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Chile exhibe mejores indicadores frente al ISA, pero persisten desafíos sanitarios

Webinar PHARMAQademy.

Mientras Noruega y Canadá avanzan en estrategias preventivas, investigadores destacan la importancia de vigilar la circulación del virus y anticipar posibles brotes de ISA.

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La anemia infecciosa del salmón (ISA) continúa planteando importantes desafíos para la salmonicultura internacional, aunque las estrategias de vacunación, vigilancia y bioseguridad han permitido reducir su impacto en distintos países productores. Los avances alcanzados en Noruega y Canadá, junto con la evolución de la enfermedad en Chile y los recientes casos registrados durante 2026, fueron analizados en el webinar “Situación actual de la ISA: Experiencia de Chile, Canadá y Noruega”, organizado por PHARMAQademy, instancia que reunió a especialistas de los tres países para compartir experiencias y abordar las herramientas disponibles para su prevención y control.

Lars Gaute Jørgensen, gerente de Ventas de área para Noruega y países nórdicos de PHARMAQ Noruega, destacó que la situación sanitaria de su país ha mostrado una evolución favorable durante 2026. Hasta fines de octubre se habían registrado nueve detecciones de ISA, la cifra más baja para ese período desde 2019, mientras que el promedio de la última década alcanza las 16 detecciones anuales. “Estamos observando una situación bastante positiva si consideramos cómo ha evolucionado la enfermedad durante los últimos años”, afirmó el especialista, quien también advirtió sobre la persistencia de brotes asociados a la aparición de variantes virulentas a partir de HPR0.

“Los datos respaldan la vacunación contra ISA como una medida que contribuye a reducir el riesgo”, sostuvo Jørgensen al presentar un análisis estadístico desarrollado con antecedentes productivos y sanitarios de Noruega entre 2020 y 2025. Según los resultados, los salmones no vacunados registraron un riesgo estimado 3,3 veces mayor de detección de la enfermedad respecto de aquellos inmunizados. Actualmente, cerca del 40% de los peces cultivados en ese país recibe vacunas contra ISA, pese a que su aplicación no es obligatoria, proporción que ha aumentado durante los últimos años.

En paralelo, Noruega está implementando modificaciones en sus estrategias de control sanitario, entre ellas la posibilidad de mantener temporalmente la producción en jaulas negativas dentro de centros donde se haya confirmado ISA. Esta alternativa contempla mayores exigencias de vigilancia, estrictas medidas de bioseguridad y condiciones específicas para la continuidad productiva. De acuerdo con Jørgensen, el nuevo plan de contingencia busca reducir la prevalencia anual de la enfermedad a menos del 1% de los centros marinos activos, incorporando mecanismos que permitan actuar de manera diferenciada según la condición sanitaria de las unidades de cultivo.

Lars Gaute Jørgensen.
Michael Ness.
Dr. Marcos Godoy.

Al comparar la experiencia internacional, el especialista destacó que Chile presenta una menor frecuencia de brotes en relación con su volumen de producción. Según las cifras expuestas, Noruega registra un brote por cada 100 mil toneladas producidas, frente a 0,3 en Islas Feroe y 0,12 en Chile. “Chile presenta la mejor situación frente al ISA entre los mercados que han enfrentado problemas con esta enfermedad durante los últimos años”, sostuvo Jørgensen, quien atribuyó estas diferencias a una combinación de herramientas preventivas, particularmente la vacunación y la vigilancia obligatoria, junto con la detección temprana para limitar la transmisión entre centros.

Experiencia canadiense

Michael Ness, gerente de Negocios en Acuicultura de PHARMAQ Canadá, explicó que los antecedentes de ISA en ese país se concentran en las provincias atlánticas, principalmente en New Brunswick, mientras que Columbia Británica mantiene su condición oficialmente libre de la enfermedad. El ejecutivo recordó que los brotes registrados desde mediados de la década de 1990 provocaron importantes pérdidas productivas y económicas, llegando incluso a comprometer la continuidad de algunas empresas. Sin embargo, destacó que el fortalecimiento de las medidas sanitarias ha contribuido a disminuir la frecuencia y gravedad de los episodios durante los últimos años.

