Estudio detecta que contribución económica de la salmonicultura en el sur es irremplazable
La investigación de CoMov Consultores profundizó en el alcance territorial de la industria, donde el impacto positivo no sólo se concentra en Llanquihue, sino que se conecta fuertemente con Chiloé.
La influencia de la salmonicultura sobre la economía de la Región de Los Lagos se extiende mucho más allá de los centros de cultivo y las plantas de procesamiento. Así quedó de manifiesto durante la presentación del estudio “Contribución económica de la industria del salmón en Chile”, realizada por SalmonChile en Puerto Montt, instancia que profundizó en la distribución territorial de su aporte, las actividades productivas vinculadas a su desarrollo y los desafíos para proyectar su crecimiento.
El presidente de SalmonChile, Patricio Melero, destacó que presentar los resultados en Puerto Montt responde al papel que desempeña la ciudad como uno de los principales centros operacionales de la actividad. “Tener datos actualizados es la clave para que las autoridades legislen con una base técnica sólida”, sostuvo el dirigente, quien enfatizó que esta información puede contribuir al diseño de políticas públicas, generar condiciones para nuevas inversiones y apoyar iniciativas de planificación territorial, como el Plan Salmón 2050.
La exposición central estuvo a cargo de Francisco Carrillo, gerente de CoMov Consultores, quien explicó que la investigación utilizó cuentas económicas desagregadas, construidas a partir de registros administrativos y facturación electrónica, para identificar las relaciones comerciales entre sectores y territorios. “La gracia que tiene este estudio es que podemos identificar, producto de los datos que hay, dónde queda esa plata, dónde podemos seguir el curso de esos recursos”, señaló el economista, destacando que esta metodología permite comprender cómo se distribuye el valor generado por la salmonicultura.
“Lo interesante es que no sólo se concentra en Llanquihue, sino que se conecta fuertemente con Chiloé”, afirmó Carrillo al profundizar en los resultados provinciales. Según el estudio, Llanquihue concentra el 46,5% del valor agregado directo y el 47,8% del empleo directo de la industria a nivel nacional, consolidándose como un eje que articula el cultivo, el procesamiento y las relaciones comerciales con otras provincias. En esta red, Chiloé también desempeña un papel relevante por su actividad productiva y su vinculación con las operaciones desarrolladas en Llanquihue.
El análisis permitió distinguir entre los territorios que concentran una mayor proporción de la producción nacional y aquellos donde la salmonicultura representa una parte significativa de la economía local. En Llanquihue, por ejemplo, la cadena completa equivale al 14,3% del PIB provincial y al 17,3% del empleo, considerando los efectos directos e indirectos netos. “Esta industria forma parte del motor económico de la región”, expresó Carrillo, al explicar que las relaciones productivas del sector se extienden hacia distintas actividades y localidades.
Encadenamientos productivos
Uno de los hallazgos destacados por el especialista fue la influencia de la salmonicultura sobre sectores que habitualmente no se identifican como parte de su cadena productiva. En la macrozona Sur, integrada por Los Lagos, Los Ríos y La Araucanía, el estudio estima que la actividad sostiene el 23,8% del empleo del transporte marítimo y el 14,4% del empleo del sector de plásticos y caucho. “Donde reside la industria residen los servicios que consumen las personas que forman parte de la industria”, explicó Carrillo, quien destacó que su contribución también se refleja en la demanda por servicios y otras actividades económicas.
Para dimensionar estos efectos, la investigación desarrolló un modelo que compara el funcionamiento de la economía con y sin actividad salmonicultora, considerando la posibilidad de que trabajadores y recursos se reasignen hacia otros sectores. “Cuando modelo qué pasa si la industria se apaga, no hay nadie que compense la actividad que genera la salmonicultura”, afirmó Carrillo. De acuerdo con el ejercicio, incluso después de descontar las actividades que podrían expandirse en ausencia del sector, permanece una contribución económica neta que otras industrias no lograrían reemplazar.
