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Proponen un decálogo para mejorar la seguridad laboral en la industria salmonicultora

Primer Foro sobre Seguridad Laboral y Condiciones Laborales.

Tras reunirse en Coyhaique y Punta Arenas, los trabajadores del sector local buscan impulsar medidas para abordar riesgos de este rubro acuícola, y que disminuyan los accidentes fatales en área como buceo.

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Con el objetivo de enfrentar de manera proactiva los accidentes y pérdidas humanas en el sector, la Multisindical de Trabajadores Salmoneros, Pesquerías y Ramas Afines (M.T.S.A.) dio inicio a un ciclo de encuentros que tuvo su primera jornada en Coyhaique el pasado 8 de octubre. La instancia reunió en una misma mesa a dirigentes sindicales, representantes de empresas productoras como Mowi y AquaChile, gremios como SalmonChile y el Consejo del Salmón, asociaciones de proveedores de Aysén, mutualidades, el Instituto de Salud Laboral (ISL), la Inspección del Trabajo y la Seremi de Salud, marcando un precedente de diálogo franco entre el mundo sindical, privado y fiscalizador.

Desde la mirada técnica del encuentro, Felipe Quintul, consultor en seguridad y salud en el trabajo y asesor técnico de este ciclo de foros, destacó que el principal logro de la jornada fue sentar una base real de trabajo conjunto para ampliar el alcance de la prevención.

Quintul precisó que responde desde su rol de consultor, con más de 15 años de experiencia en distintas industrias y organismos administradores, por lo que sus opiniones reflejan una mirada técnica y no una posición institucional de las organizaciones sindicales. Según explicó el especialista, si bien el debate público se ha concentrado con justa razón en las faenas de buceo, el desafío abarca también a las plantas de proceso, pisciculturas, centros de cultivo y proveedores, donde existen riesgos críticos como atrapamientos, amputaciones, manejo de sustancias peligrosas, trabajo en altura, fatiga, aislamiento y salud mental. “Mi mensaje es que la norma es el piso, no el techo. Cumplir lo que ya rige es indispensable, pero una industria de clase mundial en exportaciones debe aspirar a una seguridad de clase mundial”.

La urgencia de este enfoque se respalda en las estadísticas de siniestralidad expuestas durante el ciclo de trabajo. De acuerdo con el informe del Instituto de Salud Pública (ISP) sobre accidentabilidad grave y fatal entre 2021 y 2025, elaborado con datos de la SUSESO, en 2025 la región de Aysén registró la tasa más alta del país con un 0,14% (35 casos) y el primer lugar en fatalidades, seguida por Antofagasta con 0,09% y Magallanes con 0,07%. Los Ríos alcanzó un 0,06% y Los Lagos un 0,05%, acumulando esta última 733 casos en cinco años, mientras que la Región Metropolitana registró un 0,01%. Quintul advirtió que en regiones pequeñas pocos casos mueven mucho la tasa, por lo que los datos deben leerse con cuidado. A ello se suman los registros de Directemar, que contabilizan 51 buzos fallecidos en la salmonicultura desde 2004, en un escenario nacional donde la SUSESO reportó 225 decesos laborales en 2025. “Detrás de cada número hay una familia y un dolor que no podemos normalizar”, advirtió el asesor técnico.

Para responder a este diagnóstico, Quintul presentó la base técnica de un decálogo abierto a los aportes sindicales que ordena las prioridades del sector. Entre los diez puntos destacan la fiscalización efectiva de normativas vigentes como el DS 44 y la Ley 21.789, un reglamento de buceo e hiperbaria, la certificación de toda la cadena de valor incluidos los proveedores, un pasaporte del buzo, la creación de un ente regulador sectorial con un registro público único de accidentabilidad, un banco de lecciones aprendidas, programas de salud mental y el control de riesgos críticos mediante enclavamientos, bloqueo y etiquetado en plantas, agua dulce y mar. “Si me piden lo más urgente, diría tres cosas: cumplimiento efectivo de lo que ya existe, medición y transparencia con datos públicos, y control de riesgos críticos en toda la cadena. Con eso se parte”.

