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"La salmonicultura debe encontrar un equilibrio que permita asegurar su viabilidad de largo plazo”

José Ramón Valente, ex ministro de economía y actual socio de Econsult.

El exministro de Economía José Ramón Valente afirmó que logrando el equilibrio entre crecimiento, sostenibilidad e innovación, la salmonicultura seguirá siendo una de las actividades exportadoras clave.

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El ex ministro de economía y actual socio de Econsult José Ramón Valente afirmó que uno de los principales desafíos para el futuro de la salmonicultura chilena es avanzar hacia un sistema regulatorio capaz de entregar mayor certeza a la inversión, reducir los tiempos de tramitación y compatibilizar el desarrollo productivo con la protección ambiental y el bienestar de las comunidades.

En entrevista con Salmonexpert, el economista sostuvo que la industria enfrenta un escenario donde la competitividad ya no depende únicamente de sus capacidades productivas, sino también de la rapidez con que el país es capaz de aprobar proyectos estratégicos frente a otros productores internacionales. "En industrias exportadoras como la salmonicultura, donde la competencia internacional es intensa, la velocidad y certeza para desarrollar proyectos puede transformarse en una ventaja competitiva relevante frente a otros productores globales".

Respecto del equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad, Valente planteó que el debate ha evolucionado hacia una visión más integrada, donde el desarrollo económico, la protección ambiental y el bienestar social no deben entenderse como objetivos contrapuestos. A su juicio, la salmonicultura representa un caso especialmente relevante, ya que convive con comunidades costeras, ecosistemas de alto valor ambiental y una importante generación de empleo regional, por lo que el desafío consiste en compatibilizar estos tres pilares.

El economista sostuvo además que existe un amplio margen para mejorar la eficiencia institucional sin necesidad de esperar grandes reformas legales. En particular, indicó que los procesos administrativos asociados a los permisos podrían optimizarse mediante una mejor gestión y coordinación entre los organismos públicos.

Mejores permisos, mayor competitividad

En ese contexto, advirtió que los tiempos de tramitación prácticamente se han duplicado durante la última década, situación que, a su juicio, ha afectado la materialización de inversiones en sectores intensivos en permisos, como la salmonicultura. “Los tiempos de tramitación prácticamente se duplicaron en los últimos años. Eso no tiene sentido y refleja que hay mucho espacio para hacer una gestión más eficiente”.

Valente destacó, sin embargo, que durante los últimos años se han observado avances en la gestión de proyectos y en la evaluación ambiental, permitiendo acelerar iniciativas que permanecían estancadas, aunque enfatizó que la inversión depende también de factores como la certeza regulatoria, la carga tributaria y la confianza empresarial.

“Con las mismas regulaciones es posible obtener resultados significativamente mejores si existe coordinación, gestión eficiente y objetivos claros”, manifestó el actual socio de Econsult.

Apertura comercial y diversificación para reducir riesgos

Consultado por el escenario internacional, afirmó que Chile debe mantener una estrategia basada en la apertura comercial y el fortalecimiento de sus acuerdos internacionales, destacando que el país se ha visto relativamente favorecido frente a otros competidores en el actual contexto de tensiones comerciales. “Chile es un país al que particularmente le beneficia mucho el comercio abierto”.

En esa línea, sostuvo que el comercio internacional continúa siendo una herramienta fundamental para el desarrollo de una economía como la chilena, caracterizada por su especialización exportadora y por la necesidad de acceder a mercados externos.

Sobre la cantidad de diferentes destinos, Valente indicó que “la diversificación de mercados es, ante todo, una estrategia de reducción de riesgos”. Ampliar la presencia del salmón chileno en nuevos mercados constituye principalmente una estrategia para reducir riesgos frente a eventuales cambios regulatorios, geopolíticos o económicos que puedan afectar a los principales países compradores.

Hoja de ruta basada en crecimiento y sostenibilidad

Mirando el largo plazo, planteó que la industria debería continuar fortaleciendo un modelo de desarrollo sostenible, donde el crecimiento vaya acompañado de altos estándares ambientales y de una relación armónica con las comunidades donde opera. “La industria no puede crecer a costa del medio ambiente ni de las personas; debe encontrar un equilibrio que permita asegurar su viabilidad de largo plazo”.

Asimismo, destacó el potencial del salmón chileno como una fuente de proteína saludable para responder a la creciente demanda mundial por alimentos, junto con la necesidad de comunicar de mejor manera el aporte económico, social y ambiental que realiza la actividad.

Para Valente, el futuro de la salmonicultura chilena no dependerá únicamente de su capacidad productiva o de la demanda internacional, sino también de la capacidad del país para entregar reglas claras, agilizar la inversión y consolidar un modelo donde crecimiento, sostenibilidad e innovación avancen de manera conjunta. Sólo bajo esas condiciones —recalcó— el sector podrá mantener su liderazgo exportador y seguir impulsando el desarrollo económico del sur austral.