Salmonicultura y comunidades impulsan creatividad escolar con foco en identidad territorial del sur
Esta nueva versión de “Microcuentos del sur de Chile” promueve lectura, escritura y sentido de pertenencia en estudiantes, fortaleciendo el vínculo entre empresas y comunidades.
En un escenario donde la vinculación entre industria y territorio adquiere cada vez mayor relevancia, Fiordo Austral lanzó recientemente la tercera versión de su proyecto literario y educativo “Microcuentos del sur de Chile”, una iniciativa que busca consolidarse como un puente entre el sector productivo y las comunidades, a través del fomento de la lectura, la escritura y la identidad local en estudiantes del sur austral.
En esa línea, el proyecto —que ya cuenta con dos versiones previas con una participación acumulada que supera los mil estudiantes— se posiciona como una herramienta formativa complementaria, orientada a alumnos de enseñanza básica y media. La propuesta promueve la creación de relatos breves inspirados en la geografía, cultura y tradiciones del territorio, reforzando así el sentido de pertenencia y la conexión con el entorno desde edades tempranas.
El gerente de Producción de Fiordo Austral, Pedro Chávez, destacó que esta iniciativa se enmarca en una estrategia de sostenibilidad que la compañía viene impulsando desde 2019, la cual incorpora de manera explícita los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su hoja de ruta al 2030. En este contexto, explicó que el trabajo de la empresa se articula principalmente en torno al ODS 4 de educación de calidad y al ODS 12 de producción y consumo responsable, ambos estrechamente vinculados al quehacer de la industria y a su impacto en las comunidades.
En particular, Chávez profundizó en el rol de la educación como eje transformador, señalando que “la educación transforma, abre puertas, crea oportunidades”, lo que ha motivado a la empresa a sostener un trabajo sistemático en esta área. En ese marco, detalló que actualmente se desarrollan más de 40 talleres de fomento lector al año, alcanzando a más de 1.400 estudiantes, experiencia desde la cual surge este concurso como una forma de canalizar el potencial creativo observado en los participantes y proyectarlo hacia una instancia concreta.
Por su parte, el gerente de Operaciones de Fiordo Austral, Francisco Correa, valoró la evolución que ha tenido la iniciativa, destacando el esfuerzo organizacional y humano que hay detrás de su implementación. En ese sentido, subrayó que este tipo de proyectos no solo requiere recursos, sino también convicción interna y trabajo sostenido para lograr posicionarse como una actividad relevante dentro del calendario educativo y comunitario.
Junto con ello, Correa enfatizó el carácter colaborativo del proyecto, relevando el rol de las empresas del sector que se han sumado a esta iniciativa a través de apoyo, difusión y articulación de redes. “Este trabajo conjunto permite amplificar el alcance del concurso y consolidarlo como una plataforma que no solo potencia el talento de los estudiantes, sino que también fortalece la relación entre la industria y los territorios donde opera”.
Territorio
En tanto, la encargada de Responsabilidad Social Empresarial de Fiordo Austral, Claudia Rebolledo, indicó que esta iniciativa responde directamente a los valores corporativos de la compañía, particularmente en lo relacionado con la conexión con el entorno, la empatía y el compromiso con las comunidades. “El proceso creativo que promueve el concurso invita a niños y jóvenes a reflexionar sobre su territorio y a expresar, a través de la escritura, aquello que los identifica y moviliza”.
En cuanto a los aspectos operativos, Rebolledo detalló que el concurso contempla tres categorías diferenciadas por nivel educativo —Chucao, Martín Pescador y Bandurria—, abarcando desde quinto básico hasta cuarto medio. Asimismo, precisó que los relatos deben tener una extensión de entre 150 y 600 palabras y que la convocatoria se desarrollará durante el mes de abril, invitando a los estudiantes a inspirarse en su entorno, su cultura y, especialmente, en elementos como la mitología del sur, que ha tenido un rol destacado en versiones anteriores.
Desde la mirada gremial, el director de Comunidades de SalmonChile, Felipe Díaz, relevó el impacto que este tipo de iniciativas tiene en los procesos formativos, al generar espacios distintos a los tradicionales y abrir nuevas oportunidades de desarrollo personal. “Estos proyectos permiten que niños y jóvenes no solo fortalezcan habilidades creativas, sino que también proyecten su identidad territorial y construyan nuevas formas de vinculación con su entorno”.
Igualmente, Díaz subrayó que el involucramiento de empresas del sector en iniciativas educativas contribuye de manera concreta a enfrentar brechas de aprendizaje, destacando que “todo lo que aporte a mejorar el aprendizaje es una tremenda buena noticia. Valoro que existan compañías que, más allá de su rol productivo, asuman un compromiso activo con la educación y el desarrollo de las comunidades donde están insertas”.