Presentan resultados de monitoreo ambiental por mortalidad de salmones en CES de Blumar

Centro de cultivo Caicura, afectado por condiciones climáticas adversas en junio del 2020.

Chile: En junio del 2020 y debido a condiciones climáticas adversas se vieron afectadas 16 jaulas de cultivo de un total de 18 del centro de cultivo Caicura, ubicado en el seno de Reloncaví. Luego de dos años de estudio, el centro i-mar presentó el informe consolidado de la investigación y monitoreo ambiental realizado.

Recientemente, el centro i-mar realizó el taller de cierre del proyecto “Plan de Monitoreo Ambiental por potencial impacto al medio ambiente marino, generado por la mortalidad de salmones al interior de jaulas del centro de cultivo Caicura de Salmones Blumar”.

El 26 de junio de 2020 se produjo el colapso del centro de cultivo Caicura ubicado en el Seno de Reloncaví. El módulo se desplazó aproximadamente 700 metros de su posición original en superficie, cayendo al fondo marino a 300 metros de profundidad. Esto produjo un escape de peces, con una biomasa aproximada de 2.809 toneladas.

En la presentación del taller, el Dr. Iván Pérez, académico e investigador del centro i-mar y de COPAS Sur-Austral, comentó que a través de un sonar Hammer Head, junto con potentes softwares para integrar la información se logró configurar la imagen completa del módulo, luego de casi un mes de trabajo, con 15 embarcaciones en la zona y un tercio de los días aptos para trabajar por mal clima.

“Desde el punto de vista de las causas ambientales, días antes del accidente, un centro de bajas presiones afectó el seno de Reloncaví, con fuerte viento norte, generando un efecto de túnel, duplicándose la velocidad del viento y produciéndose oleaje, lo que incidió en el colapso de la infraestructura”, mencionó el investigador.

Luego del accidente, la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) y la Directemar emiten resoluciones medioambientales. “Como grupo de investigación, estudiamos ambas y propusimos elaborar un solo estudio ambiental enfocado en la columna de agua y las corrientes, el fondo marino y el impacto en aves, mamíferos y cadenas tróficas. Así, se organizaron los estudios y los grupos de trabajo”, expuso el investigador.

A juicio de Pérez, el cuestionamiento fue cuales eran los posibles riesgos ambientales del hundimiento del centro de cultivo. “Estos eran la reducción local de oxígeno, enriquecimiento de nutrientes y materia orgánica, cambios en el fitoplancton, alteración de tramas tróficas locales y cambios en abundancia y/o diversidad de aves y mamíferos marinos. Todo lo anterior, por la gran biomasa de peces y pensando también en lo que había ocurrido el 2016 con el vertimiento de salmones cerca de las costas de Chiloé. Por ello, propusimos un plan de monitoreo integral que diera respuesta a las solicitudes tanto de la SMA como de Directemar”, manifestó el académico.

Etapas

Lo monitoreos comenzaron en agosto del 2021, con una primera etapa de seis meses y seis informes técnicos elaborados. Luego, la segunda etapa, también de seis meses, comenzó en febrero de 2021 y la tercera etapa se inició en septiembre del año pasado y concluyó en marzo de este año. “El último monitoreo lo realizamos en agosto pasado, dentro de la cuarta etapa del estudio, con la certeza de que ya no se apreciaba el impacto medioambiental que verificamos al inicio del proyecto. Totalizamos 24 informes técnicos con un consolidado de todo el trabajo y la investigación realizada”, puntualizó el Dr. Pérez.

El académico igualmente destacó la información entregada por la boya oceánica instalada en el centro del seno de Reloncaví, que permitió poder argumentarle a las autoridades que en el momento en que ocurrió el accidente del centro de cultivo, estaba llegando agua oceánica al seno de Reloncaví, es decir, con un nivel alto de oxígeno.

En este proyecto de monitoreo integral participaron diferentes académicos del centro i-mar de la Universidad de Los Lagos, como Camila Schwerter, quien presentó el régimen hidrográfico y masas de agua; Sara Arenas, Pilar Navarro y Facundo Cabrera, quienes se refirieron a la biogeoquímica de las aguas y mancha; Patricio Díaz y Guido Mancilla, que abordaron el comportamiento y evolución del fitoplancton; Robinson Altamirano y Patricio Díaz presentando el estudio de corrientes lagrangianas; Pamela Linford y Osvaldo Artal refiriéndose a las corrientes marinas in-situ y del modelo MOSA-ROMS; Thamara Matamala y Manuel Díaz, que expusieron sobre la caracterización de los sedimentos marinos; Pamela Toledo, quien hizo el diagnóstico ecológico sobre la fauna costera; y Verónica Molina y Polette Aguilar, quienes expusieron sobre microorganismos marinos como potenciales indicadores de cambios ambientales y perturbaciones en el Seno de Reloncaví.

Revise el video de la jornada de cierre del taller aquí.