Anuncio

BAP pone el foco en lo que ocurre tras el salmón: nuevas exigencias sociales para la industria

Constanza Alvial, consultora para Latinoamérica del Programa de Integridad de Global Seafood Alliance.

La actualización de sus estándares refuerza aspectos como la prevención del trabajo forzoso, las condiciones laborales, y la relación con proveedores y contratistas.

Published

Las certificaciones acuícolas están ampliando su mirada sobre la producción. Ya no se trata únicamente de comprobar condiciones ambientales o aspectos técnicos de una instalación: también importa cómo se relaciona con sus trabajadores, qué mecanismos existen para prevenir vulneraciones de derechos y cuánto conoce una empresa sobre los distintos eslabones de su cadena productiva.

Ese fue uno de los ejes abordados por Constanza Alvial durante Seafood Forward, encuentro realizado el jueves 29 de octubre en el Hotel Cabaña del Lago, en Puerto Varas, instancia impulsada por NSF, SmartFood Safe y Austral Chemicals. En la actividad, la representante de Global Seafood Alliance (GSA) presentó las actualizaciones de los estándares Best Aquaculture Practices (BAP), y posteriormente conversó con Salmonexpert sobre sus principales alcances.

“Una de las evoluciones de los estándares BAP, en sus distintas modificaciones y versiones, es precisamente reforzar el pilar social”, explicó Alvial. En ese ámbito, detalló que las exigencias consideran a grupos en situación de vulnerabilidad y situaciones que pueden contravenir los derechos humanos, entre ellas el trabajo forzoso.

Constanza Alvial, consultora para Latinoamérica del Programa de Integridad de Global Seafood Alliance, durante su presentación sobre las actualizaciones de los estándares BAP.

“Las empresas deben contar con ciertos mecanismos de prevención y de remediación para poder cumplir con el estándar”, sostuvo. La revisión también considera el bienestar y el cumplimiento de las condiciones para trabajadores y trabajadoras, además de las comunidades y otros actores relacionados con la producción.

La relevancia de estas certificaciones responde, en parte, a un mercado que eleva sus exigencias. Durante su presentación, Alvial explicó que los estándares voluntarios permiten a las empresas avanzar en la mejora continua y responder a requerimientos de clientes y mercados internacionales. En ese sentido, precisó que BAP no certifica el producto final, sino los procesos mediante los cuales se produce.

Salmon Farm 3.0: cambios para los centros de cultivo

Una de las actualizaciones relevantes para la salmonicultura es el Salmon Farm Standard 3.0, aplicable a centros de cultivo de salmón. Según indicó Alvial en su exposición, el estándar ya se encuentra publicado y pasó por una etapa piloto, mientras que su entrada en vigencia está prevista para diciembre de 2026.

Entre los cambios mencionó un mayor énfasis en la responsabilidad social y en las relaciones con proveedores y trabajadores contratistas, especialmente en actividades de buceo. También se incorporan exigencias vinculadas al manejo de depredadores, el conocimiento de la flora y fauna del entorno, las medidas de prevención y respuesta, la salud y el bienestar animal, la bioseguridad y las enfermedades.

La actualización busca, además, reducir las diferencias de interpretación durante las auditorías. Para ello, GSA está desarrollando orientaciones y herramientas dirigidas a los auditores. Alvial explicó que el objetivo es entregar criterios más claros sobre qué información revisar y cómo evaluar el cumplimiento de cada cláusula.

La versión 3.0 contempla auditorías de dos días, cuya distribución entre el centro de cultivo y las oficinas corporativas dependerá de las características de cada empresa. Otro cambio relevante es ampliar la evaluación hacia la trazabilidad y el conocimiento de la cadena de suministro. Como remarcó Alvial durante su presentación: “Hoy día ya no solamente nos interesa el sitio que se está auditando, sino que también necesitamos entender si ese sitio conoce de dónde viene el producto”.