USS-Gente del Sur: Urgencia de "mesas de nudos críticos" para destrabar inversión salmonicultora
Durante mucho tiempo, la Región de Los Lagos se destacó a nivel nacional por sus bajas tasas de desempleo, sin embargo, hoy se enfrenta una situación muy distinta.
Un drástico deterioro en la percepción económica de la Región de Los Lagos evidenciaron los resultados de la Décima Encuesta de Opinión Pública, elaborada por la Fundación Gente del Sur y la Universidad San Sebastián (USS). Ante el aumento de la desocupación a un 7,7%, el empleo y la seguridad se consolidaron como las dos principales preocupaciones ciudadanas.
En paralelo, un 61% de los encuestados apuntó a la burocracia como el principal obstáculo para el desarrollo local, escenario frente al cual dos expertas profundizaron en exclusiva con Salmonexpert sobre las graves consecuencias de esta parálisis para la industria acuícola.
La presidenta del directorio de Gente del Sur, Vivian Pinilla, advirtió sobre el impacto social de este estancamiento. "Durante mucho tiempo en nuestra región se destacó a nivel nacional por sus bajas tasas de desempleo, sin embargo, hoy enfrentamos una situación muy distinta", explicó la directiva, remarcando que ante este escenario "existe una misión súper clara del gobierno, que es destrabar los proyectos de inversión".
En este contexto de urgencia laboral, Pinilla destacó el rol insustituible del sector acuícola para la zona sur austral. "La salmonicultura es una de las actividades productivas que más empleo generan en nuestra región", afirmó de manera categórica. No obstante, lamentó profundamente que "en este rubro también existen proyectos de inversión detenidos, ya sea por trámites burocráticos o permisos sectoriales que, sin duda, es necesario destrabar".
Para dar salida a esta crisis de inmovilismo, la presidenta de Gente del Sur propuso implementar una medida de gestión territorial inmediata para el sector. "Hemos planteado la idea de desarrollar mesas de nudos críticos, donde las autoridades trabajen en conjunto para ir resolviendo los obstáculos que frenan estos proyectos", detalló Pinilla, agregando que "el objetivo final es trabajar unidos para generar más empleo para las personas de la región".
Esta búsqueda de soluciones prácticas choca, sin embargo, con un ambiente político tenso, por lo que Pinilla hizo un fuerte llamado a las autoridades a escuchar al 80% de los ciudadanos que exige colaboración. "Lo que los votantes están pidiendo hoy es que trabajemos todos, independientemente del partido al que pertenezcamos, por un objetivo común", enfatizó, exigiendo que destrabar la inversión sea la prioridad transversal.
El freno a la inversión salmonicultora también se explica por un profundo desgaste institucional, reflejado en el escaso 14,2% de confianza que la ciudadanía le otorga a la figura del Delegado Presidencial. La directora de la carrera de Administración Pública de la USS, Angélica Basoalto, explicó en exclusiva que este dato "revela una baja confianza en la representación del nivel central en la región y, al mismo tiempo, una demanda muy fuerte por acuerdos".
Este vacío de articulación política tiene un impacto directo y severo en la certidumbre de la industria salmonicultora. Según advirtió Basoalto, "cuando existe desconfianza y poca coordinación entre niveles del Estado, la discusión sobre regulación corre el riesgo de transformarse en una disputa entre posiciones, en vez de convertirse en una conversación sobre cómo compatibilizar desarrollo económico, inversión, empleo, sostenibilidad y cumplimiento regulatorio".
Sobre el abrumador 61% que apuntó a la permisología como la gran barrera regional, la académica de la USS fue enfática en separar los conceptos. "El dato es muy significativo porque nos obliga a distinguir entre regulación y burocracia. Una región no necesita necesariamente menos regulación; necesita una regulación que sea clara, coordinada y que entregue certezas respecto de los tiempos y requisitos".
Para agilizar los proyectos acuícolas hoy paralizados, Basualto propuso tres cambios urgentes en el actuar de las seremías. En primer lugar, exigió "coordinación intersectorial, para evitar que un proyecto tenga que enfrentar procesos fragmentados"; en segundo término, demandó "mayor predictibilidad, con requisitos y plazos claros"; y tercero, instó a realizar una "gestión de los proyectos, identificando tempranamente dónde están los nudos y evitando que el privado tenga que descubrirlos uno por uno durante la tramitación".
Finalmente, la experta en gestión pública resumió la gravedad de la crisis de los permisos sectoriales con una dura reflexión sobre el rol de las instituciones frente al sector privado. "La ciudadanía está diciendo que quiere desarrollo, pero también está diciendo que quiere que las instituciones funcionen", sentenció Basualto, concluyendo que "el problema no es solamente cuánto demora un permiso, sino cuánto cuesta para el Estado coordinarse consigo mismo".