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Los piojos de salmón son o se volverán resistentes incluso a tratamientos no farmacológicos

Kari Olli Helgesen, investigadora del Instituto Veterinario Noruego.

Los piojos son o se volverán resistentes, al menos a los medicamentos, pero incluso también a tratamientos no farmacológicos. Lo que sí se puede controlar es la rapidez con que esto ocurra en la salmonicultura.

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Kari Olli Helgesen, del Instituto Veterinario Noruego, habló sobre la resistencia de los piojos marinos durante la conferencia de los veterinarios acuáticos noruegos en Trondheim.

Lleva 15 años investigando el tema y expone que la resistencia es un rasgo genético hereditario que permite al parásito de los salmones sobrevivir a un tratamiento que antes funcionaba.

Según ella, existe una explicación sencilla de por qué los piojos del salmón se han vuelto tan resistentes.

Durante aproximadamente 50 años, se ha tratado con frecuencia, y con fármacos de sólo unas pocas clases químicas: organofosforados, piretroides, inhibidores de la síntesis de quitina, benzoato de emamectina, peróxido de hidrógeno y, durante algunos años, neonicotinoides.

“Si tienes piojos resistentes y los sometes a un tratamiento, aparecerán más. Los nuevos tratamientos acaban provocando que dominen la población, y ya no se consigue el efecto deseado inicialmente”, indicó Helgesen.

Las características de resistencia suelen ser específicas de cada clase de fármaco, pero un mismo piojo puede volverse resistente a varios medicamentos. Los mecanismos se dividen, a grandes rasgos, en dos: mutaciones en las regiones donde el fármaco debería ser efectivo y resistencia metabólica, donde el piojo, por ejemplo, se vuelve más eficiente en la degradación del fármaco.

En los últimos años, se ha observado una disminución significativa en la eficacia del tratamiento con la mayoría de los fármacos contra los piojos marinos. Helgesen señaló la resistencia como uno de los factores determinantes de este fenómeno expansivo.

Poor otro lado, aún no se ha demostrado la resistencia a los tratamientos sin fármacos, pero Helgesen dio a conocer varios indicios de que los piojos de salmón presentan variaciones biológicas. Se ha observado variación en la tolerancia al agua templada, y el efecto de los métodos sin fármacos ha variado en los estudios realizados, entre otras cosas.

El programa de monitoreo también encontró una correlación entre la cantidad de tratamientos de agua dulce que una instalación acuícola había recibido en los últimos dos años y la capacidad de supervivencia de los piojos en diferentes niveles de salinidad.

La relación fue más evidente en condiciones de salinidad media. Experimentos de laboratorio realizados en el Instituto de Investigación Marina indican que los piojos de mar poseen una capacidad inducible para tolerar niveles bajos de sal, la cual se normaliza con el tiempo en condiciones normales de agua salada.

"Existe la posibilidad de que se produzca resistencia a los tratamientos no farmacológicos. Ojalá no ocurra, pero podría suceder", advirtió Helgesen.

Su resumen fue breve:

Los piojos son o se volverán resistentes, al menos a los medicamentos. Lo que sí podemos controlar es la rapidez con que esto ocurra.