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Foto referencial de salmónido.

Astaxantina como aditivo en el alimento para peces

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Hasta la fecha, este “aditivo organoléptico”, se podía usar sin límites en trucha, salmón y peces ornamentales. La ampliación del uso de este aditivo se hace después de que en mayo del 2014 la Autoridad Europea de Sanidad Alimentaria (AESA) concluyera que la astaxantina no tiene efectos adversos para la salud animal, la salud humana o el medio ambiente, según informó el portal Mis Peces.

Asimismo concluyó que no entraña problemas de seguridad para los usuarios, y por tanto, no se hace necesario requisitos específicos de seguimiento después de su comercialización. Este carotenoide, que se fabrica de manera sintética y es controlado por multinacionales, anteriormente se extraía de los caparazones de los crustáceos. Su potencial en la salmonicultura es muy alto, del orden de los US$ 120 millones.

De manera alternativa, y con destino a la producción ecológica de salmónidos y crustáceos, habría posibilidades de emplear este aditivo obtenido de la microalga Haematococus pluvialis. Sin embargo, el coste de fabricación es más alto que su alternativa sintética.