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El camino de Ventisqueros para alcanzar la carbono-neutralidad

Igor stack en we are aquaculture de scale aq
Finalización charla “Innovación y tecnología: Impulsando la sostenibilidad de la salmonicultura del futuro”.

La salmonicultora, además, está midiendo la aceptación que tiene entre las comunidades, y los resultados la desafiaron a continuar trabajando en la ruta de mayor sostenibilidad.

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Bajo la premisa de que “lo que no se mide no se gestiona y lo que no se gestiona se degrada”, la charla presentada por Igor Stack, gerente Técnico de Ventisqueros, abordó cómo la innovación y la tecnología pueden transformarse en herramientas concretas para avanzar hacia una salmonicultura más sostenible, tomando experiencias aplicables a toda la industria más que como un caso particular de una empresa

La exposición se realizó en el marco del ciclo de charlas “We are aquaculture”, instancia que reunió a actores del sector para reflexionar sobre los desafíos actuales y futuros de la actividad, abordando temas como eficiencia productiva, sostenibilidad, innovación aplicada y evolución de la industria salmonera.

Innovación, tecnología y sostenibilidad

Los temas tratados en estos espacios de conversación abarcaron innovación aplicada a la acuicultura, tecnología y eficiencia productiva, sustentabilidad y desafíos del sector, y evolución de la industria salmonicultora. En este contexto, el gerente Técnico de Ventisqueros, desarrolló la charla “Innovación y tecnología: Impulsando la sostenibilidad de la salmonicultura del futuro”, en donde utilizó la experiencia de la empresa, sus desafíos, avances y proyecciones, como ejemplo de la industria.

Igor explicó que la innovación en la salmonicultura debe entenderse como la generación de valor con impacto positivo en lo social, ambiental y económico, mientras que la tecnología corresponde al conjunto de herramientas y conocimientos que permiten resolver problemas productivos y operacionales. La sostenibilidad, en tanto, implica satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones, manteniendo el equilibrio entre crecimiento, medio ambiente y sociedad.

En ese contexto, señaló que la sostenibilidad en la industria no depende de una sola tecnología o iniciativa, sino de una estrategia integral que combine gestión, medición, innovación y trabajo colaborativo con proveedores, autoridades y comunidades.

Los desafíos

Stack identificó cuatro grandes desafíos en la industria salmonicultora: la incertidumbre jurídica, condiciones climáticas, brechas sanitarias y la licencia social. Estos factores, explicó, condicionan el crecimiento del sector y obligan a las empresas a avanzar hacia modelos productivos más eficientes, transparentes y sostenibles.

Frente a este escenario, planteó tres grandes metas que pueden ser compartidas por la industria: respetar los límites ambientales, eliminar o minimizar los riesgos que puedan afectar la producción o la operación de la industria en cuanto a temas regulatorios y sociales, y consolidar una relación de confianza y colaboración con la sociedad en su conjunto. “Tenemos que ser un buen vecino. Consolidar una relación de confianza y colaboración con la sociedad en su conjunto”.

Al haber tantos grupos de interés, Stack explicó que la acción clave en Ventisqueros ha sido la identificación de una serie de temas transversales para estudio y solución, entre los que mencionó como más relevantes el uso de productos químicos y antibióticos, el relacionamiento y desarrollo comunitario, calidad e inactividad del producto, optimización de los recursos y la gestión territorial, y el cambio climático y gestión energética.

Según detalló, la gestión de estos indicadores permite establecer metas de corto, mediano y largo plazo, y evaluar el avance real en sostenibilidad, más allá de las declaraciones o compromisos.

Evaluaciones y progresos

En una industria donde las certificaciones son cada vez más estrictas – BAP, ASC, entre otras- los temas transversales mencionados anteriormente deben ser gestionados de acuerdo a los parámetros exigidos por estas certificaciones y por los clientes y consumidores.

Mediante la medición y evaluación de diferentes parámetros, se pueden generar proyecciones, metas y líneas de acción, bajo el lema “lo que no se mide no se gestiona y lo que no se gestiona se degrada”. Igor pone como ejemplo, la aceptación de las comunidades hacia Ventisqueros, la que alcanza actualmente un 65%, con la meta de alcanzar en los próximos años un 75%, esto a través de la colaboración y la inversión estratégica en innovación social y gobernanza territorial compartida. Sin embargo, sería la única empresa del rubro en medir este parámetro, apuntaron.

Descarbonización

Uno de los mayores desafíos para la industria es la reducción de la huella de carbono. En este ámbito, Stack puntualizó que la mayor parte de las emisiones no provienen directamente de las operaciones de las empresas, sino de la cadena de valor, especialmente del alimento y el transporte. Por ello, la descarbonización requiere necesariamente un trabajo conjunto con proveedores y socios estratégicos, dijo.

En Ventisqueros, un 3% de sus emisiones son producto directo (consumo de combustible, las calderas, los motores) o indirecto (electricidad) de la empresa y sus procesos, mientras que un 97% son producidas por sus proveedores y consumidores en la cadena de valor (producción de alimento, packaging, transporte, etc).

Es en este contexto que Ventisqueros, tomando como ejemplo a la Unión Europea y su plan de llegar a la carbono-neutralidad, ha colocado como meta reducir su huella de carbono a cero el año 2045, y para lograrlo, plantean un trabajo en conjunto con sus colaboradores, compuesto de cinco fases: evaluación inicial, definición de objetivos de descarbonización, definición de un plan de acción, establecer una gobernanza interna para garantizar el cumplimiento de los objetivos, y la comunicación y transparentación de lo logrado.

De esta manera, la empresa ha logrado disminuir el consumo energético a 3,7%, de un promedio de 4,2% en la industria. Para el segundo semestre del 2026, tienen como meta una reducción del 25% de las emisiones en el flete marítimo con el uso biocombustible, significando un ahorro de 390.000 litros de diésel. “Es el gran desafío. Integrar partners estratégicos de reducción de emisiones, en eso estamos trabajando, y desarrollar soluciones energéticas innovadoras. Hay mucho que hacer todavía, sin duda, mucho que hacer”, indicó Stack.

Finalmente, Stack enfatizó que la sostenibilidad no debe entenderse sólo como una exigencia normativa o reputacional, sino como una condición para el desarrollo futuro de la salmonicultura. En un contexto donde los consumidores, mercados y regulaciones exigen cada vez mayores estándares ambientales y sociales, la capacidad de la industria para adaptarse e innovar será clave, buscando avanzar hacia modelos productivos más eficientes, con menor impacto ambiental, mayor integración con los territorios y una estrategia de largo plazo basada en innovación, tecnología y sostenibilidad.