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Relocalización de concesiones en salmonicultura: una buena medida pero existen desafíos

Dra. Doris Soto.

El avance de las relocalizaciones anunciado por el Gobierno abre la puerta a la incorporación de tecnologías o modelos productivos más sostenibles en los nuevos centros de cultivo de salmónidos.

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Tras el anuncio del Ministerio de Hacienda en el marco del proyecto de ley de “Reconstrucción Nacional“, se espera destrabar 200 relocalizaciones acuícolas que, hasta la fecha, se encontraban suspendidas de manera indefinida.

Esta medida ha sido respaldada por autoridades de la Región de Los Lagos y del sector de la industria salmonicultora, reconociéndola como una oportunidad para impulsar inversiones y fortalecer al sector, terminando así con las restricciones que han frenado su desarrollo.

Este proyecto no sólo significaría acelerar proyectos que han estado esperando autorización por más de diez años, sino que también podrían representar una oportunidad real para desarrollar las tecnologías y técnicas usadas y el desempeño ambiental y sanitario en los actuales centros de cultivo. 

Doris Soto, phD e investigadora principal del Centro Incar, comenta a Salmonexpert que “algunos cuerpos de agua y barrios presentan mayores riesgos ambientales y productivos por la producción acumulada de salmones en el tiempo con la consiguiente emisión de nutrientes, uso acumulado de antimicrobianos y de pesticidas”, por lo que, a su juicio, “la salida desde sitios, áreas protegidas, áreas o barrios que presentan un valor de riesgo ambiental mayor a aquellos de destino que puedan ser más resilientes, se trata de una buena medida en general”.

Por lo anterior, la Dra. Soto menciona que variables oceanográficas como temperatura, oxigeno, salinidad, densidad del agua, las tasas de renovación, el comportamiento de las microalgas, de los nutrientes disueltos y particulados, la proporción de estos, el estado de hipoxia y condición del bentos y sedimentos de las zonas más profundas y proyecciones climáticas resultan relevantes y fundamentales para la planificación de la relocalización.

El avance de las relocalizaciones abre la puerta a la incorporación de tecnologías o modelos productivos más sostenibles en los nuevos centros de cultivo. 

Al respecto, la investigadora explica que “toda relocalización debería ir acompañada de las evaluaciones ambientales reglamentarias correspondientes a la concesión de destino, pero además idealmente de una evaluación de la potencial presión ambiental adicional sobre el ecosistema; barrio o cuerpo de agua relevante. Aún no hemos identificado variables ambientales que nos permitan conocer cuál es el estado de salud de los ecosistemas marinos patagónicos y poder conocer cuánto más podemos producir en cierto barrio. Esta es una brecha que debe ser abordada". 

Sin embargo, “la mayoría de las innovaciones tecnológicas en torno a la salmonicultura se han centrado en asegurar produccion, minimizar perdidas, y en mejorar la condición ambiental de cada concesión individual respondiendo a las normativas. Pero aun no tenemos innovaciones ni tecnológicas ni monitoreos ambientales integrados que nos permitan, por ejemplo, conocer el destino de los nutrientes de la salmonicultura en los ecosistemas naturales”, señala la experta. Esto abre una oportunidad a la coordinación y cooperación público-privada para el desarrollo de nuevas investigaciones y tecnologías para fomentar una industria una más sustentable.