La utilidad de estos antecedentes para la planificación económica fue otro de los aspectos relevados por el gerente de CoMov Consultores. “Para tener buenas políticas públicas, primero debemos entender dónde estamos parados”, manifestó, agregando que identificar las vinculaciones entre industrias permite reconocer oportunidades para mejorar la productividad y fortalecer actividades complementarias. A su juicio, esta información constituye un punto de partida para diseñar estrategias de crecimiento que consideren las particularidades de cada territorio.
Desafíos para crecer
El encuentro continuó con un panel moderado por Marcela Bravo, gerente de Proyectos y Estudios de SalmonChile, que reunió a Juan Pablo Swett, economista y presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores; María Emilia Undurraga, exministra de Agricultura y directora del Centro SEDE; Rodrigo Wainraihgt, alcalde de Puerto Montt; y Carlos Recondo, administrador del Gobierno Regional de Los Lagos. Durante su intervención, Swett destacó la estrecha relación de la salmonicultura con las pequeñas y medianas empresas. “La industria salmonicultora hoy día representa casi el 5% de las ventas de todas las pymes en Chile”, detalló, resaltando su capacidad para generar oportunidades económicas fuera de la Región Metropolitana.
El dirigente gremial también planteó que el crecimiento de la industria requiere condiciones que permitan incorporar a empresas de distintos tamaños. “La microempresa no tiene ni el abogado ni la gente para enfrentar una permisología gigante”, advirtió Swett, quien propuso avanzar hacia procedimientos administrativos proporcionales a las capacidades de cada organización. En ese sentido, sostuvo que una eventual expansión de la salmonicultura debe considerar a toda su cadena de proveedores, evitando que los emprendimientos de menor tamaño enfrenten barreras que limiten su participación.
“No se concibe triplicar la industria salmonicultora solamente aumentando el tamaño de las grandes empresas salmonicultoras”, sostuvo Swett, al enfatizar que una eventual expansión productiva también debe traducirse en mayores oportunidades para las micro y pequeñas empresas. En esa línea, destacó el aumento de su participación en las licitaciones de las compañías del sector y planteó que fortalecer estos vínculos resulta fundamental para que los beneficios del crecimiento alcancen a toda la cadena de proveedores.
Por su parte, María Emilia Undurraga enfatizó la necesidad de construir una visión compartida para proyectar el desarrollo de la actividad, involucrando al sector público, las empresas, la academia y la sociedad civil. La directora del Centro SEDE recordó que una investigación desarrollada por dicha entidad identifica escenarios en los que la producción salmonicultora podría llegar a triplicarse. “Necesitamos al sector privado, a la sociedad civil, a la academia”, expresó, destacando que alcanzar objetivos de largo plazo requiere acuerdos que trasciendan los ciclos políticos y permitan avanzar hacia una industria más competitiva y sostenible.
“Cuando uno dice disminuir la permisología, no es disminuir los estándares”, enfatizó Undurraga, al abordar la necesidad de compatibilizar el crecimiento productivo con la protección ambiental. La exministra sostuvo que Chile requiere procedimientos más ágiles y certezas regulatorias, manteniendo exigencias ambientales y sociales elevadas. Asimismo, destacó la importancia del ordenamiento territorial y de generar espacios de diálogo entre quienes promueven el desarrollo económico y aquellos que priorizan la conservación de los ecosistemas.
Undurraga también valoró que investigaciones como la presentada por SalmonChile permitan visibilizar la diversidad de actividades económicas y comunidades vinculadas a la salmonicultura. “Fomentar una industria en particular no es fomentar a las grandes empresas, sino que es fomentar a todo el ecosistema que vive en torno a aquellas”, señaló. A su juicio, disponer de evidencia sobre estos encadenamientos resulta fundamental para fortalecer la discusión pública y avanzar hacia una visión de desarrollo que incorpore a trabajadores, proveedores y territorios.