Debido a que P. salmonis es un patógeno intracelular facultativo, será especialmente importante comprobar que los péptidos pueden controlar la infección dentro de células del pez.
Después será necesario optimizar la formulación y la vía de administración, estudiar distribución y persistencia en tejidos y realizar ensayos de seguridad y desafío controlado en peces. Solo después de obtener resultados favorables sería razonable avanzar hacia pruebas piloto en condiciones productivas.
A partir de estos resultados, estamos desarrollando una línea de péptidos sintéticos con propiedades racionalmente diseñadas y controladas, apoyada por algoritmos de Machine Learning y Deep Learning desarrollados internamente. Nuestro objetivo es optimizar simultáneamente la actividad antimicrobiana, la estabilidad, la selectividad frente a las células del pez y la viabilidad de su producción a escala.