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Plataforma Micro-ID lleva la microbiología al centro de la decisión productiva en salmonicultura

Foto: Salmonexpert.

Solución de Codebreaker Bioscience incorpora indicadores basados en microbioma que impactan eficiencia, costos y estabilidad productiva en la industria del salmón.

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Ayer se concretó el lanzamiento oficial de la plataforma Micro-ID, desarrollada por Codebreaker Bioscience, una solución que introduce el microbioma como una variable operacional medible dentro de la salmonicultura. La herramienta propone integrar la información microbiológica en la gestión productiva, permitiendo que los datos biológicos pasen a formar parte del análisis cotidiano en los centros de cultivo. De esta forma, los cambios en las comunidades microbianas comienzan a utilizarse como señales tempranas de desempeño, anticipando desviaciones en indicadores como FCR, SGR o mortalidad. Este enfoque marca un avance hacia sistemas productivos más integrados y basados en evidencia.

A nivel técnico, la plataforma articula tecnologías de secuenciación masiva de ADN con modelos bioinformáticos avanzados, lo que permite interpretar la composición y dinámica del microbioma en distintos puntos del sistema productivo. Esta integración facilita la traducción de datos complejos en información operativa, que puede ser utilizada directamente en la toma de decisiones. Además, la posibilidad de correlacionar estos datos con indicadores productivos tradicionales permite generar una lectura más completa del sistema, incorporando una dimensión biológica que hasta ahora no estaba disponible de manera sistemática en la industria.

Otro aspecto relevante es su capacidad para detectar variaciones microbiológicas antes de que se expresen en parámetros fisicoquímicos o en eventos sanitarios visibles. Esto permite transitar desde un modelo reactivo hacia uno preventivo, donde los productores pueden anticiparse a problemas mediante ajustes en el manejo, la nutrición o las condiciones ambientales. Así, el microbioma se posiciona como una fuente de información estratégica para mejorar la estabilidad productiva, reducir la incertidumbre y fortalecer la resiliencia de los sistemas de cultivo en el tiempo.

En ese contexto, Diego Gutiérrez, CRO de Codebreaker Bioscience, destacó la relación entre el desarrollo biotecnológico y la industria salmonera, señalando que “la biotecnología en Chile se ve impulsada por la industria del salmón, donde históricamente se han desarrollado capacidades como PCR en tiempo real a gran escala, lo que permitió acelerar procesos de diagnóstico y análisis que hoy se traducen en nuevas aplicaciones productivas”. A su juicio, este ecosistema ha sido determinante para avanzar hacia soluciones que integran biología molecular con indicadores operacionales en terreno.

Diego Gutérrez.
Alejandro Bisquertt.

Profundizando en el enfoque de la compañía, el ejecutivo explicó que “estamos incorporando los datos biológicos como una nueva capa de inteligencia productiva, entendiendo al microbioma como una red de interacción entre bacterias, virus y hongos que impacta directamente en el desempeño del sistema”. En esa línea, sostuvo que “cuando estos microorganismos se encuentran en equilibrio, con predominancia de especies beneficiosas, los sistemas operan en alta performance, mientras que los desbalances se traducen en pérdidas de eficiencia, mayor susceptibilidad a enfermedades y deterioro de indicadores productivos”.

En términos operacionales, Gutiérrez enfatizó que la plataforma permite gestionar estos desbalances de manera estratégica, indicando que “hoy podemos identificar estados microbiológicos asociados a baja o alta performance y, a partir de ello, intervenir el sistema para desplazarlo hacia condiciones más eficientes, utilizando decisiones basadas en datos”. Este enfoque permite reducir la incertidumbre en la operación, alineando la microbiología con la gestión productiva y sanitaria, y aportando una herramienta adicional para la optimización de resultados en cultivo.

Asimismo, destacó la integración de datos microbiológicos con KPIs productivos, señalando que “al combinar información genética con indicadores como FCR, SGR, mortalidad u otros parámetros relevantes, y procesarlos mediante algoritmos de machine learning, generamos indicadores simplificados que permiten tomar decisiones rápidas y fundamentadas”. Según explicó, este proceso traduce la complejidad del microbioma en métricas binarias o de fácil interpretación, facilitando su adopción a nivel operativo y estratégico.

Por su parte, Alejandro Bisquertt, CEO de Codebreaker Bioscience, abordó la brecha existente entre conocimiento microbiológico y aplicación productiva, indicando que “existe un universo de bacterias que conocemos parcialmente, lo que se denomina el ‘dark matter’, pero el desafío es transformar ese conocimiento en herramientas accionables que impacten directamente en la operación”. En ese sentido, sostuvo que la plataforma Micro-ID busca convertir grandes volúmenes de datos en inteligencia biológica aplicable a escala industrial.

En cuanto a la arquitectura de la solución, el ejecutivo explicó que la plataforma fue diseñada para integrar múltiples fuentes de datos en un entorno único, facilitando la interoperabilidad con sensores, sistemas de monitoreo y herramientas de diagnóstico. “La idea es que toda la información relevante esté disponible en un solo lugar y pueda ser utilizada tanto por equipos productivos como por áreas científicas, con distintos niveles de profundidad en el análisis”, señaló, destacando la importancia de adaptar la visualización de datos a los distintos perfiles dentro de la operación.

Desde el punto de vista sanitario, Bisquertt relevó la capacidad de la plataforma para realizar detección simultánea de microorganismos, afirmando que “en una sola muestra podemos identificar la totalidad de las comunidades microbianas, incluyendo patógenos, y monitorear su comportamiento en el tiempo”. Este enfoque permite analizar la dinámica de abundancia relativa y comprender cuándo una bacteria alcanza niveles críticos, aportando una visión temporal que complementa y supera los métodos diagnósticos tradicionales basados en detecciones puntuales. 

En el ámbito productivo, el CEO destacó el desarrollo de indicadores específicos como el índice de rendimiento del biofiltro y el índice de anaerobiosis, los cuales permiten evaluar la proporción de bacterias nitrificantes y desnitrificantes, así como la presencia de comunidades que pueden afectar la eficiencia del sistema. “Esto nos permite entender procesos como la transformación de compuestos nitrogenados o la generación de metabolitos tóxicos, entregando una lectura directa del funcionamiento del sistema desde el punto de vista microbiológico”.

Impacto económico

Desde una perspectiva económica, la incorporación de este tipo de herramientas abre oportunidades concretas para optimizar costos operacionales y reducir pérdidas productivas a lo largo del ciclo. En ese sentido, Bisquertt señaló que “la capacidad de anticipar desbalances microbiológicos permite intervenir antes de que se traduzcan en mortalidades o ineficiencias, impactando directamente en el costo por kilo producido y en la estabilidad de los resultados”. Asimismo, agregó que “optimizar variables como la eficiencia del biofiltro o la salud intestinal permite mejorar el uso de insumos críticos como alimento y energía, lo que finalmente se traduce en una operación más eficiente y rentable”.

Igualmente, el CEO subrayó el valor del índice de salud intestinal (Gut Health Index) como herramienta para la toma de decisiones, indicando que “este indicador no solo refleja la capacidad digestiva del pez, sino también su resiliencia frente a factores de estrés como manejo, transporte o cambios ambientales”. En esa línea, afirmó que “la posibilidad de anticipar alteraciones antes de su manifestación fenotípica permite definir intervenciones más oportunas, optimizando el desempeño productivo y reduciendo riesgos en la operación acuícola”.