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Cambia la forma de enfrentar patógenos del salmón: chilenos abren nueva era contra BKD

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El nuevo prototipo de vacuna para el BKD, desarrollado mediante vacunología inversa, será evaluado en ensayos in vitro e in vivo tras su validación computacional.

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Tras el primer paso dado por científicos chilenos en el diseño de una nueva vacuna contra el BKD, el proyecto comienza a revelar su verdadero potencial: una estrategia de nueva generación basada en vacunología inversa que podría cambiar la forma en que se enfrentan patógenos complejos en salmonicultura.

En entrevista con Salmonexpert, el Dr. Fernando Gómez, investigador de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) e integrante del equipo desarrollador, profundiza en los alcances de esta innovadora aproximación, centrada en una proteína quimérica diseñada a partir del análisis completo del genoma de Renibacterium salmoninarum.

Producción de anticuerpos y activación de respuesta inmune celular

Uno de los principales cambios que introduce esta tecnología es el paso desde métodos tradicionales hacia un diseño racional de vacunas.

“Durante muchos años, el desarrollo de vacunas se basó en cultivar el microorganismo, inactivarlo o atenuarlo y evaluar si protegía. Hoy podemos hacer el camino inverso: primero identificar las proteínas con mayor potencial inmunológico y luego diseñar el candidato vacunal”, explica el Dr. Gómez.

Este enfoque, conocido como vacunología inversa, permite analizar miles de proteínas en lugar de trabajar con unas pocas seleccionadas de forma empírica. La principal ventaja es que permite una selección mucho más racional de los antígenos, reduciendo tiempos, costos y aumentando las probabilidades de éxito.

A diferencia de estrategias convencionales, el desarrollo chileno no apunta a un único blanco, sino a múltiples mecanismos clave de la bacteria.

“Nos interesaban proteínas que estuvieran conservadas entre distintas cepas de R. salmoninarum, que fueran reconocibles por el sistema inmune y, sobre todo, que participaran en procesos esenciales para la bacteria. De esa forma fuimos reduciendo miles de proteínas a un grupo mucho más pequeño de candidatos realmente interesantes. Finalmente, la vacuna quedó compuesta por fragmentos de proteínas que participan en funciones muy distintas que la bacteria necesita para sobrevivir y establecer la infección.”, detalla el investigador.

Entre estos blancos se incluyen procesos esenciales como obtención de hierro, interacción con células del hospedero, transporte de nutrientes y secreción de moléculas.

Resumen del desarrollo de la proteína quimérica.

Así, la idea fue buscar que el pez pueda reconocer simultáneamente varios mecanismos importantes para el patógeno, en lugar de concentrar la respuesta en un único blanco.

“Además, durante el diseño no sólo buscamos proteínas capaces de estimular la producción de anticuerpos, sino también regiones con potencial para activar la respuesta inmune celular. Esto es especialmente importante cuando se trabaja con patógenos intracelulares, ya que las células del sistema inmune cumplen un papel fundamental en el reconocimiento y eliminación de las células infectadas. Por supuesto, esta es una hipótesis que ahora debe ser validada experimentalmente”, exhibe el experto de la PUCV.

Proyección: del laboratorio a la industria

Actualmente, el desarrollo se encuentra en etapa de diseño computacional, con resultados prometedores, donde los investigadores ya han validado bioinformáticamente la proteína quimérica. El siguiente paso es producirla y comenzar su evaluación experimental.

Según detalla el Dr. Gómez, las próximas fases incluyen producción y purificación de la proteína, ensayos in vitro y estudios in vivo en peces.

Aunque aún en etapas tempranas, el objetivo final es claro: llegar a un producto aplicable en la salmonicultura. No obstante, el científico da a conocer que deben primero evaluar su capacidad para inducir una respuesta inmune y, posteriormente, realizar estudios de desafío en peces para determinar su eficacia protectora.

“Ese es el objetivo de toda investigación aplicada, transformar el conocimiento en soluciones concretas para la industria. Si los resultados experimentales confirman lo observado en el diseño, este candidato tiene un importante potencial para avanzar hacia una aplicación práctica”, concluye el investigador de la PUCV.