Asimismo, el planteamiento técnico propone revisar la forma de afiliación a las mutualidades y la calificación de accidentes y enfermedades profesionales, buscando que la protección del trabajador prevalezca por sobre el vínculo comercial entre el organismo administrador y el empleador mediante reportes directos y resguardo frente a represalias. A diferencia de las mesas vigentes enfocadas exclusivamente en el buceo, esta propuesta integral, que también se nutre de una encuesta anónima en curso, será entregada directamente a los poderes Ejecutivo y Legislativo. “Por eso, más que hablar de mesas nuevas, hablo de una agenda compartida con hitos claros, y esa es la conversación que debemos seguir exigiéndonos entre todos”, sostuvo Quintul.

Mi mensaje es que la norma es el piso, no el techo. Cumplir lo que ya rige es indispensable, pero una industria salmonicultora de clase mundial en exportaciones debe aspirar a una seguridad de clase mundial también"

Felipe Quintul.

Durante el bloque vespertino del foro en Coyhaique, el análisis se trasladó hacia las políticas públicas, el empleo y la realidad regulatoria de la actividad, contando con las exposiciones del exministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, y del exsubsecretario de Pesca y Acuicultura, Pablo Berazaluce. En su intervención, Berazaluce planteó que el gran desafío actual de la salmonicultura chilena radica en equilibrar estándares óptimos de seguridad ocupacional con las proyecciones de crecimiento del sector, entendiendo la estabilidad laboral como un derecho fundamental para que los colaboradores puedan proyectarse con confianza legítima en sus empleos.

En esa línea, la ex autoridad sectorial advirtió sobre el impacto que el estancamiento normativo ha generado en la operación de la industria y en su fuerza de trabajo. “Considero que el crecimiento de la industria y de la producción debe ir de la mano de las mejores condiciones sanitarias y ambientales, pero debemos incluir a los trabajadores y trabajadoras. Hay capacidades productivas instaladas que están siendo subutilizadas, hay plantas que han debido cerrar turnos y dejar ir personas y talentos. El desafío hoy en día es tener más pescado para las plantas”.

Al abordar el peso específico de la actividad en las zonas extremas, el ex subsecretario resaltó que regiones como Aysén y Magallanes registran prácticamente pleno empleo y una alta participación laboral femenina gracias a la salmonicultura, lo que contrasta con un desempleo nacional que podría superar el 10% a fin de año. No obstante, alertó sobre el impacto laboral de las trabas administrativas en el sector: “Si bien el rechazo de las micro relocalizaciones fue un duro golpe a las pretensiones laborales de la actividad, debemos recordar que, según un estudio del Consejo del Salmón, de haberse aprobado aquellos pequeños desplazamientos, se hubiera necesitado alrededor de 8.500 personas”, subrayó Berazaluce.

Pese a abordar el debate desde la competitividad y las políticas públicas, Berazaluce coincidió plenamente con el diagnóstico técnico en torno a las faenas sumergidas como la prioridad número uno en materia ocupacional. “El primer y más urgente tema a resolver es el buceo en la salmonicultura. Se deben elevar los estándares, que exista mayor y real fiscalización. Este esfuerzo involucra a todos: productores, prestadores de servicio, autoridad marítima, autoridad sanitaria, las mutuales, etc. Se necesita liderazgo para enfrentar este desafío, porque las medidas que deben implementarse son duras y en beneficio de los buzos y sus familias. Por ejemplo, debemos generar un pasaporte del buceo que bloquee la actividad del buzo en sus días de descanso”, propuso el exsubsecretario.

Finalmente, de cara a materializar estos consensos en acuerdos público-privados que trasciendan el diagnóstico, Berazaluce llamó a destrabar temas urgentes como la zonificación del borde costero, el otorgamiento de concesiones pendientes, las relocalizaciones y las fusiones, enfatizando que “debemos simplificar la regulación para volver a ser competitivos; hoy en día nadie está hablando de crecimiento productivo salmonicultor”.

Mientras tanto, tras el exitoso paso del foro por Coyhaique y una segunda jornada en Punta Arenas el 22 de octubre que convocó a más de cien asistentes, el ciclo continuará el próximo 19 de noviembre en Concepción, para luego proyectar encuentros en Castro y un cierre en Puerto Montt a mediados de diciembre que consolidará la propuesta nacional.