Menos alimento, más crecimiento: la posible nueva fórmula para un salmón más eficiente
Científicos proponen que seleccionar por mayor crecimiento y menor grasa corporal podría optimizar el uso del alimento en salmón sin medir consumo individual.
Mejorar la eficiencia alimenticia de los peces se ha transformado en uno de los principales focos de la salmonicultura moderna, tanto por su impacto en los costos de producción como por su relación directa con la sostenibilidad.
Sin embargo, mejorar este indicador de forma directa mediante selección genética no es sencillo. Un reciente estudio realizado por científicos noruegos viene a proponer una estrategia alternativa, optimizar cómo el pez utiliza la energía, más que cuánto come.
Los investigadores plantean que para mejorar específicamente el índice de eficiencia alimenticia (FER), es decir, ganancia de peso/consumo de alimento, debe utilizarse una alternativa mediante la selección para una mayor tasa de crecimiento y una menor grasa corporal.
En su trabajo, centrado en salmón del Atlántico, los expertos abordaron en profundidad cómo los peces distribuyen la energía obtenida del alimento, entre crecimiento, reservas corporales y pérdidas metabólicas, combinando análisis fenotípicos y genéticos en distintas familias de peces. De la misma forma, buscaron determinar una estrategia de cultivo óptima para mejorar la eficiencia alimenticia en el los peces.
Eficiencia alimenticia y crecimiento
Dentro de sus resultados, los científicos obtuvieron que la FER presenta una heredabilidad moderada-baja (0,19). En contraste, otros rasgos como la ganancia de peso (0,42) y el consumo de alimento (0,35) mostraron heredabilidades más altas, lo que abre la puerta a estrategias indirectas de mejora.
De hecho, el estudio encontró una fuerte correlación genética positiva entre eficiencia alimenticia y crecimiento (0,68), y una correlación negativa con la densidad energética del peso ganado (-0,64), es decir, con la acumulación de grasa.
En términos simples, los peces que crecen más rápido y acumulan menos grasa tienden a ser más eficientes en el uso del alimento.
“Un índice de selección que incluye la ganancia de peso y la densidad energética del peso ganado fue el más beneficioso para aumentar el FER. El efecto de la energía corporal (que refleja la deposición de grasa) fue la mitad de lo que se podría predecir si la eficiencia energética (EE; ganancia de energía/ingesta de energía) fuera constante”, explicaron los autores.
El estudio también profundizó en cómo los salmones utilizan la energía consumida. En promedio, los peces retuvieron cerca del 50% de la energía y proteína ingeridas. El resto se perdió principalmente como calor (29%), fecas (18%) y, en menor medida, por excreción de nitrógeno (3%).
Un hallazgo relevante es que la energía destinada a reservas corporales, principalmente grasa, tiene un impacto menor al esperado en la eficiencia global. De hecho, reducir esta fracción podría traducirse directamente en una menor necesidad de alimento para alcanzar el mismo crecimiento.
Además, el análisis mostró que los rasgos asociados al uso de proteína también presentan una heredabilidad de baja a moderada, y que la eficiencia proteica está estrechamente ligada a la eficiencia alimenticia, reforzando la importancia de este componente en la formulación de dietas y programas de selección.
“La selección genética para el aumento de peso y en contra de la energía corporal mejorará el índice de eficiencia alimenticia sin necesidad de registrar el consumo individual de alimento en el salmón del Atlántico. Los resultados sugieren que, mediante la selección en contra de la energía corporal y con el mismo aumento de peso, el 50 % de la reducción en la energía corporal puede traducirse en una menor ingesta de alimento y, por lo tanto, en una mejor eficiencia alimenticia”, concluyeron los científicos.
Lea el estudio completo titulado “Phenotypic and genetic analysis of energy partitioning and feed efficiency in Atlantic salmon”, aquí.