Vigilancia confirma cambios en la susceptibilidad de Caligus a antiparasitarios
Los resultados de la etapa 9 del programa liderado por Ifop, evidenciaron diferencias en la respuesta del parásito a distintos tratamientos, y reforzaron la necesidad de mantener un monitoreo permanente.
Los principales resultados de la etapa 9 del Proyecto de determinación y vigilancia de la resistencia de Caligus rogercresseyi a los antiparasitarios utilizados en la salmonicultura nacional fueron presentados en un taller organizado por el Instituto de Fomento Pesquero (Ifop) y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca). La iniciativa forma parte del programa de investigación permanente impulsado por ambas instituciones y busca aportar evidencia científica para fortalecer las estrategias de vigilancia y control frente a la caligidosis, uno de los principales desafíos sanitarios que enfrenta la salmonicultura chilena.
En la apertura de la actividad, el jefe de la División de Acuicultura de Subpesca, Alejandro Barrientos, destacó que el valor de este programa radica en su continuidad, ya que permite generar información de manera sistemática para respaldar la toma de decisiones sanitarias. “Estos estudios tienen una continuidad en el tiempo, generando investigación, pero también monitoreo, lo cual es muy importante para la toma de decisiones”, afirmó. Además, valoró el aporte permanente del Ifop a la generación de conocimiento sobre los principales desafíos sanitarios que enfrenta la salmonicultura.
Ese trabajo permanente, explicó Alejandra Vidal, profesional de la Unidad de Gestión Sanitaria y Plagas de Subpesca, constituye un insumo técnico clave para definir medidas de administración y conservación. “Los resultados servirán de base para la fundamentación de las medidas de administración y conservación”, enfatizó la profesional, recordando que, tras la crisis sanitaria de 2007, la caligidosis fue incorporada como una enfermedad de alto riesgo y pasó a formar parte de los programas específicos de vigilancia y control.
La profesional agregó que el programa de vigilancia de la resistencia de Caligus rogercresseyi, iniciado en 2017 y que actualmente cursa su décima etapa, permite actualizar de manera permanente el comportamiento del parásito frente a los distintos antiparasitarios utilizados en la salmonicultura nacional. Esta información también contribuye a detectar oportunamente la aparición de nuevas resistencias, evaluar distintas estrategias de tratamiento y orientar la vigilancia en las zonas prioritarias para la autoridad sanitaria.
Contexto sanitario
Con cerca de 598 mil toneladas de biomasa distribuidas en 358 centros de cultivo, la salmonicultura chilena enfrenta un escenario en que las cargas de Caligus rogercresseyi muestran una tendencia al alza. Así lo expuso el jefe del Departamento de Salud Animal del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), Osvaldo Sandoval, quien detalló que el 73% de la biomasa corresponde a salmón del Atlántico, el 23,3% a salmón coho y el 3,4% a trucha arcoíris. “Vemos con preocupación cómo han ido aumentando las cargas parasitarias”, advirtió, señalando que este comportamiento se observa en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
El profesional explicó que parte de este incremento responde a centros de cultivo que, por razones sanitarias o ambientales, no pueden aplicar oportunamente las medidas de control establecidas en la normativa. Entre las principales causas mencionó la presencia de piscirickettsiosis, que concentra el 48% de las solicitudes de excepción para postergar tratamientos, además de condiciones ambientales adversas, cierres de puertos y floraciones de algas nocivas. Estas situaciones impiden ejecutar oportunamente los baños antiparasitarios, favoreciendo el aumento de las cargas durante el ciclo productivo.
Para enfrentar este escenario, Sernapesca trabaja en una actualización del Programa Sanitario Específico de Vigilancia y Control de la Caligidosis, incorporando un enfoque basado en bienestar animal, innovación y una mayor vigilancia de la sensibilidad del parásito a los antiparasitarios. La propuesta considera un trabajo conjunto entre el sector público y privado y busca contar con una primera versión antes de finalizar este año. “Queremos establecer un objetivo general respecto de un manejo integrado de la caligidosis que permita optimizar las estrategias de prevención, vigilancia y control del parásito”, adelantó Sandoval.
Desde la mirada de la industria, el líder del Proyecto Caligus-SRS de Aquabench, Alex Moyano, coincidió en que el primer semestre de 2026 ha sido más complejo que el mismo período del año anterior, con mayores cargas de Caligus tanto en hembras ovígeras como en estadios juveniles. A ello se suma un aumento sostenido de las temperaturas del mar, situación que podría favorecer el desarrollo del parásito durante los próximos meses. “Las cargas de Caligus son, a lo menos, preocupantes”, afirmó, agregando que la industria enfrenta “un escenario de riesgo climático comparable o superior al que antecedió al episodio de El Niño de 2015-2016”.
Actualmente, el control del parásito se sustenta en una combinación de tratamientos farmacológicos, productos no farmacológicos y estrategias preventivas. Cerca del 50% de las herramientas utilizadas corresponde a tratamientos no farmacológicos, un 30% al uso de peróxido de hidrógeno y el 20% restante a tratamientos farmacológicos convencionales, reflejando una evolución hacia un manejo más diversificado y menos dependiente de un único tratamiento.
