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“La industria del salmón no necesita una red, necesita una estructura segura”

Christian Torres.

El CEO de Badinotti Group analizó la evolución de las estructuras de contención y aseguró que el crecimiento de la salmonicultura chilena requiere una mirada más sistémica.

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En el quinto capítulo de la cuarta temporada de Sin Escamas, podcast de Salmonexpert que saldrá al aire este viernes 28 de agosto, Christian Torres, CEO de Badinotti Group, analizó la evolución de las estructuras de contención y los desafíos que enfrenta la salmonicultura para avanzar hacia sistemas más seguros, integrados y respaldados por ingeniería. El ejecutivo, quien además es profesor de Estrategia del MBA y director de la Universidad Austral de Chile, entregó una mirada internacional a partir de su experiencia liderando operaciones de la compañía en distintos mercados.

Uno de los principales cambios, explicó Torres, ha sido dejar atrás la concepción de las redes como elementos independientes para avanzar hacia estructuras en que sus diferentes componentes funcionen de manera integrada. Esta transformación llevó a Badinotti a redefinir su negocio a partir de 2015, poniendo la prevención de escapes en el centro de su propuesta. “La industria del salmón no necesita una red. La industria necesita una estructura segura para que no exista un escape de peces y no podamos tener siniestros que puedan afectar a la industria en el futuro".

La experiencia de otros mercados muestra, a juicio del ejecutivo, que la ingeniería y la trazabilidad deberán adquirir todavía mayor protagonismo en Chile. Países como Noruega, y progresivamente Canadá, han avanzado en el diseño integrado de las estructuras y en el monitoreo de su desempeño, generando información que permite tomar decisiones en materia de seguridad y eficiencia. “Si nosotros estamos pensando en que esta industria, particularmente en nuestro país, tiene que crecer, esto no puede hacerse sin una seguridad. Seguridad en evitar escape de peces, seguridad con nuestros trabajadores y, sobre todo, también seguridad ambiental”, enfatizó Torres.

La evolución de los materiales también ha acompañado este proceso. Hasta aproximadamente 2010 predominaban fibras como nylon y poliéster, mientras actualmente ha ganado espacio el UHMWPE, conocido comercialmente a través de marcas como Dyneema, cuya menor masa permite facilitar la logística y reducir el uso de pintura antifouling. Sin embargo, Torres recalcó que sustituir una fibra no es suficiente si el cambio no considera el comportamiento del conjunto. “No basta solamente con comprar la fibra, sino que hay que entender cuál es la ingeniería que hay detrás del funcionamiento de estas redes”, afirmó, agregando que las simulaciones permiten anticipar cómo responderán las estructuras frente a diferentes condiciones ambientales.

Ese enfoque forma parte del Plan Estratégico 2025-2030 de Badinotti, cuya implementación utiliza a Chile como país piloto. Entre los desarrollos mencionados por Torres se encuentran procesos destinados a disminuir el consumo de pinturas y reducir cerca de 20% el CAPEX asociado a redes nuevas, además de softwares para seguir la trazabilidad de redes y proyectos de fondeo durante su ciclo de vida. La compañía también lanzó Defender, su primera red semirrígida, y trabaja en nuevas soluciones loberas fabricadas con UHMWPE.

Frente al avance regulatorio, el CEO de Badinotti Group planteó que Chile ha tendido a reaccionar ante los problemas, mientras otros países comenzaron a establecer estándares con mayor anticipación. Recordó que la normativa chilena sobre estructuras tomó como referencia disposiciones implementadas en Noruega desde 2001 y defendió la necesidad de avanzar hacia reglas respaldadas por conocimiento técnico. “Muchas veces hay que intensificar mucho más los temas de control y, a veces, de capacitación, que simplemente una normativa que algunas veces se hace bastante compleja para la industria”, manifestó. Para Torres, el desafío pasa por construir una regulación efectiva, simple y basada en evidencia científica.

Más allá de los sistemas de contención, Torres proyectó un desafío de mayor alcance para la salmonicultura chilena. A su juicio, medir el futuro únicamente a partir del aumento de los volúmenes productivos resulta insuficiente. “Nuestro objetivo debe ser tomar el liderazgo mundial en la salmonicultura, y eso no implica solamente ser los más grandes, sino que también ser los más seguros, tener los mejores estándares de cuidado de nuestros trabajadores, desarrollar la innovación y transformarnos en número uno en innovación”, expresó. Para conseguirlo, apuntó a una articulación más estrecha entre productores, proveedores, universidades y autoridades.

Esta transformación también requiere preservar la experiencia acumulada durante décadas por quienes participaron en el desarrollo de la actividad y combinarla con nuevas generaciones, tecnologías y formas de comprender el negocio. Torres advirtió que buena parte de ese conocimiento permanece en las personas y no necesariamente ha sido sistematizado. “Las empresas tenemos que cuidar ese know-how de forma importante, incorporando siempre ejecutivos nuevos que puedan apoyar, atraer nuevas visiones, nuevas tecnologías, pero uno no puede ir en contra del otro”, concluyó, destacando que actualmente conviven tres o cuatro generaciones dentro de una misma organización, lo que plantea nuevos desafíos para su gestión.

La entrevista en extenso podrá ser escuchada y vista a través de nuestras plataformas de Spotify y Apple Podcasts y en nuestro canal de YouTube.