Certificaciones por una salmonicultura responsable Salmones con sello de sustentabilidad
Por Karla Faúndez Leal
A pesar de que no son normas requeridas legalmente por las autoridades competentes, los diversos estándares que certifican actualmente el mercado de la producción acuícola a nivel mundial, gradualmente adquieren mayor relevancia gracias a peticiones de retailers y consumidores que demandan información sobre cómo se producen los productos que compran. Es así como las empresas salmonicultoras se han dado cuenta de que obtener los sellos que entregan las certificadoras es una excelente herramienta comercial para penetrar de mejor forma en distintos mercados, dando a conocer que sus productos se elaboran a partir de buenas prácticas en materias medioambientales, laborales y de producción, entre otros. De esta forma, obtener diferentes certificaciones que acrediten buenas prácticas acuícolas es un plus que mejora la competitividad de los salmónidos chilenos que llegan a destinos como Estados Unidos, Europa, Japón o Brasil, en un proceso irreversible en que el cliente final irá aumentando sus exigencias sobre la legalidad, inocuidad y seguridad del producto que consumirá. A nivel mundial, las principales certificaciones que se ocupan para auditar las buenas prácticas en acuicultura en diversos cultivos como salmónidos, camarones, tilapia, pangasius, ente otros, son GlobalG.A.P., Aquaculture Stewardship Council (ASC), estándar Best Aquaculture Practices (BAP), Friend of the Sea y el programa Seafood Watch del Monterrey Bay Aquarium. En lo particular, en Chile y para la industria salmonicultora, las certificaciones a las que se acogen las empresas ligadas al rubro son GlobalG.A.P, ASC y el estándar BAP, las cuales sirven para la entrada a los mercados norteamericanos y europeos, por ejemplo.
Mejores prácticas en acuicultura Los estándares de Mejores Prácticas de Acuicultura (BAP, por su sigla en inglés), se enfocan hacia la responsabilidad ambiental y social, bienestar animal, inocuidad alimentaria y trazabilidad, en un programa voluntario de certificación para instalaciones de acuicultura. Este estándar es administrado por Global Aquaculture Alliance (GAA), organismo norteamericano que, a solicitud de los retailers de dicho país, desarrolló esta normativa. Está diseñado para plantas en general, centros de cultivo de salmón, de tilapia y de camarón, entre otros, por lo que hay varias normas, siendo la más reciente la de mitílidos. Carolina Senn, encargada en nuestro país del apoyo en implementación y auditorías internas del estándar BAP, por ORBE XXI (ex consultora Adolfo Alvial Asesorías), explicó que esta norma “certifica toda la cadena de valor y de producción, desde agua dulce hasta las plantas de proceso, como así también las plantas de alimento. Al momento de certificarse, BAP entrega un logo visible al productor y además le hace un reconocimiento con un sistema de estrellas”. Dentro de los aspectos que este estándar exige a los productores se cuentan el de comunidad: seguridad de los trabajadores, buenas relaciones con la comunidad, cumplimiento de leyes y normativas del sector. Medioambiente: calidad del agua y de sedimentos, conservación de la harina y aceite de pescado, control de los escapes, interacción con la vida silvestre, almacenamiento y eliminación de los suministros de los centros. Salud y bienestar animal: manejo de bioseguridad y enfermedades, control de riesgos en salud alimentaria y trazabilidad. En Chile, esta norma se aplica desde el año 2011, con una muy buena convocatoria, ya que son los mismos retailers quienes exigen a los productores que se certifiquen, “por lo tanto, a quien comercialice productos acuícolas a Estados Unidos, en algún momento le van a solicitar este estándar. Todas las productoras de salmones en Chile que envían productos a Estados Unidos, hoy están certificadas prácticamente con todas sus estrellas”, puntualizó Senn. La certificación dura un año, desde el momento en que se emite, en un proceso que puede ser variable y que va de 4 a 5 meses, desde que se postula, se coordina la auditoria, se envía el informe al comité de GAA y se aprueba. “Esta norma de buenas prácticas le garantiza al consumidor norteamericano que el producto que va a adquirir tiene un mínimo de cumplimiento en la calidad de la producción, en la inocuidad del producto, en la legalidad y en el cuidado del medioambiente y en la responsabilidad social con los trabajadores, entre otros, lo que les dará la tranquilidad de que ese es el producto que quieren adquirir”, finalizó la profesional.
