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Fuerte desempeño del salmón en EE.UU. abre interrogante por impacto de nuevos aranceles

Imagen: Presentación Seafood Performance at U.S. Retail Q2 2026.

Tras un segundo trimestre de crecimiento, Anne-Marie Roerink advirtió que el arancel al salmón chileno aún no llega al retail, pero podría repercutir posteriormente en la demanda.

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La evolución del consumo de productos del mar en Estados Unidos durante el segundo trimestre de 2026 estuvo marcada por una mayor presión sobre los presupuestos familiares, cambios entre proteínas y una creciente búsqueda de conveniencia. Estas tendencias fueron abordadas en la presentación “Seafood Performance at U.S. Retail Q2 2026”, organizada por MSD Animal Health Aquaculture y encabezada por Anne-Marie Roerink, presidenta de 210 Analytics, quien analizó el comportamiento de las categorías fresca, congelada y shelf-stable, además de las principales variables que están influyendo en las decisiones de compra.

Dentro de este escenario, el salmón sobresalió por su posición en el segmento fresco/refrigerado, donde concentró 49,6% de las ventas durante el segundo trimestre. Su precio promedio alcanzó US$11,80 por libra, un 2,5% más que en igual período de 2025, variación considerablemente menor que la registrada por especies como camarón fresco, con un alza de 9%, y bacalao, con 13,5%. Al evaluar el desempeño de la especie, Roerink destacó que “volvimos a tener un trimestre muy sólido para esta potencia que es el salmón”.

Las cifras adquieren especial relevancia frente a las condiciones económicas que enfrentaron los hogares estadounidenses. A fines de junio, los precios en restaurantes registraban un incremento interanual cercano a 3,4%, frente a 2,7% en retail, mientras la inflación del seafood fresco/refrigerado alcanzaba 4,1%. A ello se sumó un mayor gasto en combustible, llevando a parte de los consumidores a reducir sus visitas a restaurantes y modificar sus compras de alimentos. En este escenario de mayor cautela, las ventas generales de seafood fresco retrocedieron 2,8%, evidenciando una trayectoria distinta a la observada específicamente en salmón.

Fortaleza transversal

“Fue nuevamente el salmón el que vino al rescate”, sostuvo Roerink al profundizar en el segmento fresco/refrigerado. Durante el segundo trimestre, este producto generó US$1.110 millones en ventas, con un crecimiento interanual de 5,8% en dólares y 3,2% en volumen, consolidando su liderazgo dentro de la categoría. El avance, además, no se limitó al fresco: el salmón shelf-stable alcanzó US$85 millones, aumentando 13,5% en valor y 1,6% en volumen. “El incremento que observamos en salmón congelado no se produjo a costa del fresco. Ambos crecieron y, de hecho, también vimos crecimiento en salmón en conserva. En general, es realmente un producto que los estadounidenses están incorporando”, resaltó la presidenta de 210 Analytics.

El desempeño del congelado fue todavía más dinámico. Las ventas de salmón en este formato alcanzaron US$314 millones, lo que representó un incremento interanual de 14,1%, acompañado por un avance de 6,3% en volumen. Su precio promedio se situó en US$9,66 por libra, 7,6% por encima del segundo trimestre de 2025. Estos resultados contrastaron con un segmento donde el volumen de shellfish disminuyó 12%, mientras el de finfish retrocedió alrededor de 3%. “El salmón desafió completamente las tendencias del resto del seafood congelado”, enfatizó Roerink, quien durante su exposición lo identificó como uno de los motores de crecimiento de la categoría.

Los cambios no se limitan a las especies escogidas, sino que también alcanzan los canales donde los estadounidenses realizan sus compras. El gasto está desplazándose desde supermercados tradicionales hacia clubes, establecimientos de descuento, grandes superficies y plataformas online, siguiendo un patrón similar al del mercado general de alimentos. En ese proceso, el precio continúa siendo determinante, aunque no actúa por sí solo. “Sí, comienza con el precio, pero también se trata de frescura. Los consumidores quieren asegurarse de que cuando compren el producto realmente puedan consumirlo. Se trata de variedad y de conveniencia”, explicó la analista al describir los atributos que, en conjunto, construyen valor para el comprador.

La conveniencia, precisamente, aparece como una oportunidad para incrementar la frecuencia de consumo. Según los antecedentes expuestos, 63% de los estadounidenses busca formas sencillas de preparar en casa comidas similares a las de restaurantes y 52% de las comidas requiere menos de 15 minutos de preparación. En paralelo, otros formatos muestran oportunidades para conectar con públicos más jóvenes: las ventas de sushi crecieron 7,3% en dólares y 6,5% en unidades durante el último año, con un impulso importante de estas generaciones. Roerink planteó que soluciones listas para cocinar, productos con valor agregado y formatos de salmón fáciles de utilizar pueden facilitar su incorporación a nuevas ocasiones de consumo.

Nuevos consumidores

“Nuestro consumidor clave sigue siendo el baby boomer, pero su gasto está comenzando a estabilizarse”, advirtió Roerink. Esta evolución obliga a la categoría a buscar nuevas fuentes de expansión entre millennials y generación Z, grupos que compran, planifican y cocinan de manera diferente. De acuerdo con la especialista, estos públicos muestran mayor interés por soluciones rápidas, beneficios funcionales de los alimentos, sostenibilidad e información asociada a los productos, atributos que podrían adquirir mayor peso a medida que las generaciones más jóvenes incrementen su participación en el gasto.

La mayor demanda de información sobre los productos aparece, a su vez, estrechamente vinculada con la confianza del consumidor. Al referirse a este aspecto, Roerink manifestó que “siempre he dicho que la transparencia es la moneda de la confianza”. Episodios vinculados con etiquetado incorrecto, retiros de productos u otros problemas pueden afectar inmediatamente las ventas y erosionar esa relación a largo plazo. Por ello, la presidenta de 210 Analytics apuntó a una mayor coordinación entre proveedores y retailers para entregar respuestas claras sobre crianza, abastecimiento, origen y transporte, fortaleciendo así la relación con quienes buscan conocer con mayor detalle los productos que consumen.

La situación del salmón chileno surgió directamente durante la ronda de preguntas. Considerando la importancia de Estados Unidos como destino para el producto nacional, Roerink fue consultada sobre si el nuevo arancel de 12,5% ya estaba influyendo en las decisiones de compra o había comenzado a trasladarse a los precios. “Todavía no lo he visto reflejado en el precio de retail. Eso normalmente tiene un rezago de un par de meses, por lo que quizás podamos observarlo en la revisión del tercer trimestre”.

Sobre los posibles efectos posteriores del arancel, Roerink sostuvo que “con el tiempo tienden a trasladarse y suelen tener un impacto en qué compran las personas y con qué frecuencia lo hacen”. La especialista recalcó que actualmente existe inflación en prácticamente todas las categorías y que los hogares reajustan constantemente sus presupuestos, por lo que una presión adicional sobre sus ingresos suele tener consecuencias sobre la demanda. Un factor que deberá seguirse de cerca para el salmón chileno durante los próximos meses.