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Reconversión de pontón de Blumar aumenta su capacidad y eleva sus estándares operativos

Pontón Lago Riesco de Salmones Blumar.

El proyecto, realizado en Astilleros Aquamet, implicó una intervención mayor sobre la estructura original: el pontón pasó de una capacidad de almacenamiento de alimento de 220 a 300 toneladas.

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La transformación del pontón Lago Riesco de Blumar permitió aumentar su capacidad operativa y extender su vida útil. Desde Astilleros Aquamet resaltan que esta alternativa puede costar cerca de la mitad que una construcción nueva y completarse en seis meses.

“Necesitábamos contar con una unidad que respondiera a los estándares que hoy requiere nuestra operación y, tras evaluar distintas alternativas, decidimos avanzar con la reconversión del pontón Lago Riesco. El resultado fue muy positivo, ya que logramos extender la vida útil de un activo existente y poner en servicio una unidad completamente adaptada a nuestras necesidades, en un plazo menor que el de una construcción nueva. Esperamos poder replicar esta experiencia en el futuro”, señaló el gerente de Operaciones de Salmones de Blumar, Felipe Infante.

La reutilización de pontones en la salmonicultura chilena comienza a posicionarse como una alternativa para enfrentar el menor dinamismo en la construcción de nuevas estructuras. Un ejemplo es el proyecto desarrollado por Astilleros Aquamet junto a Blumar, que transformó este pontón, incrementando su capacidad operativa y prolongando su vida útil.

El artefacto naval, construido en acero en 2007 para apoyar centros de cultivo, llegó al astillero en diciembre de 2025 luego de que Blumar licitara su carena y transformación estructural, en lugar de optar por construir una unidad completamente nueva. Una vez finalizado el proceso de certificación, el pontón operará en centros de cultivo de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.

“Este proyecto nace de nuestra Gerencia de Operaciones, lo cual nos enorgullece porque es justamente el espíritu que buscamos construir. El resultado es un activo que nos permitirá operar de manera eficiente por varios años más, y refleja la potencia de combinar la inquietud interna del equipo Blumar con la capacidad técnica del proveedor. Como industria, productores y proveedores necesitamos seguir trabajando de manera conjunta para avanzar hacia una industria eficiente y sostenible en lo medioambiental”, destacó Infante.

Según explicó Esteban Toledo, jefe comercial de Astilleros Aquamet, la iniciativa nació a partir de una decisión de Blumar, que abrió una licitación para la carena y transformación de este artefacto, así que la idea surgió de ellos. La iniciativa responde a la estrategia de sostenibilidad de la compañía, que busca la creación de valor a largo plazo, en armonía con el cuidado de las personas y el medio ambiente.

Además del beneficio para el cliente, Toledo destacó que este tipo de proyectos también permite mantener la actividad de los astilleros en un escenario donde las licitaciones para construir nuevos pontones son escasas. En ese sentido, señaló que "como las licitaciones de construcciones de pontones no tienen un gran volumen hoy día en el mercado, estas transformaciones ayudan de sobremanera al astillero, porque dan trabajo por alrededor de seis meses, que fue lo que se demoró la transformación de este artefacto naval".

El proyecto implicó una intervención mayor sobre la estructura original. El pontón pasó de una capacidad de almacenamiento de alimento de 220 a 300 toneladas gracias a la incorporación de nuevos bloques estructurales. Además, se amplió la sala de máquinas y la habitabilidad, se incorporó un estanque de ensilaje y un nuevo compartimiento de proa para alojar electroválvulas y equipos blower.

En paralelo, la embarcación aumentó sus dimensiones. La eslora estructural pasó de 21,35 a 33,66 metros y la manga creció de 9,20 a 11 metros. Asimismo, la capacidad de habitabilidad aumentó de 14 a 16 personas, mientras que el almacenamiento de combustible se incrementó desde 6 hasta 16 metros cúbicos.

Debido al aumento de tamaño del pontón, el astillero también debió adaptar parte de su infraestructura. Toledo explicó que "tuvimos que hacer una mejora, un upgrade, a nuestro carro de varada por las dimensiones que tenía este artefacto. Se alargó para poder vararlo y posteriormente sacarlo con las nuevas dimensiones que iba a tener este artefacto".

Menor costo y mayor rapidez

Para las empresas salmonicultoras, uno de los principales beneficios de este tipo de proyectos es la reducción tanto de los costos como de los plazos de ejecución. Al respecto, Toledo indicó que "el monto de este proyecto fue más o menos la mitad de un artefacto naval nuevo y el plazo fue de seis meses. Entonces es más barato y en menor tiempo se ejecuta".

El ejecutivo sostuvo que estas ventajas han despertado el interés de otras compañías del sector. "Varias son las salmoneras que hoy día buscan este tipo de proyectos por los beneficios que te comenté anteriormente. Finalmente, es un artefacto naval que, en vez de quedar en desuso, se reutiliza. Trae un sinnúmero de beneficios, da trabajo a los astilleros y permite que los salmoneros adquieran un bien con un alto estándar de calidad en un menor plazo", afirmó.

Respecto de la seguridad, Toledo aseguró que un pontón transformado debe cumplir las mismas exigencias que una construcción nueva para obtener la certificación de la Autoridad Marítima. En ese sentido, explicó que "se revisa desde el principio cómo llegó y hay que llegar al estándar que pide la autoridad marítima. Se pasa la revista de varada, desvarada, válvulas de fondo, alarmas, generadores, francobordo, sistemas de achique, contraincendio y seguridad para remolque".

Asimismo, indicó que el pontón fue equipado con un sistema de alarmas de última generación, reemplazando el antiguo panel LED por un sistema PLC con pantalla digital y una baliza de detección de inundación con autonomía de 30 días, elevando su estándar tecnológico.

Finalmente, Toledo destacó que el proyecto también incorporó un sistema de sopladores de alta eficiencia suministrado por Imatek, reduciendo el consumo energético desde equipos de entre 22 y 30 kW a unidades de 11 kW, una mejora que contribuye a disminuir el consumo eléctrico durante la operación del pontón.