Actividad sustentable Aquaculture Stewardship Council (ASC) se autodefine como una organización mundial que trabaja con acuicultores, procesadores, empresas minoristas y de servicios alimenticios, científicos, grupos conservacionistas y público en general, para promover las mejores medidas medioambientales y sociales relacionadas con productos del mar. Su misión es, afirman, transformar la acuicultura para que sea sustentable ambiental y socialmente, mediante mecanismos de mercado eficientes que generan valor en toda la cadena. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés), organismo que en Chile promueve el sello ASC y fue uno de los impulsores de la creación de este estándar, considera temas que deben ser enfrentados por la industria acuícola, tales como la limitación del uso de lagos, el cuidado de la biodiversidad marina única, la protección de Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC) y la salud general de los ecosistemas. Entre las exigencias para las empresas que aborda el sello ASC están los posibles impactos que la actividad pudiera tener en temas como enfermedades y parásitos, escapes, alimentación, contaminación por nutrientes y capacidad de carga, temas sociales y uso de insumos químicos. El estándar para salmones de ASC se publicó en junio del 2012, y el esquema de certificación, que incluye auditores acreditados y la versión final del manual de auditoría, comenzó a aplicarse en el segundo semestre del 2013. De acuerdo con lo explicado por Cristina Torres, coordinadora del Programa de Mercados en Productos del Mar de WWF Chile, “nuestra organización coordinó la creación del estándar a través del Diálogo del Salmón, desarrollado entre los años 2004 y 2012, y cuyo objetivo apunta a reducir al mínimo, o incluso eliminar, los impactos ambientales y sociales negativos más importantes del cultivo del salmón, permitiendo a la actividad mantener su viabilidad económica”. En relación a cómo las empresas pueden obtener este sello, la profesional detalló que “cuando se han abordado todas las no-conformidades más importantes, el certificador decidirá si el centro de cultivo cumple con el estándar ASC. El informe en borrador estará disponible para consulta pública en el sitio web de ASC por un mínimo de 10 días, permitiéndole al interesado entregar su retroalimentación”. El certificado ASC es emitido por el certificador, es válido por 3 años y se publica en la página web del ASC al momento de adquirirse la certificación. “El programa de certificación ASC genera incentivos que recompensan las prácticas de cultivo responsable a través de algunas iniciativas tales como: implementar un programa en torno a los estándares para evaluar si los cultivos se están realizando de manera responsable. Promover y recompensar prácticas de cultivo responsables y, a través del acercamiento y marketing, generar demanda de productos con etiqueta ASC”, explicó Torres. A través de la Iniciativa Global del Salmón (GSI, por sus sigla en inglés), Acuinova Chile, AquaChile, Blumar Seafoods, Camanchaca, Los Fiordos, Multiexport Foods, Cermaq y Marine Harvest, se han comprometido a una mayor cooperación y transparencia industrial “a fin de lograr un importante y continuo progreso en la sustentabilidad de la industria, manifestando su compromiso de adquirir la certificación ASC para el año 2020”, puntualizó Torres. La profesional, además, informó que actualmente Cermaq está en proceso de certificación para el centro Unicornio Sur, ubicado en la comuna de Río Verde, región de Magallanes, el que fue auditado en mayo. “El cumplimiento de los estándares de ASC demuestra que la acuicultura puede ser una industria cada vez más sustentable, socialmente responsable y con un buen manejo desde el punto de vista medioambiental”, finalizó la encargada en Chile del estándar ASC.
Global G.A.P La norma GlobalG.A.P. para la Acuicultura comenzó a operar el año 2003 y actualmente se aplica en 29 países, cubriendo 16 especies acuícolas de gran demanda en los mercados internacionales tales como salmón Atlántico, trucha arcoíris, salmón Coho, tilapia y pangasius, entre otras. En Latinoamérica, se encuentran certificados cultivos como salmón, camarón, tilapia y trucha. El establecimiento de la norma GlobalG. A.P. para la acuicultura tiene origen en la demanda de proveedores y supermercados, inicialmente, para proporcionar una herramienta que demuestre seguridad alimentaria y bienestar de los animales. La primera norma que apareció en el mercado fue destinada para salmónidos en el 2003, en 2007 se lanzó la norma para camarón y en 2009 fueron incluidas las normas de tilapia y pangasius. La norma GlobalG.A.P para acuicultura cubre toda la cadena productiva, desde los reproductores, las “semillas” y los proveedores de alimentos balanceados, hasta las etapas de producción, cosecha y procesamiento. “Funciona como un manual práctico para los productores acuícolas, asegurando la inocuidad alimentaria, un impacto ambiental mínimo y el cumplimiento con el bienestar animal, la salud de los trabajadores y los requisitos de seguridad”, explicó la encargada de normas de gestión para la acuicultura de GlobalG.A.P, Valeska Weyman. Este estándar establece criterios específicos para los siguientes aspectos: manejo de la explotación, reproducción, productos químicos, salud y seguridad ocupacional, bienestar animal, gestión y producción, cosecha, muestreo y análisis, gestión de alimento para peces, control de plagas, gestión ambiental y biodiversidad operaciones y criterios sociales, entre otros. También se requiere que los productores acuícolas utilicen alimento certificado. Weyman detalló que “el tiempo que demora obtener la certificación depende de qué tan cerca o tan lejos se encuentre la empresa en cuanto al cumplimiento de todos los requisitos. En el momento que la empresa esté lista para auditoría, es necesario demostrar que ha operado bajo los requerimientos por un periodo de tres meses continuos como mínimo. Luego de la auditoría y la decisión positiva por parte del Organismo de Certificación, la certificación se convierte en pública”. Entre las principales ventajas para las empresas de obtener este sello se pueden mencionar que “la norma GlobalG.A.P. funciona como un manual práctico para los productores acuícolas, asegurando la apropiada implementación de inocuidad alimentaria, un impacto ambiental mínimo y el cumplimiento con el bienestar animal, la salud de los trabajadores y los requisitos de seguridad”, puntualizó Weyman. Los beneficios para los consumidores, en tanto, tienen que ver con seguridad alimenticia, obtención de alimento producido de forma responsable y, cubierta toda la cadena productiva, garantiza trazabilidad, responsabilidad social y ambiental.