“La primera línea de defensa es, sin duda, la vacunación”, enfatizó Ness, señalando que actualmente todos los productores de salmón del Atlántico canadiense utilizan vacunas contra ISA, aunque su aplicación no es obligatoria. Esta estrategia se complementa con una organización territorial de los centros de cultivo, separación de generaciones y protocolos de limpieza y desinfección entre ciclos productivos. Asimismo, destacó la vigilancia del HPR0 en pisciculturas, que permite evitar el traslado al mar de peces positivos a esta variante, disminuyendo potenciales riesgos de aparición de brotes.

La detección temprana constituye otro componente fundamental del modelo canadiense, mediante programas obligatorios de muestreo, supervisión veterinaria y seguimiento de la mortalidad. Ante la confirmación de ISA, las autoridades establecen cuarentenas, investigan posibles vías de transmisión y ordenan el retiro de los peces de las jaulas infectadas, sin que necesariamente deba eliminarse toda la producción del centro. “El ISA continúa siendo un desafío importante en el Atlántico canadiense, pero actualmente se maneja de manera cuidadosa, lo que ha reducido considerablemente su impacto en la industria”, aseguró Ness, destacando los resultados de estas estrategias de control.

Situación en Chile

La evolución del ISA en Chile fue abordada por el Dr. Marcos Godoy, académico e investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad San Sebastián (USS) y director del Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas (CIBA), quien recordó que la primera detección de la enfermedad en salmón del Atlántico se produjo en 2007, dando inicio a una crisis sanitaria que alcanzó aproximadamente 160 casos durante 2008. Desde 2010, explicó, los cuadros clínicos disminuyeron considerablemente, mientras comenzaron a identificarse centros positivos a variantes no virulentas, lo que permitió profundizar en el conocimiento de las diferencias entre HPR0 y las variantes HPRΔ, asociadas a cuadros clínicos y mortalidad.

“Cuando queremos comprender si un virus tiene capacidad de producir enfermedad, debemos analizar sus marcadores de virulencia”, explicó Godoy, quien detalló que los virus identificados en Chile pertenecen al genogrupo europeo EUG3. En particular, destacó que desde 2010 no se ha vuelto a detectar la variante HPR7B con una inserción específica en el segmento 5, responsable de los cuadros de elevada virulencia registrados durante la crisis de 2007-2010. A su juicio, este antecedente constituye una señal favorable, aunque recordó que la capacidad de evolución genética del virus obliga a mantener una vigilancia permanente.

Otro aspecto relevante de su presentación fue la circulación de HPR0 en los sistemas productivos nacionales. Según los antecedentes expuestos, en los últimos años del período analizado, la frecuencia de detección en agua dulce fluctuó entre 12% y 17%, mientras que en centros marinos se situó aproximadamente entre 18% y 20%. Godoy explicó que, si bien la mayoría de las muestras positivas presenta cargas virales relativamente bajas, también existen detecciones con niveles elevados de replicación. “A mayor tasa de replicación, mayor posibilidad de mutación”, advirtió, subrayando que estas condiciones pueden favorecer la aparición de nuevas variantes virulentas.

Respecto de los dos casos de ISA registrados en Chile durante 2026, el investigador señaló que su aparición generó preocupación, particularmente porque durante los dos años anteriores no se habían presentado episodios. No obstante, explicó que entre 2013 y 2026 se han reportado 29 casos, de los cuales el 72% se concentró en la Región de Aysén, con un promedio aproximado de 2,1 casos anuales. Desde una perspectiva biológica, sostuvo que la circulación de HPR0 y su capacidad de experimentar cambios genéticos hacen posible que continúen apareciendo episodios esporádicos de variantes virulentas, por lo que resulta fundamental mantener una vigilancia sanitaria constante.

“La pregunta más compleja es cómo, con las herramientas que tenemos disponibles, podemos anticiparnos a la presentación de este tipo de brotes”, planteó Godoy al referirse a uno de los principales desafíos científicos asociados al ISA. El investigador explicó que comprender el origen, la diseminación y los mecanismos de virulencia del virus requiere profundizar en su caracterización genética y en el estudio de su comportamiento en los sistemas productivos, conocimientos que resultan esenciales para fortalecer las estrategias de prevención y control de una enfermedad que continúa presente en la salmonicultura internacional.