Entre las distintas herramientas disponibles, el agua dulce continúa mostrando la mayor eficacia, con resultados cercanos al 99%, aunque su aplicación presenta importantes desafíos operacionales y de costos. El peróxido de hidrógeno mantiene una eficacia cercana al 90%, mientras que el Azametifos alcanza alrededor del 85%. En paralelo, Moyano destacó otro cambio relevante para la industria: “Hemos bajado fuertemente el uso de productos farmacológicos. Estamos hablando de una reducción de más del 80% si comparamos entre el 2019 y el 2025”.
Hacia adelante, el especialista planteó que el principal desafío será consolidar un manejo integrado de la caligidosis, evitando depender de una única herramienta de control. Para ello, llamó a combinar tratamientos, incorporar nuevas tecnologías y fortalecer el trabajo conjunto entre la industria, el Estado y la academia. “La rotación de productos y la incorporación de nuevas herramientas es clave. Tenemos que usar todas las herramientas e incorporar nuevas para seguir combatiendo este parásito”.
Vigilancia científica
Como parte central del taller, el investigador senior del Departamento de Salud Hidrobiológica del Instituto de Fomento Pesquero (Ifop), Jaiber Solano, presentó los principales resultados de la etapa 9 del programa de vigilancia de la susceptibilidad de Caligus rogercresseyi frente a los antiparasitarios utilizados en la salmonicultura nacional. El monitoreo considera bioensayos in vitro, mediante los cuales se evalúa la respuesta del parásito a distintos tratamientos, y a la fecha acumula 117 muestreos realizados en 74 empresas, 32 barrios productivos y 365 bioensayos válidos. “Lo que buscamos es comprender cómo cambian los perfiles de susceptibilidad tanto espacial como temporalmente”.
Los resultados de la etapa 9 confirmaron que el principal cambio continúa observándose en Azametifos. Según detalló Solano, a lo largo de las distintas etapas del programa ha disminuido la proporción de poblaciones susceptibles al producto, mientras aumentan aquellas clasificadas como moderadamente susceptibles y no susceptibles. A la concentración terapéutica evaluada, el porcentaje mediano de parásitos afectados alcanzó un 63,7%, mientras que durante el período más reciente los indicadores comenzaron a mostrar una tendencia a la estabilización, lo que podría representar un punto de inflexión respecto de la evolución observada en años anteriores.
Esta tendencia también quedó reflejada en los indicadores utilizados por el programa para medir la sensibilidad del parásito frente a los tratamientos. Si bien Azametifos mostró una pérdida gradual de eficacia a lo largo del tiempo, los análisis indican que ese comportamiento comenzó a estabilizarse durante el último período de evaluación. Además, el investigador explicó que los centros con un mayor historial de tratamientos con este compuesto tienden a presentar poblaciones con menor susceptibilidad, reforzando la importancia de mantener una vigilancia permanente sobre la respuesta del parásito. “Se esboza que una mayor presión de tratamiento histórica o durante el ciclo productivo se asocia a una menor susceptibilidad”.
Un escenario distinto se observó para Deltametrina y Cipermetrina. En el primer caso, los bioensayos registraron una mediana cercana al 85% de parásitos afectados a la concentración terapéutica, mientras que para Cipermetrina la respuesta ha permanecido estable desde el inicio del programa. En ambos productos predominan las poblaciones susceptibles y los resultados obtenidos muestran un comportamiento favorable, situación que, de acuerdo con el investigador, podría estar relacionada con el menor uso que estos tratamientos han tenido durante los últimos años en la industria. “Los bioensayos in vitro muestran resultados bastante buenos y esto puede estar gatillado principalmente por su poco uso reciente en la salmonicultura”.
El peróxido de hidrógeno mantuvo una respuesta estable luego de la tendencia observada hasta 2024, con una mediana cercana al 93% de parásitos afectados en las concentraciones terapéuticas evaluadas. Resultados similares obtuvo Lyptus Plus, cuya eficacia superó el 93% en los bioensayos in vitro, consolidándose como una de las alternativas que continúa mostrando un comportamiento favorable. No obstante, Solano indicó que aún es necesario ampliar el número de bioensayos para comprender con mayor precisión el desempeño de estos productos en el tiempo. “Es importante aumentar el número y la temporalidad de bioensayos para este producto”.
Entre los principales desafíos del programa figura ampliar la cobertura geográfica y temporal de la vigilancia, validar nuevos productos antiparasitarios, desarrollar modelos de conectividad entre barrios y explorar nuevas herramientas para evaluar la resistencia del parásito. Entre las próximas etapas también se contempla avanzar en plataformas que permitan disponer esta información de manera más eficiente para apoyar la toma de decisiones sanitarias. “El aumento de la batería de productos antiparasitarios plantea un desafío importante para la vigilancia”.