Amigos del mar Friend of the Sea (Amigos del Mar) es una organización no gubernamental sin fines de lucro (ONG), cuya misión es la conservación del hábitat marino, la que fue fundada el año 2008 por el Dr. Paolo Bray. Éste es un proyecto internacional de certificación para productos procedentes de pesquerías y acuicultura sustentable, donde los productos certificados de todos los continentes incluyen la mayoría de las especies comercializadas, además de harina de pescado, alimento para peces y Omega-3 de aceite de pescado. Desde Friend of the Sea explicaron a SalmonXpert que los productos y sus orígenes son auditados in situ por organismos de certificación internacionales independientes, bajo los estrictos criterios de sustentabilidad de la institución. Los criterios de Friend of the Sea siguen las directrices de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para el eco-etiquetado de pescado y productos pesqueros provenientes de capturas. En particular, sólo productos de stocks que no estén sobreexplotadas pueden ser certificadas. “Friend of the Sea es el único programa en el mundo que puede certificar, con el mismo sello de aprobación, tanto productos provenientes de centros de cultivo, como de pesca silvestre. Actualmente, es el principal sistema de certificación sustentable de productos del mar en el mundo, después de haber evaluado más de 10 millones de toneladas de pesca silvestre y 500 mil toneladas de productos de acuicultura”, detalló el director de ésta certificación, Paolo Bray. Bray, además, comentó que la duración de la auditoría depende de la complejidad de ésta y que puede variar desde unos pocos días a un par de semanas. “Las partes interesadas siempre podrán introducir comentarios u objeciones al Informe de Auditoría, lo que deberá ser tenido en cuenta por el Organismo de Certificación”, agregó el profesional. Algunos de los criterios con los que trabaja Friend of the Sea son los siguientes: que las actividades de pesca o acuicultura no afecten el hábitat crítico (por ejemplo manglares, humedales, entre otros); el cumplimiento de los parámetros de aguas residuales; reducción de escapes y capturas incidentales a un nivel insignificante; evitar el uso de antifouling perjudiciales y hormonas de crecimiento; cumplimiento de Responsabilidad Social; reducción gradual de la huella de carbono. Por último, el impacto económico que conlleva el obtener este sello es mínimo, porque Friend of the Sea pretende ser accesible a todo el mundo, incluyendo a los pequeños productores artesanales. “Friend of the Sea es consciente de que los consumidores consideran la sustentabilidad como un requisito obligatorio para las empresas y que no tengan que pagar de más para asegurarse de que la producción sea sustentable. Por supuesto, en esta etapa, algunos fabricantes certificados podrán sobresalir y obtener reconocimiento por los consumidores”, finalizó Bray. La obtención de alguna de las distintas certificaciones que nombramos acá puede representar una diferencia significativa para las empresas en relación a cómo lograrán entrar a diversos mercados. Además, dada la importancia que cobra la producción sustentable de productos acuícolas, estos sellos están al alza como una poderosa herramienta comercial. Es así como el proyecto Iniciativa Global del Salmón (GSI) apunta precisamente a priorizar la sustentabilidad de la producción por sobre la competencia, con el fin de buscar un único modelo de cooperación ambiental. En ese sentido, las certificaciones para la producción sustentable de productos del mar, son herramientas que llegaron para quedarse y que asegurarán al consumidor final la calidad del producto que llega a su mesa.